No llegó a cumplir los 17 años. Jonas, el adolescente baleado hace dos semanas en un asentamiento precario del barrio Ludueña, murió este lunes por la mañana en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca). Había ingresado en estado crítico el 17 de julio, después de recibir disparos durante un ataque que sacudió a todo el barrio, y nunca pudo recuperarse.
Esa tarde de julio, un grupo de adolescentes armados llegó hasta la vivienda donde estaba Jonas y abrió fuego sin contemplaciones. Según las primeras reconstrucciones, se efectuaron más de veinte disparos contra el lugar. En el mismo ataque resultaron heridas dos mujeres, una de ellas embarazada, lo que en su momento generó una ola de indignación en el barrio y en toda la ciudad.
La hipótesis principal que manejan los investigadores apunta a una represalia: Jonas habría tenido una pelea ese mismo día con integrantes de una banda de jóvenes vinculada a la organización delictiva conocida como Los Menores, uno de los grupos que opera en la zona oeste de Rosario. Horas después, la respuesta fue brutal y desproporcionada: más de veinte tiros contra una casa, sin importar quién más pudiera estar adentro.
¿Cuántas veces más vamos a leer la misma noticia con distintos nombres? Ludueña es uno de los barrios más golpeados por la violencia narco en Rosario. Los Menores —denominación que ya de por sí dice todo sobre cómo se recluta en estas estructuras— llevan años operando en la zona, captando pibes que no llegan a la adultez, ya sea porque terminan presos, heridos o muertos.
Jonas tenía 16 años. No era un número en una estadística: era un pibe del barrio que ese día se cruzó con la gente equivocada y pagó con su vida. Dos semanas de agonía en el Heca, uno de los hospitales de emergencias más exigidos de la ciudad, y este lunes la noticia que nadie quería confirmar llegó igual.
El caso quedó en manos de la Justicia penal rosarina, que investiga el ataque desde el 17 de julio. Hasta el momento no trascendieron detenciones vinculadas directamente al hecho, aunque la línea de investigación sobre la represalia narco parece la más sólida.
Mientras tanto, en Ludueña, otra familia entierra a un chico que no llegó a los 17. Y la ciudad sigue contando muertos.
Con informacion de: El Ciudadano, La Capital.

Comentarios (13)
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16 años. Que lo dejen caer un segundo ese número. 16 años. Yo tengo un hijo de esa edad y no puedo ni terminar de leer la nota. Esto no puede seguir así.
Y los políticos en campaña hablando de 'seguridad' como si fuera un slogan. Mientras tanto en Ludueña entierran pibes.
Hay que ver qué hacía el chico también. No digo que se lo merezca, para nada, pero el contexto importa.
Marcelo, tenía 16 años. Aunque haya peleado con alguien, nadie merece veinte balazos. Nadie. Menos un pibe.
Romina, no dije que se lo merecía, dije que el contexto importa para entender el problema. No me tergiverses.
Yo vivo a diez cuadras de donde pasó esto. Esa noche escuchamos los tiros. Es una pesadilla vivir acá, en serio.
El Heca hace milagros con lo poco que tiene. Dos semanas lo mantuvieron vivo. Los médicos y enfermeros de ese hospital son héroes anónimos.
Muy de acuerdo con Diego. El personal del Heca trabaja en condiciones increíbles. El problema no es el hospital, es la calle.
Los Menores operan hace años en esa zona y nadie los para. Años. Algo está muy mal en cómo se maneja la seguridad en esta ciudad.
Qué tristeza. Y lo de la embarazada también, eso quedó en el olvido. Cómo está ella? Nadie informa más.
posta una locura, el pibe peleo con alguien y lo vinieron a matar con 20 tiros. eso no es una pelea, eso es una ejecucion
Necesitamos más presencia del Estado en los barrios, no solo policías sino trabajo, escuelas, contención. Si no atacamos la raíz, esto no para nunca.
Silvia con todo respeto, eso lo venimos escuchando hace 20 años y los pibes siguen muriendo. En algún momento hay que reconocer que algo no está funcionando.