Lo que pasó en la cancha el 15 de julio de 2026 no fue solo un partido de fútbol. Argentina derrotó a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026 y, con ese resultado, abrió una herida que nunca cerró del todo: la de Malvinas. Para muchos, fue deporte. Para otros, fue mucho más.
Uno de los que no pudo quedarse callado fue Omar De Felippe. El hombre que alguna vez condujo los destinos de Newell's Old Boys desde el banco de suplentes tiene otra historia, más profunda y más dolorosa: es veterano de guerra de Malvinas. Y desde ese lugar habló, con una sencillez que pegó más fuerte que cualquier grito.
"Como veterano de Malvinas, hoy solo quiero agradecerles a estos chicos por la enorme alegría y la inmensa caricia al alma que nos regalaron", escribió De Felippe. Y cerró con una frase que da para pensar: "El deporte nunca cambia la historia, pero a veces ayuda a sanar emociones que siguen muy vivas".
Difícil no detenerse en eso. Cuarenta y cuatro años después del conflicto del Atlántico Sur, hay hombres que todavía cargan con algo que ningún partido puede borrar. Pero a veces, en noches como esta, algo se alivia. Algo respira.
No fue el único mensaje que circuló. Las redes sociales se inundaron de referencias a Malvinas apenas sonó el silbato final, y el momento que más combustible le echó al fuego fue el del rosarino Giovani Lo Celso: en plena celebración, el volante desplegó una bandera argentina que desató una nueva ola de emoción en las tribunas y en los teléfonos de todo el país.
¿Cuánto pesa ese gesto viniendo de un jugador nacido en Rosario, la misma ciudad que vio crecer a Lionel Messi? Lo Celso no necesitó decir nada. La imagen habló sola.
Argentina ahora espera rival para la final del Mundial 2026, donde buscará la cuarta estrella de su historia. Pero más allá de lo que pase en esa cancha, esta victoria ya tiene un significado que excede cualquier tabla de posiciones. De Felippe lo resumió mejor que nadie: hay partidos que trascienden el fútbol. Este fue uno de ellos.

Comentarios (13)
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Se me hizo un nudo en la garganta leyendo las palabras de De Felippe. Estos tipos vivieron algo que nosotros no podemos ni imaginar, y encima tienen la grandeza de agradecer. Respeto enorme.
Es fútbol, no la guerra. Mezclar Malvinas con un partido me parece una exageración. Ganamos, festejemos y listo.
¿Exageración? Decíselo a un veterano que lloró solo en su casa durante 40 años. Un poco de empatía no vendría mal.
Bancazo total a Silvia. El que no entiende por qué esto es más que un partido, es porque nunca tuvo que enterrar a un compañero.
Lo Celso con esa bandera me mató. Rosarino, como Messi. Esta ciudad le da todo al fútbol argentino y encima con esa sensibilidad. Orgullo puro.
De Felippe siempre fue un tipo con mucho carácter, tanto en la cancha como afuera. Que hable así dice todo de la persona que es.
"El deporte nunca cambia la historia, pero a veces ayuda a sanar emociones que siguen muy vivas." Esto lo voy a guardar para siempre. Qué frase.
Yo tengo un tío que fue a Malvinas. Nunca habla del tema. Hoy lo llamé después del partido y me dijo que estaba llorando. Primera vez que me cuenta algo así en 30 años.
Mientras tanto los veteranos siguen cobrando pensiones miserables y el Estado los ignora once meses al año. Que no se usen estas emociones para tapar eso.
Tiene razón en lo de las pensiones, pero hoy no es el día para eso. Hoy es el día de ellos. Mañana seguimos peleando.
Argentina en la final del mundo buscando la cuarta estrella y encima ganándole a los ingleses. Si esto no es historia no sé qué es.
Hermosa nota. Gracias por recordar que detrás de los jugadores y los hinchas hay personas con historias que van mucho más allá del resultado.