MasterChef Celebrity Argentina es, una vez más, el tema del que todos hablan. El reality gastronómico de Telefe concentra cientos de búsquedas diarias en Google Argentina y copa las conversaciones en redes sociales, mesas de café y grupos de WhatsApp de todo el país, incluyendo los de Rosario y Santa Fe. Porque sí, acá también nos enganchamos con las papas fritas mal cortadas y los soufflés que no suben.
El formato, que combina cocina, famosos y competencia, logró algo que pocos programas consiguen en la Argentina fragmentada de hoy: reunir frente al televisor a públicos de distintas edades y extracciones sociales. Desde jubilados hasta millennials que lo ven en simultáneo por streaming, el programa de Telefe es uno de los últimos fenómenos de la televisión abierta masiva que todavía resiste el avance de las plataformas.
En Rosario, como en el resto del país, el debate se instala cada semana: quién merece quedarse, quién debería haber sido eliminado, si el jurado fue justo o si hubo favoritismos. Los bares del Bajo Rosarino y las redes locales se llenan de opiniones encontradas. No es casualidad: el programa tiene la habilidad de generar comunidad alrededor de algo tan cotidiano y universal como la comida.
Desde una mirada más amplia, el éxito de MasterChef Celebrity dice algo interesante sobre el consumo cultural argentino. En un contexto de ajuste, inflación en descenso pero precios todavía altos, y un bolsillo que obliga a pensar dos veces antes de salir a comer afuera, ver cocinar a famosos en televisión se convierte en un entretenimiento accesible, gratuito y emocionalmente satisfactorio. El asado que no podés hacer todos los fines de semana, lo ves preparar en pantalla. Algo de eso hay.
El jurado del programa, con su mezcla de rigor técnico e ironía, también genera su propio culto. Cada devolución se convierte en meme, cada eliminación en tendencia. El programa sabe exactamente qué botones apretar para mantenerse en la conversación pública durante toda la semana, no solo el día de emisión. Eso, en términos de estrategia de contenido, es un logro que muchos medios tradicionales envidiarían.
Para los rosarinos que siguen el programa, MasterChef Celebrity es también una excusa para hablar de gastronomía local: los restaurantes del centro, las propuestas del Mercado del Patio, las cocinas fusión que florecen en Pichincha. El reality activa el interés por la cocina y eso, en una ciudad con una escena gastronómica tan activa como la de Rosario, no es un dato menor.
En definitiva, MasterChef Celebrity Argentina sigue siendo uno de los fenómenos televisivos más sólidos del país. Guste o no guste el formato, los números no mienten: la audiencia acompaña, las búsquedas explotan y la conversación no para. Y en Rosario, como siempre, tenemos opinión formada.
Comentarios (4)
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Me re enganché esta temporada, lo veo con mi mamá todos los días que sale. Es de los pocos programas que nos juntan a las dos frente a la tele.
Sinceramente no entiendo el furor. Hay gente que no llega a fin de mes y todos obsesionados con si el famoso de turno cocinó bien el risotto. La tele argentina es un circo.
Rosario tiene una gastronomía increíble y nadie habla de eso. Ojalá algún día salga un cocinero rosarino en el programa y nos ponga en el mapa.
El jurado es lo mejor del programa, sin dudas. La devolución que le dieron al participante la semana pasada fue un meme instantáneo en todos mis grupos de WhatsApp acá en Rosario.