Un golpe duro para los trabajadores del cordón industrial del Gran Rosario: Pampa Energía cerró definitivamente su planta en Puerto General San Martín, y 100 empleados acordaron su desvinculación tras un largo conflicto que no encontró salida favorable. Un grupo menor fue reubicado en otras sedes de la empresa en distintos puntos del país, pero la mayoría quedó fuera del sistema.
La noticia sacudió al sector petroquímico de la zona norte del Gran Rosario, una franja industrial que históricamente concentró puestos de trabajo calificados y sostuvo economías familiares de toda la región. Puerto General San Martín, ubicado a unos 30 kilómetros al norte de Rosario sobre la ribera del Paraná, es uno de los polos petroquímicos más importantes del país, con plantas de empresas nacionales e internacionales que emplean a miles de trabajadores directos e indirectos.
Desde el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (Soepu), la lectura fue contundente. Mauricio Brizuela, secretario general del gremio, no ocultó su frustración: "Hemos intentado por todos los medios, pero entendimos que no había un resorte o política de cuidado de este tipo de empresa". La frase resume el estado de ánimo de un sector que se siente desprotegido frente a decisiones empresariales que impactan de lleno en las familias trabajadoras.
El cierre se produjo luego de un largo conflicto que, según fuentes sindicales, agotó todas las instancias de negociación sin que el Estado nacional ni la empresa encontraran una fórmula para preservar los puestos de trabajo. La ausencia de políticas industriales activas que protejan este tipo de establecimientos quedó en el centro del debate.
Pampa Energía es una de las principales compañías del sector energético argentino, con participación en generación eléctrica, petróleo y gas. Su presencia en Puerto General San Martín estaba vinculada al segmento petroquímico, una actividad de alto valor agregado que requiere mano de obra especializada y que, una vez perdida, es difícil de recuperar en el corto plazo.
El impacto no se limita a los 100 trabajadores directos. En zonas industriales como el cordón norte del Gran Rosario, cada puesto de trabajo en una planta de este tipo genera varios empleos indirectos en servicios, logística, mantenimiento y comercio local. La pérdida, en ese sentido, se multiplica y se siente en toda la comunidad.
Desde el sindicalismo petroquímico advierten que este cierre no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia preocupante en el sector industrial argentino, donde la falta de políticas de reindustrialización y la apertura indiscriminada de importaciones ponen en jaque a plantas que podrían ser viables con el apoyo adecuado. Brizuela y el Soepu ya anunciaron que continuarán reclamando ante las autoridades provinciales y nacionales para que se diseñen mecanismos de protección efectivos para la industria petroquímica regional.
La situación en Puerto General San Martín se suma a un clima de incertidumbre que atraviesa a varios sectores de la industria santafesina, en un contexto nacional donde el ajuste fiscal y la retracción del consumo interno presionan sobre la actividad productiva. Para los trabajadores que hoy arreglaron su salida, el desafío inmediato es reinsertarse en un mercado laboral que no sobra de oportunidades en el rubro.
Con información de: La Capital

Comentarios (13)
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100 familias que se quedan sin sustento de un día para el otro. Esto es lo que pasa cuando no hay política industrial seria. El Estado tiene que estar presente, no puede dejar que las empresas hagan lo que quieran con los trabajadores.
Trabajo en la zona hace 20 años y esto ya lo veíamos venir. Pampa venía desinvirtiendo hace rato. Lo que duele es que nadie hizo nada para evitarlo, ni la provincia ni la nación.
Che, pero hay que ver también si la planta era rentable. Las empresas no pueden funcionar a pérdida indefinidamente. No todo es culpa del gobierno.
Rentable o no, hay formas de cerrar que no dejan a 100 tipos en la calle de golpe. Y si el Estado hubiera intervenido antes, quizás se encontraba otra salida. No es tan simple como decís.
¿Y ahora qué hacen esos 100 laburantes? ¿Se reconvierten solos? El Estado tiene que aparecer con programas de reinserción laboral ya, no dentro de seis meses.
Brizuela tiene razón en lo que dice. No hay política de cuidado para la industria. Y después nos preguntamos por qué la gente se va de los pueblos del interior a buscar trabajo a las ciudades grandes.
Pampa Energía factura millones y cierra una planta con 100 laburantes. Que le paguen bien la indemnización al menos, porque si no, encima de todo los cagan con la plata.
Vivo en Puerto San Martín y esto se nota en el barrio. Varios vecinos trabajaban ahí. Es un golpe muy duro para toda la comunidad, no solo para los que perdieron el trabajo.
El problema de fondo es la falta de competitividad de la industria petroquímica local frente a las importaciones. Sin una política arancelaria que proteja la producción nacional, esto se va a repetir en otras plantas. El cierre de Pampa es una señal de alarma.
Proteccionismo no es la solución tampoco. Así terminamos pagando todo más caro los consumidores para subsidiar empresas ineficientes.
Hay una diferencia entre proteger industrias estratégicas y subsidiar ineficiencia. La petroquímica genera empleo calificado y valor agregado. No es lo mismo que proteger cualquier cosa. Estudiá un poco antes de opinar.
Mi viejo trabajó 15 años en esa planta. Ver esto da mucha tristeza. Ojalá los pibes encuentren laburo rápido.
El sindicato hizo lo que pudo, se nota que pelearon. Pero cuando la empresa decide cerrar y el Estado no aparece, hay poco que se pueda hacer. Lamentable.