Lo que está pasando en los centros de diálisis de Santa Fe no es un problema burocrático menor: es una crisis que golpea directamente a pacientes que dependen de esas máquinas para sobrevivir. Y la responsabilidad, según los prestadores, tiene nombre y apellido: Pami.
La Asociación de Prestadores de Diálisis y Trasplantes Renales de la provincia salió a dar la alarma esta semana con un reclamo que ya no admite más dilaciones. Los módulos que el organismo previsional paga por cada sesión de diálisis llevan alrededor de dos años y medio sin una actualización que refleje mínimamente la evolución de los costos. En un país donde la inflación acumulada de ese período supera el 400 por ciento, eso equivale a un vaciamiento sistemático de los centros.
Como si eso fuera poco, en los últimos meses se sumó un golpe adicional: una reducción de casi el 8 por ciento en determinados valores reconocidos por Pami. Es decir, no solo no actualizaron, sino que bajaron lo que pagan. ¿Cómo se sostiene un servicio de salud crítico con esa lógica?
La diálisis no es una prestación optativa. Un paciente con insuficiencia renal crónica necesita entre tres y cuatro sesiones semanales para mantenerse con vida. No hay margen para interrupciones, para cierres de centros, para listas de espera. Cada sesión requiere insumos específicos, personal especializado, equipamiento de alta complejidad y mantenimiento constante. Todo eso tiene un costo que, en la Argentina de hoy, crece mes a mes.
Los prestadores advierten que la situación ya es insostenible. Algunos centros están absorbiendo pérdidas con reservas que se agotan, otros están al límite de poder garantizar la continuidad del servicio. El riesgo concreto es que los pacientes de Pami —en su mayoría adultos mayores con escasos recursos— queden sin cobertura efectiva en una prestación que no tiene sustituto.
El contexto nacional no ayuda. La gestión actual de Pami viene aplicando una política de contención del gasto que en algunos sectores tiene sentido, pero en prestaciones de alta complejidad como la diálisis el ajuste tiene consecuencias directas sobre la vida de las personas. No es lo mismo recortar en gastos administrativos que en sesiones de hemodiálisis.
Desde la asociación provincial esperan una reunión urgente con las autoridades del organismo para recomponer los valores. La pelota está en la cancha de Pami. Y el reloj corre.

Comentarios (13)
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Mi marido hace diálisis tres veces por semana en un centro de Rosario. Hace meses que nos dicen que la situación es complicada. Ahora entiendo por qué. Esto es una vergüenza, Pami cobra las cuotas pero no paga lo que corresponde.
Y mientras tanto los directivos de Pami cobran sueldos de lujo. Ajuste para los que curan, no para los que administran.
Hay que ser justos: el problema de Pami viene de gobiernos anteriores también. No es solo de ahora. Igual, dos años y medio sin actualizar es demasiado, eso no tiene defensa.
Trabajo en salud y puedo confirmar que los centros de diálisis están al límite. Los insumos dolarizados, la energía por las nubes, y Pami pagando valores de hace tres años. Es matemáticamente imposible sostener eso.
Qué miedo me da esto. Mi mamá es paciente de diálisis. Ojalá no llegue al punto de que cierren el centro donde va ella.
El ajuste de Milei tiene sentido en muchas áreas pero acá están jugando con la vida de la gente. La diálisis no es un gasto discrecional, es una prestación de vida o muerte. Hay que separar las cosas.
Ajuste sí, pero no así. Esto es demasiado.
Me parece que hay que esperar a ver qué dice Pami antes de hacer un juicio. Quizás hay una respuesta que no se publicó todavía.
¿Esperar? Los pacientes no pueden esperar, Diego. Tres sesiones por semana o se mueren. No hay tiempo para burocracia.
Esto pasa en todo el país o es solo Santa Fe?
Es nacional, Tano. Santa Fe lo está visibilizando pero el problema es el mismo en Córdoba, Buenos Aires, Mendoza. Pami paga igual de mal en todo el territorio.
Dos años y medio. DOS AÑOS Y MEDIO. Y encima te bajan un 8% más. Esto no es un error administrativo, es una política deliberada de asfixia.
Ojalá los prestadores no cedan y mantengan el reclamo hasta que Pami actualice los valores. Si ceden ahora, en seis meses estamos igual.