Lo que pasa en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29 con el juicio a Cristian "Pity" Álvarez ya no sorprende a nadie, pero tampoco deja de inquietar. La última audiencia por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz tuvo que interrumpirse de manera abrupta cuando el ex líder de Viejas Locas e Intoxicados sufrió un cuadro de sofocación y somnolencia que obligó a llamar al SAME.
El momento fue tan inesperado como revelador. Durante el segundo testimonio de la jornada, Álvarez pidió permiso para ir al baño. Pasaron los minutos y no volvió. Una de sus letradas fue a buscarlo y lo encontró descompensado. El presidente del tribunal no tuvo otra opción que decretar un cuarto intermedio inmediato. El músico quedó en el patio del edificio, asistido por su personal de seguridad mientras esperaba la atención médica.
¿Es la primera vez que algo así ocurre en este juicio? No. El estado de salud de Álvarez viene siendo una variable constante en el desarrollo del debate, y cada episodio reaviva la misma pregunta que la defensa lleva tiempo instalando: ¿está el acusado en condiciones de afrontar un juicio oral?
Los abogados Javier Ignacio Baños y Sebastián Queijeiro no desaprovecharon la oportunidad. Presentaron un recurso de inconstitucionalidad con el objetivo de suspender las audiencias y forzar una nueva evaluación integral que determine si Álvarez posee las condiciones neuropsíquicas necesarias para ser juzgado. No es un planteo menor: si el tribunal lo admite, el juicio podría quedar paralizado por tiempo indeterminado.
Mientras tanto, la agenda del debate sigue avanzando sobre los testimonios técnicos y periciales. Están citados, entre otros, Angélica Cristina Bustos, la profesional que realizó la autopsia de la víctima; el licenciado en Criminalística Manuel Oscar Martín; la técnica en Balística Melina Brenda Michel; la médica legista Mariela Biazoni Rolla; y los integrantes del Cuerpo Médico Forense Esteban Toro Martínez y Celminia Guzmán. Son los testimonios que más pueden pesar a la hora del veredicto: la ciencia forense, fría y sin matices, que reconstruye lo que pasó aquella noche en el barrio porteño de Palermo.
El caso tiene una historia larga y pesada. Cristian Maximiliano Díaz fue asesinado de un disparo en enero de 2018 en las inmediaciones del complejo habitacional Fuerte Apache, en el partido bonaerense de Ciudadela. Álvarez, que ya arrastraba una trayectoria marcada por el consumo problemático de sustancias y episodios de violencia, quedó imputado como autor del homicidio. Desde entonces, el proceso judicial fue un camino lleno de interrupciones, pericias psiquiátricas y debates sobre su imputabilidad.
Lo que está en juego no es menor. Si la defensa logra que el tribunal acepte el recurso de inconstitucionalidad, el juicio se suspende y vuelve a fojas cero en términos de evaluación médica. Si el tribunal lo rechaza, las audiencias continúan y los peritos forenses tendrán la palabra. En cualquier caso, la familia de Cristian Díaz lleva más de ocho años esperando justicia. Eso, en este país, no es un dato menor. Es una herida abierta.
El juicio a Pity Álvarez es, también, un espejo incómodo. El de un sistema que tiene que lidiar con la salud mental de un imputado sin que eso se convierta en una puerta giratoria para la impunidad. El equilibrio es difícil. Y por ahora, nadie lo encontró.

Comentarios (13)
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Ocho años esperando justicia la familia de Díaz. Ocho años. Y cada vez que el juicio avanza, aparece algo que lo frena. En algún momento esto tiene que terminar.
No digo que Pity sea inocente, pero si realmente está mal de salud no podés juzgar a alguien que no entiende lo que le está pasando. Eso también es un derecho.
¿Cuántas veces se descompensó ya en el juicio? Porque parece que siempre pasa justo cuando se viene algo importante. No digo nada, digo.
Coincido con Silvia. La casualidad tiene un límite. El tribunal debería ser muy cuidadoso antes de aceptar otro planteo de la defensa.
Che, pero el SAME lo tuvo que atender. No es que se quejó de un dolor de cabeza y se fue. Hubo intervención médica real.
Fui fanática de Viejas Locas toda mi adolescencia. Pero eso no tiene nada que ver con lo que hizo. La víctima también era una persona.
La defensa hace su trabajo, no los culpes a ellos. El problema es un sistema que tarda 8 años en llegar a juicio oral.
Soy psicóloga y el tema de la imputabilidad es serio. No es un invento. Pero también es cierto que el proceso lleva demasiado tiempo y eso es una injusticia para la familia de la víctima.
pity era un dios en el escenario pero lo que hizo no tiene vuelta atrás. que se haga cargo
Yo vivo cerca de donde pasó todo esto. La familia de Díaz merece una respuesta. Ya está.
El recurso de inconstitucionalidad es una jugada desesperada de la defensa. Si el tribunal tiene criterio, lo rechaza y sigue adelante.
Me parece bien que la defensa use todos los recursos legales disponibles. Para eso están. Otra cosa es si el tribunal los acepta o no.
Esto pasa en Buenos Aires pero nos afecta a todos. La impunidad no tiene fronteras.