Lo que pasó esta semana en Rosario no se puede naturalizar. Entre el martes por la mañana y las primeras horas del miércoles, la ciudad despertó con una nueva secuencia de intimidaciones que tienen como blanco instituciones públicas y símbolos deportivos. El mensaje es claro: nadie está a salvo de esta guerra silenciosa que se libra en las calles.
Según informó El Ciudadano, el primer episodio se registró en la Escuela Nº 136 "Luis María Drago", ubicada en Buenos Aires al 5300, casi esquina con Regimiento 11. Personal de Control Urbano detectó una tela blanca de un metro y medio con inscripciones en aerosol negro dirigidas a personas presuntamente vinculadas a causas de narcotráfico.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que usen nuestras escuelas como carteleras del miedo? La situación se repitió este miércoles en el Centro de Salud "Parque Sur", en pasaje Bolonia al 5300. Alrededor de las 7 de la mañana, empleados administrativos encontraron un trapo colgado en la puerta de ingreso con una serie de nombres y acusaciones de financiar atentados.
Pero la cosa no quedó ahí. Durante la madrugada del miércoles, las autoridades registraron tres ataques incendiarios contra murales de Rosario Central en los barrios Triángulo, Moderno y Parque Oeste. Una coincidencia que huele mal: todos los hechos ocurrieron con pocas horas de diferencia y en un radio de unas veinte cuadras.
Los mensajes escritos en las telas nombran a siete personas, de las cuales tres son las más notorias según las fuentes consultadas. La mención conjunta de estos nombres podría indicar una disputa interna o externa por el control del paravalanchas de Rosario Central y el territorio para actividades delictivas.
Lo que más preocupa es el patrón: primero fueron los balazos a comercios, después las amenazas a funcionarios, ahora los trapos en escuelas y centros de salud. ¿Qué sigue? La escalada de violencia no para y las instituciones que deberían protegernos se convierten en escenario de esta guerra que no declaramos pero que nos toca vivir.
Mientras las autoridades investigan si existe conexión directa entre las banderas y la vandalización de los murales, los rosarinos seguimos preguntándonos cuándo va a parar esta locura. Porque una cosa es clara: cuando tocan las escuelas y los centros de salud, ya no hay límites.

Comentarios (12)
Deja tu comentario
Esto ya se fue de las manos. Cuando tocan las escuelas es que no hay límites. ¿Dónde están las autoridades?
@Roberto Fernandez Las autoridades están ocupadas en otras cosas, hermano. Acá nadie se hace cargo de nada.
Mi hijo va a esa escuela, estoy desesperada. No puede ser que tengamos que vivir con miedo de mandar los chicos al colegio.
Y después se quejan cuando uno dice que Rosario está perdida. Esto es tierra de nadie ya.
Hay que exigir más seguridad en las escuelas. Los chicos no pueden ser rehenes de esta guerra entre bandas.
Que dejen de meter al club en estas cosas. Central no tiene nada que ver con estos delincuentes.
@cuervo_central Lamentablemente el club está metido queramos o no. Hay que limpiar la barra de una vez.
Mientras los políticos se pelean por cargos, nosotros vivimos en zona de guerra. Basta de promesas vacías.
@Rosarino indignado Exacto, hermano. Acá el que labura y vive honesto la pasa mal, y los chorros hacen lo que quieren.
Yo trabajo en zona sur y cada día está peor. Los comerciantes tienen miedo de abrir, es insostenible.
Mi vieja es directora de una escuela de zona sur y está aterrada. Esto no puede seguir así.
¿Y la policía qué hace? ¿Esperan que pase algo peor para actuar?