Lo que parecía una crisis acotada a los autos y los SUV ahora llegó adonde nadie quería que llegara: las pickups. La fábrica cordobesa de Stellantis anunció este jueves que reducirá a un solo turno la producción de las Fiat Titano y Ram Dakota a partir de septiembre, por la caída de la demanda tanto en el mercado local como en Brasil, su principal destino de exportación.
La noticia sacude a una industria que creía haber encontrado en las camionetas su salvavidas. Durante años, la apuesta por las pickups fue la estrategia que permitió a las plantas argentinas ganar escala gracias a las exportaciones. Hoy, esa lógica empieza a crujir.
"Normalmente, las automotrices proyectan su plan industrial del año siguiente a partir del segundo semestre de cada año. El año pasado las ventas de julio fueron las mejores del año, y aunque hubo una caída posterior, muchos la adjudicaron a la inestabilidad política y económica de las elecciones de medio término y no a una retracción del mercado como realmente fue. Hoy, esas proyecciones quedaron largas y hay que adecuarse", explicó a Infobae un alto directivo del sector.
El diagnóstico es claro y preocupante: las proyecciones de producción que se hicieron en 2025 resultaron demasiado optimistas. La demanda no rebotó como se esperaba, ni en Argentina ni en el mercado brasileño, y las plantas están pagando el costo de esa sobreestimación.
No es la primera vez que el sector da señales de alarma en lo que va del año. El fenómeno arrancó con la planta santafesina de General Motors, que el año pasado implementó un esquema de tres semanas de trabajo y una de paro para la producción del Chevrolet Tracker. Recién el 19 de agosto retomó la producción continua, aunque con seis horas en lugar de ocho por turno. Después llegó el turno de la planta de Stellantis en Palomar, que desde mayo redujo también a un turno la fabricación de los Peugeot 208 y 2008, con un programa de retiros voluntarios incluido.
Pero esas eran plantas de autos y SUV. Las pickups eran otra historia, o eso se creía. Cinco de las siete plantas automotrices del país tienen su foco en la producción de camionetas, tres de ellas con exclusividad. Las pickups representan el 20% del mercado local y son el principal producto de exportación de la industria argentina. Eran, hasta ahora, el escudo.
El primero en romper esa ilusión fue Ford, que hace algunas semanas anunció una reducción del 17% en la velocidad de producción de su planta de General Pacheco para adecuarse a una menor demanda local y brasileña, aunque sin afectar puestos de trabajo. Paradójicamente, días después, la Ford Ranger se convirtió en la pickup mediana más vendida en Brasil por primera vez en más de diez años, superando a la Toyota Hilux. Un dato que, lejos de tranquilizar, muestra cuán volátil es el escenario.
Ahora es Stellantis la que sigue el mismo camino en su planta cordobesa, donde desde 2018 también fabrica el Fiat Cronos. La suspensión del turno afectará exclusivamente a la línea de las pickups Fiat Titano y Ram Dakota.
En ese contexto, la excepción que confirma la regla es Toyota, que se encamina a marcar su récord histórico de producción en 2026. El resto del mapa es más gris: Volkswagen y Renault están en pleno proceso de despegue de sus nuevas pickups Amarok y Niágara, con la incertidumbre propia de cualquier lanzamiento. Y las demás plantas, como quedó demostrado esta semana, están en modo ajuste.
¿Cuánto más puede aguantar la industria automotriz argentina antes de que los ajustes de producción se traduzcan en pérdida de empleos? Por ahora, las empresas cuidan ese flanco. Pero si la demanda no repunta en el último trimestre del año, la pregunta dejará de ser retórica.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Trabajo en el sector de autopartes y esto nos pega directo. Cuando una planta baja un turno, nosotros bajamos los pedidos a la mitad. Nadie habla de los proveedores, pero somos los primeros en sentirlo.
Y sin embargo Toyota sigue rompiendo récords. Algo están haciendo bien que el resto no hace.
Esto es lo que pasa cuando el mercado interno está destruido. La gente no puede comprar una pickup porque el crédito no alcanza y los sueldos no acompañan. No es un problema de las automotrices, es un problema de modelo económico.
Discrepo, Marcela. Las pickups nunca fueron para el trabajador promedio. El problema es Brasil, que también está flojo. No todo es culpa del gobierno de turno.
El Tano, el mercado interno incluye a las empresas agropecuarias, constructoras, pymes. Si esos sectores no tienen plata para renovar flota, tampoco compran pickups. Todo está conectado.
La Ford Ranger siendo la más vendida en Brasil y aun así bajan producción acá. Algo no cierra en ese razonamiento.
Lo que no cierra en el razonamiento, Rodrigo, es que ser la más vendida un mes no compensa meses de stock acumulado. Las automotrices manejan proyecciones anuales, no mensuales. Un buen agosto no borra un mal primer semestre.
Mi marido trabaja en una autoparte en Rosario. Ya están hablando de reducir horas. Ojalá no llegue a más, pero el panorama no pinta bien.
Siempre lo mismo: cuando hay que ajustar, ajustan los trabajadores. Los directivos siguen cobrando sus bonos igual.
Che, pero si Toyota está batiendo récords en la misma Argentina con el mismo contexto económico, el problema no es solo el mercado. Es gestión.
Toyota tiene una ventaja enorme: la Hilux es la pickup más vendida del país hace años y tiene una fidelidad de marca brutal. No es tan fácil comparar.
Y la planta de GM en Santa Fe cómo está? Porque acá en la zona se habla de que la situación sigue siendo delicada aunque hayan retomado producción.
Buena nota, pero me quedé con ganas de saber si hay riesgo real de despidos en Córdoba. Eso es lo que importa al final del día.