El presidente Javier Milei negó que la Argentina esté en recesión y afirmó que durante su gestión se crearon más de 500.000 puestos de trabajo y que los salarios reales vienen subiendo hace cinco meses. En una entrevista grabada con Luis Majul, tras su paso por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el mandatario repasó cifras, diagnósticos y definiciones que reavivaron el cruce político sobre el estado de la economía.
El punto más llamativo fue la mención a 40 intentos de proyectos para derrumbar el equilibrio fiscal, 7 juicios políticos que calificó de golpes de Estado y 20.000 deportaciones de terroristas este año. La frase generó desconcierto porque no estuvo respaldada por registros oficiales ni por antecedentes de operativos migratorios o de seguridad de semejante magnitud, y sorprendió incluso al periodista.
Consultado por la contracción en ciertos rubros de la economía doméstica, Milei rechazó el término recesión y prefirió hablar de desaceleración del ritmo de expansión. Usó una analogía para explicar su postura: si una fábrica de televisores en blanco y negro está yendo a la quiebra, no conviene salvar ese sector, sino entender que la economía está cambiando y una parte se queda atrás.
El jefe de Estado defendió el rumbo macroeconómico y sostuvo que la actividad se encuentra en niveles históricos elevados. Atribuyó los cuestionamientos y los datos negativos a una intencionalidad política de sus detractores, y afirmó que el país estará promediando cuatro o cinco veces más que la historia argentina de los últimos 100 años.
En el mismo tramo, Milei se refirió al shock de oferta negativo que, según dijo, sufre el mundo hoy. Aseguró que cuando aparece un número malo, sus opositores lo festejan por el odio que les genera el Gobierno y por la deshonestidad intelectual. La frase volvió a instalar el debate sobre la lectura de los indicadores y la disputa por la narrativa económica.
El reportaje, realizado tras la Asamblea General de la ONU, dejó un mensaje claro: el Gobierno no retrocede en su hoja de ruta económica y busca imponer una lectura distinta de la coyuntura. Para el Gobierno, la discusión no es si hay recesión, sino si la sociedad acepta los cambios estructurales que implican sectores que crecen y otros que se contraen.
La entrevista vuelve a mostrar la estrategia discursiva del presidente: minimizar los indicadores adversos, cuestionar la credibilidad de sus críticos y presentar la transformación como necesaria. En un contexto de debate sobre crecimiento, empleo y salarios, las palabras de Milei pueden influir en la percepción pública y en la agenda económica de los próximos meses.
Con información de: El Ciudadano

Comentarios (10)
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Me parece bien que Milei no se deje presionar por los números que le convienen a la oposición. Si hay sectores que se contraen, es parte del cambio.
Cuatro o cinco veces más que la historia de 100 años? Eso es una afirmación muy fuerte y no la respalda con datos en la nota.
Al menos habla claro y no se esconde. El shock de oferta negativo también pesa.
500.000 puestos suena fuerte, pero si hay rubros en contracción, ¿dónde están esos puestos? Me quedo con los indicadores.
Bancar a Milei. Los que critican no entienden que hay que dejar ir sectores viejos para que crezcan otros.
La analogía de la fábrica de televisores es fácil de entender, pero no explica el impacto en el empleo de hoy.
Deportar 20.000 terroristas? Eso no se sostiene. No hay registros y suena a frase para el debate.
Voy a esperar los datos de empleo y salarios reales para ver si se sostiene lo que dijo.
En Rosario se siente que hay menos consumo, pero también hay sectores que arrancan. Ojalá siga el orden.