Lo que el Gobierno argentino presentó como una victoria diplomática terminó siendo un bumerán. La nota de protesta que la Cancillería envió el 13 de julio contra el paso del buque de guerra HMS Medway por aguas argentinas no quedó sin respuesta: el Foreign Office le devolvió el golpe con una contraprotesta formal, y encima le puso el dedo en la llaga.
Según confirmó Clarín con fuentes oficiales al tanto de lo ocurrido, el gobierno británico entregó la nota de contraprotesta directamente a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza. En ese documento, Londres no solo rechazó las acusaciones argentinas, sino que invirtió la carga: acusó a la Argentina de ser quien violó acuerdos internacionales, específicamente la Convención del Mar de Naciones Unidas, al presentar la protesta.
La posición británica fue categórica: la operación del HMS Medway, que zarpó de Malvinas el 4 de julio y llegó a Punta Arenas el 5, fue realizada según los "procedimientos habituales" y dentro del marco de los acuerdos bilaterales de medidas de confianza. Nada fuera de lugar, dijeron. El problema, para el Gobierno de Javier Milei, es que esa versión es difícil de rebatir públicamente sin revelar la debilidad de la posición argentina.
Pero el punto más picante de la contraprotesta fue otro. Los británicos expresaron preocupación formal por los dichos de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien desde su cuenta de X llamó al Reino Unido "piratas usurpadores". Una frase que, en plena negociación comercial, cayó como un balde de agua fría en Downing Street.
¿Cuánto le cuesta al Gobierno esta interna a cielo abierto? Bastante. Milei viene trabajando en un viaje a Londres previsto para fines de octubre, en el marco de la llamada "Argentina Week", con foco en comercio e inversiones. También hay conversaciones en curso sobre un acuerdo comercial bilateral o a través del Mercosur. En ese contexto, la escalada verbal de Villarruel y la protesta diplomática que generó no ayudan en nada.
El timing tampoco fue inocente. Todo esto explotó en la semana del partido del Mundial entre Argentina e Inglaterra, que la selección ganó 2 a 1 en un duelo que ya es histórico. Cuando los jugadores desplegaron una bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas", el festejo popular fue masivo, pero el impacto diplomático fue inmediato: los isleños y el gobierno británico pidieron sanciones de la FIFA contra el equipo de Lionel Messi.
La ministra Alejandra Monteoliva había pedido, siguiendo la línea de Washington, que no se llevaran imágenes provocadoras al partido. Los jugadores hicieron lo contrario, recibieron el apoyo popular, y Monteoliva quedó en el medio del fuego cruzado. Para colmo, volvieron a circular en redes los elogios de Milei a Margaret Thatcher, la premier que condujo la guerra de 1982.
El Gobierno tardó más de una semana en reaccionar contra el paso del buque, un detalle que sus críticos no pasaron por alto. Lo que Argentina le reprochó formalmente a Londres fue la "informalidad" del aviso previo a la zarpada, en aparente violación de la Declaración Conjunta del 25 de septiembre de 1991 sobre medidas de fortalecimiento de la confianza. También protestó contra Chile, porque marinos trasandinos recibieron a las autoridades militares del Medway en Punta Arenas, lo que generó tensión con el vecino.
El resultado es un Gobierno descolocado entre dos fuegos: la presión interna que exige firmeza en Malvinas y la agenda económica que necesita buenas relaciones con Londres. Por ahora, los británicos llevan la delantera en el tablero diplomático. Y eso, en una semana en que Argentina le ganó a Inglaterra en la cancha, tiene un sabor agridulce difícil de digerir.

Comentarios (14)
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Villarruel hace lo que quiere y después Milei tiene que limpiar el desastre. Así no se puede negociar nada con nadie. Una cosa es defender Malvinas y otra es tirar todo por la borda justo cuando estamos intentando cerrar acuerdos comerciales.
Y sí, 'piratas usurpadores' es lo que son. Que se ofendan me tiene sin cuidado. Malvinas es argentina y punto.
Estoy de acuerdo con Villarruel en el fondo, pero los tiempos y las formas importan. Decir eso justo cuando estamos negociando un acuerdo comercial es un error estratégico enorme. Se puede defender Malvinas con inteligencia.
Le ganamos 2 a 1 en la cancha y nos ganan en el tablero diplomático. Resumen de la semana.
Lo que me parece gravísimo es que tardaron MÁS DE UNA SEMANA en reaccionar. Si era tan importante la violación de los acuerdos, por qué esperaron tanto? Porque no querían complicar el viaje de Milei a Londres, está clarísimo.
Exactamente. Y después protestan. La hipocresía es total: primero miran para otro lado para no molestar a los ingleses, y cuando la presión interna se hace insostenible por el partido del Mundial, mandan la nota. Diplomacia de redes sociales.
Che, alguien me explica por qué Chile recibió al barco inglés? Eso también me parece una traición. Siempre igual con los chilenos.
A Chile no le podés pedir que cierre sus puertos por una disputa que no es suya. Tienen sus propios intereses. El problema es nuestro, no de ellos.
Milei admira a Thatcher, la mujer que mandó a matar pibes argentinos en el 82, y ahora quiere hacer negocios con los ingleses. Y encima se sorprenden cuando la gente sale a bancar la bandera de Malvinas en el Mundial. No entiendo nada.
Los jugadores hicieron lo correcto. Esa bandera representó a millones de argentinos. Que la ministra Monteoliva haya pedido que no la lleven es una vergüenza. Hay cosas que están por encima de la diplomacia comercial.
Sí, muy lindo el gesto, pero después vienen las sanciones de la FIFA y los que la pagan son los jugadores y el fútbol argentino. Todo tiene consecuencias.
Lo que describe la nota es un gobierno completamente descolocado. No saben si quieren confrontar con los ingleses o hacer negocios. Esa indefinición es peor que cualquier postura, por más extrema que sea.
Igual yo no entiendo por qué un buque de guerra puede pasar por aguas argentinas y nosotros no podemos hacer nada. Eso es lo que me expliquen.
La Convención del Mar establece el derecho de paso inocente para buques de guerra en aguas territoriales. Es decir, pueden pasar pero con ciertas condiciones. El debate es si cumplieron o no con el aviso previo que exigen los acuerdos bilaterales de 1991. Ahí está el nudo del asunto.