Lo que está pasando en la sala de audiencias porteña donde se juzga a Cristian 'Pity' Álvarez ya supera cualquier guión de ficción. Este miércoles, el exlíder de Intoxicados y Viejas Locas volvió a ser el centro de atención, pero no por estar presente: brilló por su ausencia en la novena audiencia del juicio que lo tiene como acusado por un crimen gravísimo.
La razón que trascendió es tan simple como desconcertante: Pity no quería salir de la habitación. Sin más. Sin certificado médico de urgencia, sin una crisis documentada, sin un motivo que la justicia pueda procesar con facilidad. Solo la negativa de un hombre que enfrenta cargos por haber matado de cuatro disparos a Cristian Maximiliano Díaz el 12 de julio de 2018, en el complejo habitacional Cardenal Samoré de Villa Lugano.
¿Cuánto puede tolerar un tribunal que un imputado simplemente decida no aparecer porque no tiene ganas? La pregunta no es retórica: tiene consecuencias jurídicas concretas y pone en tensión el equilibrio entre los derechos del acusado y el derecho de la familia de la víctima a que el proceso avance.
El caso arrastra ya ocho años desde aquella noche en Villa Lugano, uno de los barrios más castigados del sur porteño. Díaz fue asesinado de cuatro tiros en el patio del complejo donde vivía. Las cámaras de seguridad y los testimonios de vecinos apuntaron rápidamente a Álvarez, que por entonces transitaba uno de los períodos más oscuros de su vida, marcado por el consumo problemático de sustancias y una espiral de conflictos que lo alejaban cada vez más de su figura pública como ícono del rock barrial argentino.
Pity Álvarez fue detenido meses después del crimen y desde entonces su situación judicial fue tan errática como su estado de salud mental, que sus defensores siempre pusieron en el centro del debate. La discusión sobre su imputabilidad atravesó distintas etapas del proceso y sigue siendo un factor que condiciona el desarrollo del juicio.
Lo que ocurrió este miércoles no es un hecho aislado. Es parte de un patrón que complica la marcha del proceso y que, inevitablemente, genera una tensión enorme: por un lado, la necesidad de garantizar que el imputado esté en condiciones de afrontar el juicio; por el otro, el dolor de la familia de Cristian Díaz, que lleva ocho años esperando una sentencia.
El rock barrial argentino supo convertir a Pity Álvarez en un símbolo. Sus canciones hablaban de la calle, de la marginalidad, de los que quedaban afuera del sistema. Hoy, paradójicamente, es él quien está adentro de una habitación sin querer salir, mientras la justicia espera y una familia aguarda que alguien responda por la muerte de su ser querido. Eso no lo canta ninguna canción.

Comentarios (13)
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Ocho años esperando justicia y el tipo no quiere salir de la habitación. ¿Y la familia de la víctima? ¿Ellos tampoco quieren vivir con ese dolor pero no tienen opción? Esto es una vergüenza.
La salud mental es una enfermedad real, no una excusa. Antes de opinar deberían informarse sobre lo que implica una descompensación psiquiátrica grave. No es tan simple como 'no querer salir'.
Gustavo, nadie niega que la salud mental existe. Pero llevamos NUEVE audiencias y ocho años. En algún momento la justicia tiene que funcionar para la víctima también, no solo para el acusado.
Entiendo que tiene problemas de salud mental, pero hay un muerto de por medio. El sistema tiene que encontrar la forma de que el juicio avance igual. No puede ser que la voluntad del acusado paralice todo.
Pity es un genio del rock, sus canciones me criaron. Pero una cosa es la música y otra es lo que hizo. Son dos cosas distintas y hay que separar.
Me parece que mezclar su legado musical con el crimen es un error. Como artista fue enorme. Como persona tomó decisiones terribles. Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.
Mirá que yo era fanático de Intoxicados, pero esto no tiene vuelta. Cuatro tiros le pegó al tipo. Cuatro. Que se haga cargo.
Lo que me parte el alma es pensar en la familia de Cristian Díaz. Ocho años yendo a audiencias, reviviendo todo, y el acusado falta porque 'no quería salir'. Eso duele más que cualquier otra cosa.
Igual hay que ver qué dice la defensa oficialmente. Esto de 'no quería salir' suena a versión informal. Capaz hay algo médico detrás que no se informó bien.
Jajaja 'no quería salir de la habitación'. Yo tampoco quiero ir a trabajar los lunes pero igual voy. La diferencia es que yo no maté a nadie.
El sistema judicial argentino es un desastre. Ocho años para llegar a la novena audiencia de un caso con cámaras de seguridad y testigos. En serio, ¿cómo puede ser?
pity era el mejor. igual lo que hizo estuvo muy mal. espero que la familia de la victima tenga justicia algun dia