El skyline de Rosario está a punto de cambiar para siempre. Con el inicio de los trabajos de demolición de los antiguos silos portuarios en la zona de Puerto Norte, arrancó formalmente la construcción de lo que será el edificio más alto de la ciudad y el segundo más alto de toda la Argentina: una megatorre de 200 metros de altura que combinará viviendas y oficinas en uno de los sectores de mayor transformación urbana del país.
El proyecto, que fue aprobado hace casi cuatro años, recién ahora comienza a mostrar sus primeras señales físicas sobre el terreno. La demolición de las estructuras portuarias históricas marca el punto de no retorno de una obra que promete redefinir la fisonomía de la costanera rosarina y que generará, como era previsible, posiciones encontradas entre quienes ven en ella un símbolo de progreso y quienes advierten sobre el impacto en el tejido urbano y social del sector.
Puerto Norte es, desde hace más de dos décadas, el gran laboratorio urbanístico de Rosario. Sobre los terrenos que alguna vez ocuparon las instalaciones del Ferrocarril Mitre y los elevadores de granos, la ciudad fue construyendo un nuevo barrio de torres residenciales, paseos costeros y espacios públicos que transformaron radicalmente esa franja del río. La megatorre se inscribe en esa lógica, pero la lleva a una escala inédita para los estándares locales.
Con 200 metros, el edificio superará ampliamente a las torres existentes en la zona y se convertirá en un hito visible desde prácticamente cualquier punto de la ciudad. Solo sería superado en altura por algún edificio de Buenos Aires, lo que le daría a Rosario un lugar en el mapa de la arquitectura vertical argentina que hasta ahora no tenía.
El complejo está pensado como un desarrollo de usos mixtos: viviendas residenciales y espacios de oficinas conviviendo en una misma estructura. Este modelo, ya consolidado en otras ciudades del mundo, apunta a generar un ecosistema urbano donde se pueda vivir y trabajar en el mismo edificio, reduciendo desplazamientos y apostando a una densificación vertical que, en teoría, libera suelo en otras zonas de la ciudad.
Sin embargo, el debate sobre este tipo de desarrollos en Puerto Norte no es nuevo. Desde sectores vecinales y académicos se viene señalando hace años que la transformación de esa zona benefició principalmente a sectores de altos ingresos, con escasa integración social y sin resolver del todo las tensiones con los barrios populares lindantes como La Tablada o Refinería. La megatorre, en ese contexto, vuelve a poner sobre la mesa la pregunta de para quién se construye la ciudad.
Por otro lado, la obra representa una inversión privada de magnitud en un contexto económico nacional complicado, con el sector de la construcción tratando de recuperarse tras años de vaivenes. La actividad en la industria de la construcción genera empleo directo e indirecto, y en una ciudad como Rosario, con altos índices de desocupación en algunos sectores, eso no es un dato menor.
Lo que está claro es que Rosario vuelve a estar en el centro de la escena arquitectónica y urbanística argentina. La megatorre de Puerto Norte será, cuando esté terminada, una postal inevitable de la ciudad. El desafío, como siempre, es que esa postal no tape la realidad de los que viven lejos del río y lejos de los 200 metros de altura.

Comentarios (14)
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200 metros en Rosario... eso va a ser una locura verlo desde el puente. Igual me pregunto si hay infraestructura de servicios para sostener algo así. El agua, la luz, el tránsito en esa zona ya están al límite.
Qué lindo que queda en la foto. Mientras tanto en Tablada y Refinería no hay ni cloacas en algunas manzanas. Para quién construyen esta ciudad, en serio.
Yo vivo en Puerto Norte y la zona cambió muchísimo para bien. Más inversión, más trabajo, más ciudad. No entiendo por qué siempre hay que ver todo con resentimiento.
No es resentimiento, Ingrid, es preguntarse si el desarrollo urbano tiene que ser solo para los que pueden pagar un departamento de 300 mil dólares. Eso se llama tener conciencia social, no envidia.
Igual hay que reconocer que la obra genera empleo. Albañiles, electricistas, plomeros... en este contexto cualquier trabajo es bienvenido.
Los silos eran parte de la historia de Rosario. Tirarlos abajo para hacer un edificio de lujo es una vergüenza. Eso no vuelve más.
A mí me parece hermoso. Rosario se merece tener edificios así. Siempre mirando para abajo en vez de para arriba.
Mirar para arriba no alimenta a nadie, flaca. Los silos eran patrimonio histórico y los tiraron para hacer un negocio privado. Eso no es progreso.
Como profesional del área puedo decir que un edificio de 200 metros requiere estudios de impacto muy serios: viento, sombras, evacuación, carga en la red vial. Espero que el municipio haya exigido todo eso antes de aprobar.
Rosario segunda torre más alta del país jajaja eso sí que no me lo esperaba. Igual prefiero que arreglen las calles.
Cuatro años para aprobar algo y recién ahora arrancan. La burocracia de este país es increíble. Para cobrar impuestos son rápidos, para dejar construir tardan una eternidad.
Ojalá que en la parte de oficinas entren empresas que generen trabajo real para rosarinos y no solo para ejecutivos de Buenos Aires que vienen a vivir acá.
Que sea el segundo más alto del país ya es un dato que habla de la escala de Rosario. Esta ciudad tiene potencial enorme que siempre se frena por la política o la falta de inversión. Bienvenido el desarrollo.
mi viejo trabajó en los silos esos toda la vida. verlos tirar abajo da una tristeza... aunque entiendo que la ciudad cambia