Lo que muchos temían volvió a pasar. Las islas frente a Rosario vuelven a arder y esta vez el número asusta: según el reporte de la Secretaría Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), ya hay unas 700 hectáreas afectadas por distintos focos que llevan varios días activos en territorio entrerriano.
El foco que más preocupa está a la altura de Villa Constitución, donde las llamas consumen aproximadamente 460 hectáreas y siguen activas. Desde la costanera rosarina se puede ver el humo con claridad. No es un incendio aislado: hay otros puntos de fuego distribuidos más al norte de la ciudad, a ambos lados del puente Rosario-Victoria, según las imágenes difundidas por la UNR.
Por ahora, la geografía juega a favor. Algunos brazos del río actúan como barreras naturales que frenan la propagación, y el nivel elevado del agua permitió que ciertos focos se apagaran con más rapidez. Pero esa ventaja tiene fecha de vencimiento.
El río Paraná, que llegó a superar los tres metros, se encuentra actualmente en torno a los 2,5 metros y sigue bajando. Y acá está el problema real: cuanto más desciende el nivel del agua, más terreno seco queda expuesto, y más fácil es que el fuego se extienda por los pastizales. Con la primavera a días de comenzar, el escenario que se viene no es tranquilizador.
¿Por qué se incendia la isla todos los años en esta época? La respuesta es conocida y repetida hasta el cansancio: la quema intencional de pastizales para favorecer el rebrote de vegetación y generar alimento para el ganado. Una práctica que, con viento a favor, puede convertirse en un incendio de cientos de hectáreas en cuestión de horas. A eso se suman los descuidos y los focos accidentales.
La mayor parte de los incendios corresponde a jurisdicción de Entre Ríos, lo que complica la respuesta desde el lado santafesino. Las denuncias deben realizarse ante las autoridades entrerrianas, y ya hay causas que llegaron a los tribunales de esa provincia por episodios anteriores en la zona. La legislación nacional sobre manejo del fuego establece restricciones para el uso posterior de terrenos afectados cuando se comprueba que el fuego fue utilizado para modificar su destino, aunque la aplicación de esa norma depende de cada caso concreto.
El problema no es nuevo. Las islas frente a Rosario llevan años siendo escenario de incendios recurrentes, con temporadas que se repiten con una regularidad que debería haber generado respuestas más contundentes. La pregunta que vuelve cada septiembre es siempre la misma: ¿cuántas hectáreas más tienen que quemarse para que haya una política de prevención real y coordinada entre provincias?
Por ahora, el fuego sigue. El río sigue bajando. Y la primavera está a la vuelta de la esquina.

Comentarios (14)
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Todos los años lo mismo. Todos los años el humo, las fotos, la nota en el diario, y después nada. ¿Cuándo va a haber una política real de prevención? Estoy harta de ver arder las islas desde mi balcón en el centro.
La nota dice que la jurisdicción es entrerriana y que las denuncias van allá. Perfecto. ¿Y Entre Ríos qué hace? ¿Espera que Rosario se llene de humo para reaccionar? Esto necesita coordinación interprovincial urgente, no excusas administrativas.
Che, el problema de fondo es que hay productores que queman a propósito y nadie los para. Hay causas en los tribunales entrerrianos desde hace años y no pasa nada. La impunidad es total.
Hay que ser justo también: el nivel del río ayudó a apagar algunos focos y las barreras naturales frenaron la propagación. No todo es catástrofe. Igual, sí, el descenso del Paraná preocupa de cara a la primavera.
Tomás, entiendo tu punto, pero que el río ayude a apagar el fuego no puede ser el plan de contingencia del Estado. Eso es dejar que la naturaleza resuelva lo que la desidia humana provoca.
Trabajo en el sector y puedo confirmar que la quema de pastizales para rebrote es una práctica ancestral que, bien controlada, no es necesariamente destructiva. El problema es que nadie la controla. Falta presencia del Estado en el territorio, no solo leyes.
Ingeniero, con todo respeto, 700 hectáreas quemadas no es 'quema controlada'. Llamemos las cosas por su nombre.
Exactamente eso dije: que NO está controlada. Leé de nuevo antes de responder.
Ayer a la tarde desde Fisherton se veía el humo clarísimo. Mis hijos tienen asma y estos días son un martirio. Alguien tiene que hacerse cargo.
Lo de 2020 fue mucho peor y tampoco pasó nada después. Aprendimos cero como sociedad.
Me parece importante que la UNR esté monitoreando y publicando los datos. Por lo menos hay alguien midiendo. Ojalá esa información llegue a quienes tienen que tomar decisiones.
¿700 hectáreas? ¿Y recién sale la nota ahora? Llevan varios días con esto según dice el artículo. Periodismo reactivo, como siempre.
El problema es que la gente que vive y trabaja en las islas no tiene otra forma de limpiar los campos. No es tan simple como decir 'prohibido quemar'. Hay que darles alternativas reales.
Silvia, entiendo el argumento, pero cuando esas 'alternativas reales' que no existen terminan llenando de humo tóxico a 1 millón de personas en Rosario, algo está muy mal en la ecuación.