El lunes que viene no va a ser un día normal en las escuelas de Santa Fe. La Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera) convocó a un paro nacional docente para el 3 de agosto, y los maestros y profesores santafesinos no se quedan afuera: Amsafé, el gremio que agrupa a los docentes de la provincia, confirmó su adhesión a la medida de fuerza.
Pero esta vez el escenario tiene una variable nueva. Desde el gobierno nacional salieron con los tapones de punta: advirtieron que la educación es un servicio esencial y anticiparon que van a desplegar controles en escuelas de todo el país para verificar el cumplimiento del servicio. Una señal clara de que la Casa Rosada no piensa mirar para otro lado.
La tensión entre el sindicalismo docente y la administración de Javier Milei viene escalando desde hace meses. El ajuste en el presupuesto educativo, la discusión salarial que no cierra y el achicamiento del Estado en áreas que históricamente fueron intocables generaron un clima de bronca acumulada en las aulas. El paro del lunes es, en ese contexto, mucho más que una jornada sin clases: es una demostración de fuerza de un sector que siente que le están vaciando el piso.
¿Qué implica concretamente el control que anunció Nación? Eso todavía no está del todo claro, y ahí está el problema. Si el gobierno interpreta la educación como servicio esencial en los mismos términos que la salud o la seguridad, podría exigir guardias mínimas o incluso descontar los días a quienes adhieran. Una medida así generaría un conflicto de proporciones que excede con creces una jornada de paro.
En Rosario, donde la situación educativa ya viene golpeada por años de infraestructura deteriorada y salarios que no alcanzan, la adhesión al paro promete ser masiva. Los colegios públicos de la ciudad difícilmente abran sus puertas el lunes, y los padres ya empezaron a reorganizar sus agendas.
Amsafé, por su parte, no dio marcha atrás. El gremio viene sosteniendo que las condiciones de trabajo y los salarios docentes están muy por debajo de lo que la situación exige, y que el conflicto no se resuelve con amenazas sino con paritarias serias. La pelota, en ese sentido, sigue en la cancha del Estado.
Lo que se viene el lunes es un termómetro. Si los controles nacionales se concretan y generan rispideces con los gremios provinciales, el conflicto puede escalar rápido. Si quedan en palabras, el gobierno habrá mostrado los dientes sin morder. En cualquier caso, los chicos son los que pagan el costo de una pelea que los adultos no terminan de resolver.

Comentarios (12)
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Mis hijos tienen que ir a la escuela y yo tengo que trabajar. ¿Quién me paga el día que tengo que quedarme en casa porque no hay clases? Los docentes tienen sus razones pero los que siempre pagamos el pato somos los padres.
Claudia, con todo respeto, el que tiene que pagar ese día es el gobierno que no cierra la paritaria. La culpa no es del docente que gana una miseria.
Marcos, entiendo lo que decís pero igual el paro lo sufren los chicos. Que peleen por sus sueldos, bárbaro, pero que no usen a los pibes como rehenes.
Llevo 18 años dando clases en una escuela pública de Rosario. Mi sueldo no llega a cubrir la canasta básica. ¿Y me vienen a hablar de 'control'? Que vengan a ver cómo está el techo del aula 4 antes de amenazarnos.
El gobierno tiene razón en una cosa: si la educación es esencial, no puede parar. Pero si es tan esencial, ¿por qué la financian tan mal? Ahí está la contradicción.
Basta de paros. Los docentes tienen tres meses de vacaciones al año y encima paran. Que trabajen como el resto de los mortales.
Tres meses de vacaciones... ¿sabés cuántas horas trabaja un docente fuera del aula corrigiendo, planificando, formándose? Ese comentario muestra exactamente por qué hay que defender la educación pública.
Milei dijo que iba a terminar con la casta pero resulta que la casta ahora son los maestros. Qué raro, no?
Apoyo el paro totalmente. Si no se movilizan no les dan nada. Así funciona este país, lamentablemente.
Lo de los 'controles en las escuelas' me parece una amenaza vacía. ¿Van a mandar inspectores a cada escuela del país? No tienen ni el personal ni la plata para eso.
Más allá de la discusión política, lo concreto es que el lunes mis hijos se quedan en casa. Ojalá esto se resuelva pronto porque el año escolar ya está muy fragmentado.
Y mientras tanto los colegios privados abiertos, los que pueden pagar van a clase y los que no pueden se quedan sin educación. El sistema roto de siempre.