Lo que empezó como una balacera en el oeste de Rosario terminó con dos jóvenes muertos y una investigación que sigue sin responsables detenidos.
El último en fallecer fue Erik Zapata, de 26 años, quien murió este jueves en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez por las heridas recibidas el 17 de agosto.
Según la información disponible, Zapata recibió un disparo en el tórax mientras estaba junto a otro joven de 24 años en un pasillo a la altura de 27 de Febrero al 7800. Al menos tres agresores armados participaron del ataque.
El otro herido murió pocas horas después del tiroteo, por la gravedad de las múltiples lesiones. Con el deceso de Zapata, el episodio ya suma dos víctimas fatales.
La Policía de Investigaciones (PDI) y los fiscales del MPA trabajan para determinar el móvil, identificar a los responsables y lograr su detención. Hasta el momento, no hay personas aprehendidas.
La distancia entre el 17 de agosto y este jueves muestra la gravedad de las heridas de bala. El disparo en el tórax terminó siendo letal.
El hecho ocurrió en un pasillo, un espacio que quedó en el centro de la investigación. Dos jóvenes estaban juntos y fueron alcanzados por un ataque a tiros con al menos tres agresores armados.
¿Qué pasó exactamente en 27 de Febrero al 7800? Ahí está la clave. La investigación debe reconstruir el móvil, la identidad de los responsables y las circunstancias del tiroteo.
Hasta ahora, no hay personas aprehendidas. Ese vacío pesa. La PDI y los fiscales del MPA tienen el trabajo más difícil: convertir una escena de balacera en una causa con responsables.
El primer fallecido, el joven de 24 años, murió pocas horas después. El segundo, Erik Zapata, murió semanas después. Son dos vidas y una misma balacera.
La pregunta que queda en el aire es simple: ¿quién disparó y por qué? En un caso con dos víctimas fatales, la respuesta no puede quedar en el vacío.
Cada dato cuenta: la altura de 27 de Febrero al 7800, el pasillo, el tórax como zona herida, la cantidad de agresores armados. No son detalles menores; son piezas de un rompecabezas que la justicia debe armar.
El caso también pone en evidencia lo que pasa cuando una balacera deja heridos graves: el desenlace puede llegar después, cuando la sociedad ya cree que el episodio quedó en el pasado. La muerte de Erik Zapata lo recuerda.
Hasta que no haya detenciones, la historia sigue incompleta. La investigación debe responder no solo quién disparó, sino también por qué se produjo ese ataque a tiros en ese pasillo.

Comentarios (10)
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Que dos chicos mueran por una balacera en un pasillo es inaceptable. Espero que PDI y MPA no dejen la causa en el olvido.
Bancamos la bronca, pero también hay que pedir resultados concretos: detenidos y explicaciones.
Me duele por la familia de Erik. Que se sepa el móvil y que haya detenidos.
Tres tipos armados y nadie detenido todavía. Algo no cierra.
No todo se resuelve en un día, pero semanas después y sin aprehendidos da bronca.
Justo, y más cuando el otro chico murió horas después y ahora Erik. No puede quedar impune.
Lo del pasillo es lo que más me preocupa: no es un descampado, es un lugar de tránsito.
Exacto, por eso la investigación tiene que ser fina. No alcanza con decir que hubo tres agresores.
Que se investigue el móvil. Si hay una causa detrás, hay que mostrarla.
Ojalá que esta nota sirva para que no se enfríe el caso.