La historia industrial argentina tiene un nuevo capítulo amargo. Peabody, una de las marcas de electrodomésticos más reconocidas del país, confirmó lo que su propio dueño había anticipado meses atrás: cerró definitivamente su planta fabril en La Tablada, partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires, y se reconvierte en una empresa comercializadora de productos importados. El modelo productivo local quedó en el pasado.
La controlante de la marca, Goldmund SA, abrió un concurso preventivo de acreedores el 20 de abril de 2026 para reestructurar un pasivo de alrededor de 40.000 millones de pesos. La sindicatura del proceso constató lo que ya era un hecho consumado: la planta de La Tablada no tiene capacidad instalada para fabricar. Toda la maquinaria fue trasladada a un depósito en San Martín y las oficinas administrativas se mudaron a una nueva sede sobre la avenida Cabildo, en la Ciudad de Buenos Aires. El abandono del esquema industrial es total y definitivo.
El achicamiento de la plantilla fue vertiginoso. En mayo hubo 10 despidos, la mayoría de trabajadores encuadrados en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). En junio, otros 12 mediante retiros voluntarios que demandaron casi 89 millones de pesos en resarcimientos. La empresa no incorpora personal desde octubre de 2025. El contraste es brutal: en 2023 contaba con alrededor de 350 empleados; al inicio del concurso tenía 158; en junio, apenas 111. Un tercio de la plantilla se evaporó en dos meses.
El nuevo modelo de negocios combina importación desde Asia con producción en Paraguay bajo el régimen de maquila, especialmente en la línea de climatización. La empresa explicó en su presentación judicial que fabricar en el país vecino resulta entre un 30% y un 35% más barato por menores costos laborales, beneficios fiscales y un esquema tributario más liviano. El propio dueño de la compañía, Dante Choi, lo había dicho sin rodeos: no pensaba volver a producir en Argentina. Una declaración que, leída hoy, suena más a diagnóstico que a amenaza.
Los números del derrumbe comercial son igual de contundentes. Después de vender 62.545 unidades y facturar 3.360 millones de pesos en diciembre de 2025, la actividad entró en caída libre. En junio, las ventas gravadas se desplomaron de 2.737,8 millones de pesos en mayo a 1.324,5 millones: una baja superior al 52% en un solo mes. La propia empresa reconoció en un informe que «se ha reducido a la mitad el precio promedio de los productos, forzado por el mercado».
El rojo operativo es insostenible sin financiamiento externo. Durante junio, Peabody registró ingresos por ventas de 824,3 millones de pesos, pero sus egresos ascendieron a 2.326,3 millones, dejando un déficit operativo de 1.501,9 millones de pesos en un solo mes. Para mantenerse a flote recurrió al financiamiento de corto plazo mediante préstamos y descuento de cheques, además de afrontar pagos a proveedores locales y del exterior.
El caso Peabody no es un accidente aislado: es el síntoma de décadas de política industrial que encareció artificialmente la producción local con impuestos, regulaciones y costos laborales que ningún competidor regional debía soportar. Paraguay no descubrió ningún secreto: simplemente no destruyó su competitividad a fuerza de Estado. El resultado está a la vista: una marca histórica que desmontó sus máquinas, empacó su historia y eligió fabricar del otro lado de la frontera.

Comentarios (14)
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Esto es lo que pasa cuando tenés impuestos del 40%, costos laborales imposibles y una presión tributaria que asfixia a cualquier empresa. No es culpa de Choi, es culpa de 20 años de políticas que hicieron inviable producir acá.
Muy fácil echarle la culpa al Estado. Hay empresas que siguen produciendo en Argentina. Lo que no se dice es que estos señores se llenaron los bolsillos con subsidios y protección arancelaria durante años y ahora se van a Paraguay. Eso se llama viveza criolla empresarial.
¿Subsidios? ¿Cuáles subsidios? Los subsidios los recibían los que tenían contactos políticos. Una empresa mediana como Peabody pagaba impuestos como cualquiera. Informate antes de opinar.
111 laburantes quedaron. 111 familias que no saben qué va a pasar. Eso es lo que hay detrás de estos números que a algunos les parecen tan fríos.
Peabody era una marca que compraba mi vieja. Ver esto da mucha tristeza. Argentina destruyendo su industria de a poco.
Bienvenidos al mundo real. En Paraguay pagan menos impuestos, tienen menos burocracia y producen más barato. No es magia, es sentido común. Acá te cobran impuesto hasta por respirar.
Lo que me parece grave es el déficit operativo: gastaron 2.326 millones y facturaron 824 millones en un mes. Eso no lo salva ningún gobierno, eso es una empresa que ya no era viable hace rato.
52% de caída en ventas en un mes. Eso no es solo culpa de los impuestos, eso es que la gente no tiene plata para comprar electrodomésticos. El mercado interno en retracción te destruye aunque tengas los mejores costos del mundo.
Y los sindicalistas de la UOM dónde están? Siempre aparecen para cobrar la cuota sindical pero cuando hay despidos se hacen los distraídos
El régimen de maquila de Paraguay existe hace décadas. Si acá hubieran tenido políticas industriales serias en lugar de proteccionismo para amigos del poder, quizás hoy Peabody seguiría fabricando. Pero es más fácil cerrar la economía y después llorar cuando se van.
Yo tengo una heladera Peabody de hace 15 años y anda perfecto. Una lástima que esto pase.
Abrieron concurso preventivo con 40.000 millones de pesos de deuda. ¿Alguien se pregunta a quién le deben esa plata? ¿A proveedores chicos que ahora no cobran? Eso también es parte de la historia.
Milei tiene razón en una cosa: si el Estado no te deja respirar, te vas. Lástima que los que pagan el precio son los trabajadores de siempre.
Que triste. Otra empresa histórica que se va. Y los políticos de todos los colores siguen peleando entre ellos mientras el país se vacía de industria.