Lo que empezó como un desalojo en Madrid terminó convirtiéndose en una causa nacional. Maricarmen Abascal, de 87 años, murió este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón, según el Sindicato de Inquilinas.
El 23 de septiembre fue desalojada del departamento donde vivió durante siete décadas. La imagen de la mujer siendo sacada en camilla por la comitiva judicial, con manifestantes en la calle, encendió la indignación en España.
Desde la camilla del hospital, Maricarmen grabó un mensaje: “Creo que todos me conocen.”
Su caso disparó protestas en varias ciudades, con acampe en la Puerta del Sol y llamados a frenar la crisis de vivienda. Ese clima, junto con el rechazo a decretos contra los desalojos, llevó a Pedro Sánchez a convocar elecciones anticipadas para el 29 de noviembre.
Desde el desalojo permaneció internada, pero siguió activa. Cinco días después, sus abogados lograron un acuerdo con la empresa dueña que la autorizaba a volver al inmueble, aunque la solución llegó demasiado tarde.
Su familia alquilaba desde 1956 un departamento de 60 metros cuadrados a tres cuadras del Parque del Retiro. Pagaba unos 500 euros por mes, mientras el fondo de inversión le reclamaba entre 1.600 y 1.650 euros; su jubilación se mencionó en 1.400 o 1.450 euros según los medios.
Las fuentes señalan que tenía discapacidad y movilidad reducida. En sus últimos años se desplazaba en silla de ruedas, necesitaba ayuda para tareas diarias y su estado físico había empeorado.
El País recuerda que seis años antes una empresa compró el piso por un precio irrisorio para la zona. En 2020, los propietarios le pidieron irse por una subrogación del contrato y desde entonces intentaron desalojarla cuatro veces.
Gracias a la presión social, por primera vez en España una persona desahuciada estuvo a punto de regresar a su casa. La empresa accedió a un nuevo contrato, pero el desalojo y los intentos previos le hicieron mella.
El comunicado del Sindicato de Inquilinas describió lo ocurrido como un “antes y un después” en la historia del país, con manifestaciones, acampadas, adelanto electoral y huelga general.
En la Puerta del Sol, cientos de personas guardaron un minuto de silencio y corearon: “No son muertes, son asesinatos”. Sánchez, el PSOE e Irene Montero también se pronunciaron por la muerte de Maricarmen.
La historia de Maricarmen no se cierra con su muerte: quedó como símbolo de una pelea por la vivienda que ya cambió la agenda política española.
Con información de: La Nación, Clarin.com, EL PAÍS.
Comentarios (3)
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Me partió el corazón, no es justo.
Que sigan luchando por la vivienda.
Ojo con las cifras de la jubilación, no cierran entre medios.