Lo que se ve en la cancha no miente. Rosario Central tiene en su plantel a dos de los jugadores más determinantes del fútbol argentino, y sin embargo los está desaprovechando de una manera que duele verla. Ángel Di María y Jaminton Campaz conviven en el mismo equipo pero parecen jugar en mundos distintos. Y con una final en el horizonte, eso es un lujo que el Canalla no puede darse.
La fecha está marcada en rojo: 26 de septiembre, en Santiago del Estero, ante Estudiantes de La Plata. Una final. El partido que puede definir una temporada entera. Y Jorge Almirón llega a esa cita con una tarea pendiente que es tan clara como urgente: encontrar la manera de que sus dos mejores jugadores se toquen la pelota.
El problema tiene nombre y tiene metros. La distancia entre Di María y Campaz en la cancha suele ser de 30 metros o más. Así, cualquier intento de asociación muere antes de nacer. No hay sociedad posible cuando dos futbolistas están tan lejos el uno del otro. Y eso se traduce en lo que se ve: un equipo que no genera, que no lastima, que no convierte el talento individual en peligro colectivo.
¿Cuánto tiempo más se puede sostener esa situación con una final encima?
La respuesta la da la propia historia reciente del club. El segundo semestre de 2025 fue el mejor momento del Canalla en mucho tiempo. Con el regreso de Di María al equipo, Central logró un protagonismo que lo llevó a quedarse con la tabla anual. Pero eso no fue casualidad: fue el resultado de una decisión táctica concreta. Ariel Holan, el técnico de entonces, lo había puesto a Fideo por derecha. Fue el propio Di María quien convenció al cuerpo técnico de que su mejor versión —y la del equipo— llegaba si él jugaba en el mediocampo. El resultado habló solo.
En ese esquema, Ignacio Malcorra fue clave conformando el doble cinco, liberando a Di María para que operara entre líneas, cerca de Campaz, cerca del arco rival. Esa cercanía fue la usina de todo lo bueno que hizo Central en esa etapa. Malcorra ya no está en el plantel, pero la lección sigue vigente: Di María rinde más, y el equipo rinde más, cuando él juega en el medio.
Almirón lo sabe. O debería saberlo. El técnico, que llegó al club con un perfil más defensivo y estructurado, tiene que animarse a darle al equipo la libertad ofensiva que este momento exige. No es momento de esquemas conservadores. Es momento de poner a los mejores donde más rinden y confiar en que el talento hace la diferencia.
Campaz, por su parte, es un jugador que necesita asociarse para explotar. El colombiano tiene desequilibrio, velocidad y llegada al gol, pero esas virtudes se potencian cuando tiene a alguien de calidad cerca que le dé la pelota en condiciones. Di María es exactamente ese jugador. Cuando se tocan, cuando se encuentran, la defensa rival tiene un problema serio. El tema es que casi nunca se tocan.
El fútbol argentino tiene una historia larga de equipos que llegaron a instancias decisivas con problemas tácticos sin resolver y los pagaron caro. Central tiene la chance de no repetir ese error. La solución no es un secreto ni requiere un genio: es poner a Di María en el mediocampo, acercar a Campaz, y dejar que los dos mejores del plantel finalmente jueguen juntos de verdad.
El 26 de septiembre en Santiago del Estero no espera. Y la final tampoco perdona.

Comentarios (13)
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Tienen razón en todo. Cuando Di María jugó en el medio el año pasado el equipo era otro. No entiendo por qué Almirón no lo pone ahí directamente. ¿Qué está esperando?
Almirón no entiende a este plantel. Tiene a Di María y a Campaz y los tiene separados como si fueran de equipos distintos. Un desperdicio total.
Pará, pará. Almirón lleva pocas fechas. Denle tiempo al hombre antes de crucificarlo. El equipo está en una final, algo habrá hecho bien.
¿Tiempo? ¡La final es el 26! No hay más tiempo, Tere. Si no lo resuelve ahora, lo resuelve en la tribuna viendo cómo perdemos.
El análisis está bien pero le falta una cosa: Campaz también tiene que moverse mejor. No es solo problema de Almirón, el colombiano a veces se queda parado esperando la pelota.
Cuando Di María juega en el medio me acuerdo del Central del año pasado y se me pone la piel de gallina. Eso era fútbol de verdad. Ojalá Almirón lo lea.
Lo de Malcorra es un tema aparte. Ese jugador era el engranaje que hacía funcionar todo. Sin él, el doble cinco no tiene la misma calidad y eso le quita libertad a Di María para subir.
che si perdemos la final por esto me voy a volver loco. tenemos al fideo y no lo usamos bien, es para no creer
Muy buen análisis. Lo que pasó en el segundo semestre del año pasado fue mágico y tenía una explicación táctica concreta. Ojalá Almirón tenga la humildad de mirar para atrás y aprender.
Almirón es un técnico defensivo, siempre lo fue. Pedir que libere a Di María en el medio es pedirle que cambie su ADN. No va a pasar.
Discrepo, El Tano. Almirón en Boca también tuvo momentos ofensivos importantes. No es tan rígido como lo pintás. El problema es otro.
30 metros de distancia entre los dos mejores del equipo. TREINTA. Eso no es un problema táctico, es un escándalo.
Ojalá ganen la final, pero más allá del resultado, este equipo necesita una identidad de juego clara. Hoy no la tiene y eso preocupa para el largo plazo.