La frase de Javier Milei en la Fundación Faro no quedó en el aire. El presidente habló el viernes de su sobresimiento en la causa Libra y sugirió que trabajadores de prensa, entre ellos el rosarino Luis Novaresio, debían ser “quemados en la hoguera”.
Novaresio se refirió este lunes en Radio 2, durante De boca en boca, a las declaraciones que encendieron la polémica. No eligió el contraataque. Prefirió marcar una línea: no contestar con insultos y dejar que la Justicia haga su trabajo.
El conductor recordó una enseñanza de sus inicios en El Tres: “Voy a decir lo que me enseñó siempre Carlitos Fechembach cuando yo trabajaba allá en Rosario: no corresponde contestar un insulto porque descendés al discurso del insulto, y al menos yo no quiero llegar ahí”.
Para Novaresio, el episodio no es un roce menor. Lo calificó como “la amenaza más fuerte que se le ha hecho en un sistema democrático a un periodista o un grupo de periodistas”. Esa frase pesa: convierte un discurso político en un problema de convivencia institucional.
Lejos de redoblar la apuesta, el rosarino lanzó un desafío. “Lo invito a que venga a mi programa cuando quiera. A discutir argumentos, no adjetivos. A sentarme a discutir periodísticamente temas: privatizaciones, Pami, discapacidad, inflación, crecimiento”, enumeró. Y advirtió que, frente a ciertas cuestiones, el adjetivo representa “la pérdida de los argumentos”.
Un punto que generó especial impacto fue la reacción del público presente en el discurso presidencial, encabezado por Agustín Laje. “En el escenario donde se produjo esto había aplausos de gente que sabe lo que es una amenaza”, lamentó. Según el conductor, había empresarios, dirigentes políticos y miembros de la comunidad que conocen de cerca los efectos de la discriminación y la falta de seguridad jurídica.
“Los obsecuentes son los primeros traidores; los que hoy lo aplauden, mañana lo van a denostar”, advirtió Novaresio. La frase no suena a cálculo electoral: suena a lectura de un clima que se vuelve hostil cuando se mezclan poder, discursos y silencio.
La respuesta llegó después de un ataque bestial. Novaresio eligió no entrar en la misma sintonía y convirtió la queja en una invitación pública: que el presidente venga a discutir el país con argumentos.
Sobre las posibles repercusiones legales, el periodista fue claro: no tomará acciones personales y dejará todo en manos de la Justicia. “Yo confío en la República y creo que si esto es un delito, la Justicia lo va a investigar de oficio”, concluyó. Cerró su intervención reafirmando su voluntad de ejercer su labor “con total libertad” y alejado de las amenazas, a las que tildó de “poco democráticas”.

Comentarios (10)
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Me parece bien que no entre en la trampa. Si lo invita a discutir Pami e inflación, ahí se ve quién tiene argumentos.
Invitarlo a un programa no le sirve a Milei. Le sirve a Novaresio para mostrar que no tiene miedo.
No, le sirve a Milei para decir que no lo persiguen. Pero si no va, se cae la pose.
No alcanza con invitarlo. Si dijo que hay que quemar en la hoguera, eso no es un roce, es una amenaza.
¿Y la Justicia? Si es delito, que lo investigue de oficio. No puede quedar en el aire.
En Rosario se siente distinto cuando el que lo nombra es un local. Novaresio tiene historia y no se deja.
Lo que más me pegó fue lo de los aplausos. Que aplaudan empresarios y dirigentes una amenaza así dice mucho del clima.
Total. Los obsecuentes son los primeros traidores, como dijo. Mañana lo van a denostar.
Ojalá Milei acepte y se discuta Pami, inflación y discapacidad. Ahí se ve el país.
La frase de Fechembach resume todo: no bajar al nivel del insulto. Eso es lo que se espera de un periodismo serio.