La crisis de Expreso Brío volvió a ocupar el centro de la escena pública en Rosario tras las últimas audiencias realizadas en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe. Lo que comenzó como un conflicto laboral entre la empresa y sus trabajadores fue escalando hasta convertirse, según los propios representantes sindicales, en una emergencia social que golpea a decenas de familias de la ciudad.
Juan Mateo Chulich, secretario general del Sindicato de Choferes Camioneros de Santa Fe, fue contundente al describir la situación: "La crisis de Expreso Brío no es laboral, ya es un problema social". Con esa frase, el dirigente sindicato resumió el nivel de deterioro que alcanzó un conflicto que tiene en vilo a trabajadores despedidos y sus familias, que esperan respuestas concretas de la empresa y del Estado.
Chulich cuestionó duramente el accionar de la empresa y señaló que la situación de los trabajadores despedidos es de profunda preocupación. Las audiencias en el Ministerio de Trabajo no habrían arrojado hasta el momento soluciones definitivas, lo que mantiene en estado de incertidumbre a quienes perdieron su fuente de ingresos. Para muchas de estas familias, el salario de un chofer era el único sostén económico del hogar.
El conflicto con Expreso Brío —empresa dedicada al transporte de cargas con presencia en la región— viene acumulando tensiones desde hace meses. Los despidos masivos generaron una reacción inmediata del gremio camionero, uno de los sindicatos con mayor poder de movilización en el país, históricamente vinculado a la defensa de los derechos de los trabajadores del transporte. La intervención del Ministerio de Trabajo provincial buscó encauzar el conflicto, aunque la falta de acuerdos concretos mantiene viva la disputa.
Para Chulich, el problema ya no puede analizarse únicamente desde la óptica de las relaciones laborales: cuando los despidos afectan a decenas de familias rosarinas, el impacto se derrama sobre el barrio, sobre la economía local, sobre los comercios y sobre la salud emocional de los trabajadores y sus hijos. Es en ese sentido que el dirigente insiste en que el Estado —tanto provincial como municipal— debe asumir un rol más activo en la resolución del conflicto.
La situación de Expreso Brío se enmarca en un contexto nacional de ajuste y retracción económica que viene golpeando especialmente al sector del transporte de cargas. La caída del consumo interno y la suba de costos operativos presionaron a muchas empresas del rubro, aunque eso no justifica —según el sindicato— que sean los trabajadores quienes paguen las consecuencias con la pérdida de sus empleos.
El gremio camionero aguarda novedades de las próximas instancias de negociación. Mientras tanto, los trabajadores despedidos y sus familias siguen esperando una salida que les devuelva la estabilidad que perdieron.
Con información de: La Capital

Comentarios (13)
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Chulich tiene razón. Cuando te quedás sin trabajo con familia a cargo, eso no es un problema laboral, es una catástrofe. El Estado tiene que meterse de lleno y obligar a la empresa a dar respuestas.
Mi cuñado trabajaba en Brío y lo echaron sin nada. Tres hijos tiene. Esto es una vergüenza, la empresa se lava las manos y los trabajadores se fundan.
Y bueno, si la empresa no tiene plata para pagar, ¿qué querés que haga? El problema es la economía del país, no la empresa sola.
Siempre la misma historia: la empresa gana cuando hay bonanza y cuando viene la crisis pagan los laburantes. Nunca los dueños.
No dije que estaba bien, dije que el contexto importa. Pero sí, coincido en que los que siempre pagan el pato son los de abajo.
El sindicato camionero es uno de los más fuertes del país. Si Chulich dice que esto ya es un problema social, es porque la situación está muy grave. Hay que escucharlo.
¿Y Monteverde qué dice? El municipio también debería salir a bancar a estos laburantes, no solo el gremio.
Ojalá se resuelva pronto. Conozco a una familia del barrio Tablada que está pasándola muy mal por esto. El marido era chofer de Brío y no saben cómo llegar a fin de mes.
Los camioneros siempre se movieron bien para defender a sus afiliados. Confío en que Chulich va a pelear hasta el final por estos compañeros.
Me parece bien que el sindicato lo llame 'problema social' porque así presionan más al gobierno para que intervenga. Si lo dejan como conflicto laboral solo, lo resuelven entre cuatro paredes y los trabajadores pierden.
Che, ¿alguien sabe cuántos trabajadores son los despedidos? La nota no lo dice y eso importa para entender la magnitud.
Exacto, falta ese dato clave. ¿Son 20, son 200? No es lo mismo.
Igual aunque sean pocos, cada familia que queda sin ingreso es un drama. No hay que esperar que sean cientos para que el Estado reaccione.