Lo que muestran los números es difícil de ignorar. La morosidad de las familias argentinas con bancos y billeteras virtuales no tiene precedentes en décadas: hoy es peor que en plena pandemia de Covid-19 y, en algunos indicadores, peor que en la crisis de 2001. No es una percepción, no es un relato opositor: son los datos del Banco Central analizados por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa).
El informe es contundente. En junio de 2026, el retraso en el pago de créditos bancarios por parte de las familias llegó al 12,8% de las deudas totales. Para entender la magnitud: en julio de 2021, con la economía desplomada por la pandemia, ese porcentaje era del 5,1%. El actual más que lo duplica. Y si se va más atrás en el tiempo, hay que remontarse al pico de septiembre de 2003, cuando la mora tocó el 32,7% como coletazo de la debacle del 2001, para encontrar algo comparable.
Pero el dato que más duele es el de las billeteras virtuales. Los proveedores no financieros de crédito —Mercado Pago, Ualá y similares— registran una mora del 30,1% en junio de 2026. El máximo previo era del 27,1% en mayo de 2020, cuando el país estaba en cuarentena estricta y millones de trabajadores no podían salir a ganarse el pan. Hoy, sin pandemia, sin aislamiento, el número es peor. ¿Alguien en el Gobierno puede explicar cómo eso encaja en el relato de la recuperación?
En términos absolutos, la Central de Deudores del Banco Central (Cendeu) registró en junio pasado 20,96 millones de deudores en total —entre bancos y billeteras—, de los cuales 5,91 millones están en situación de morosidad. Casi 6 millones de familias que no pueden pagar lo que deben. No son estadísticas abstractas: son vecinos, son laburantes, son familias que llegaron al límite.
La distribución de esos morosos revela algo importante sobre cómo se está usando el crédito en la Argentina actual. 2,90 millones de personas —el 49% del total de morosos— tienen deudas irregulares exclusivamente con billeteras virtuales, sin deudas bancarias en mora. Son los que recurrieron al crédito digital, muchas veces para llegar a fin de mes, y hoy no pueden devolver lo que tomaron. Los morosos exclusivos del sistema bancario son 1,66 millones, y otros 1,36 millones tienen problemas con ambos tipos de entidades.
Si se mira la cartera morosa bancaria en detalle, los préstamos personales explican 3.480 millones de pesos del total y las tarjetas de crédito suman otros 2.900 millones. Entre ambos concentran el 73% de la deuda morosa familiar con bancos. La escalada comenzó en el cuarto trimestre de 2024 y no paró más.
El Cepa también hace la comparación con febrero de 2024, el momento previo al inicio de la escalada. Desde entonces, el sistema crediticio incorporó 2,60 millones de nuevos deudores morosos. Las billeteras virtuales casi duplicaron su universo de morosos exclusivos (+93,6%), mientras que los bancos sumaron 1,01 millones de nuevos morosos, un incremento del 157,6%. Son números que no mienten.
El Gobierno insiste en encuadrar el endeudamiento como un problema entre privados, una cuestión de mercado donde el Estado no debería intervenir. Pero cuando casi 6 millones de familias no pueden pagar sus deudas y los índices superan los peores momentos de la historia económica reciente, la pregunta se impone sola: ¿hasta cuándo se puede sostener ese argumento con la cara seria?
La crisis del crédito no está en los televisores que se compran en cuotas —ese es el estereotipo fácil—. Está en los préstamos personales para pagar el alquiler, en las tarjetas que se usan para comprar comida, en las billeteras virtuales que financian lo que el sueldo ya no alcanza a cubrir. Esa es la Argentina real de 2026, y los números del Banco Central la retratan sin filtros.

Comentarios (15)
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Yo soy una de esas estadísticas. Saqué un préstamo personal en el banco para pagar el alquiler cuando me quedé sin trabajo en 2024 y todavía no pude regularizar. No es que no quiero pagar, es que no llego. Que el gobierno diga que es un problema entre privados me parece una falta de respeto.
Siempre con el Cepa como fuente, un think tank kirchnerista. ¿No hay datos del INDEC o del propio Banco Central que digan otra cosa? Toda la nota está armada para atacar al gobierno.
Tomas, los datos SON del Banco Central. El Cepa los analiza, pero la fuente es oficial. Podés entrar a la Cendeu y verificarlo vos mismo si querés.
jaja 'problema entre privados' dijeron. 6 millones de familias sin poder pagar y es un problema entre privados. genios.
Lo que no dice la nota es que el crédito se expandió muchísimo. Si hay más deudores es porque más gente accedió al sistema financiero, algo que antes no pasaba. El problema es la inflación que licuó los ingresos, no el modelo en sí.
Roberto con todo respeto, si acceder al crédito te lleva a la mora no es un logro, es una trampa. Más gente endeudada que no puede pagar no es inclusión financiera, es negocio para las billeteras.
Tampoco es tan simple. La mora existe porque los salarios reales cayeron, no porque el crédito sea malo de por sí. El problema es estructural, no del instrumento.
Trabajo en una financiera en Rosario y lo que vemos todos los días es gente que pide refinanciación porque no llega. Familias que antes pagaban en tiempo y forma. Esto no es de ahora, viene escalando desde fines del año pasado y no para.
Peor que en la pandemia Y peor que en el 2001 en algunos casos. Y hay gente que todavía defiende esto. Increíble.
Hay que ver también qué pasó con los que tomaron créditos en UVA. Eso es otra bomba que no se menciona acá.
Mi hija usó Mercado Pago para comprar útiles escolares cuando no le alcanzó el sueldo. Ahora debe tres meses. No es un capricho, es supervivencia. Que alguien en el gobierno entienda eso.
Igual hay que reconocer que parte de esto viene de gobiernos anteriores también. No todo es de Milei.
Marce, el artículo muestra que la escalada empezó en el cuarto trimestre de 2024. Hacé la cuenta de quién gobernaba.
Lo más preocupante para mí es que el 49% de los morosos tiene deudas solo con billeteras. Eso te dice que son personas que ni siquiera tienen cuenta bancaria formal, que viven al margen del sistema. Y el sistema los está aplastando igual.
gracias por publicar esto. en los medios grandes no lo ves tan claro