Son números que incomodan y que, al mismo tiempo, muestran que algo se está haciendo. En el primer semestre de 2026, la Municipalidad de Rosario realizó 45.345 controles vehiculares en toda la ciudad, un incremento del 6 por ciento respecto al mismo período del año anterior, cuando se habían registrado 42.689 inspecciones. Los datos los difundió la Secretaría de Control y Convivencia y pintan un panorama que mezcla avances concretos con cifras que todavía preocupan.
El número más llamativo es el de los controles de alcoholemia: se realizaron 26.873 pruebas entre enero y junio, y 789 conductores dieron positivo. Eso representa el 2,93 por ciento del total, una proporción que, según el municipio, sigue en línea con la tendencia a la baja de los últimos años. Pero que casi 800 personas hayan manejado en estado de ebriedad en solo seis meses no es un dato menor para ninguna ciudad, y mucho menos para Rosario.
A eso se suman 25 casos positivos de narcolemia, un control que se aplica de manera selectiva: solo cuando el conductor no registra alcohol en sangre pero el médico presente en el operativo detecta indicios de que podría estar bajo el efecto de alguna sustancia. Un dato que empieza a aparecer con más frecuencia en los informes municipales y que habla de un problema que va más allá del alcohol.
En cuanto a los vehículos retirados, 3.169 fueron remitidos al corralón como consecuencia directa de los controles móviles. Pero si se suman todas las causas —mal estacionamiento, abandono en la vía pública y otras infracciones— el total de ingresos a los corralones municipales en el semestre trepó a 12.149 vehículos. Una cifra que da una idea de la magnitud del problema de tránsito en la ciudad.
¿Dónde se concentraron los operativos? El municipio amplió su presencia a zonas que históricamente concentran denuncias de vecinos: el sector del puente Rosario-Victoria, el circuito conocido como La Zapatilla, el Parque Scalabrini Ortiz, la intersección de Ayacucho y Gutiérrez —donde funciona el Museo del Deporte— y el cruce de Lamadrid y Oroño. En todos estos puntos hubo presencia diaria, con triples turnos durante los fines de semana en los casos más críticos. El foco antipicadas fue explícito y sostenido.
El secretario de Control, Diego Herrera, lo resumió con claridad: «En Rosario tenemos una decisión muy clara de fortalecer la prevención vial a través de una presencia cada vez mayor en la calle. Cada control busca prevenir siniestros, desalentar conductas irresponsables y construir una ciudad donde el respeto por las normas sea una herramienta para cuidar la vida de todos». Las palabras suenan bien. La pregunta es si alcanzan.
Los operativos se realizan de forma articulada con efectivos de la Policía de la provincia de Santa Fe: el municipio controla documentación, elementos de seguridad y realiza los tests de alcoholemia y narcolemia, mientras las fuerzas provinciales verifican si los vehículos tienen pedido de secuestro. Un trabajo conjunto que, al menos en papel, cierra los flancos que cada organismo por separado no podría cubrir.
Vale recordar que el municipio también publicó el ranking de infracciones del primer cuatrimestre según el Tribunal de Faltas: el estacionamiento indebido encabeza la lista, seguido por la invasión de carriles. Infracciones cotidianas, casi invisibles, que sin embargo generan conflictos permanentes en el tránsito rosarino.
Los números del semestre muestran una ciudad que intensifica los controles pero que todavía convive con conductores que manejan alcoholizados, con picadas ilegales y con miles de vehículos que no cumplen las normas básicas. El incremento del 6 por ciento en las inspecciones es un paso. Pero la pregunta que queda flotando es cuántos de esos 789 conductores que dieron positivo en alcoholemia volvieron a manejar al día siguiente como si nada.
Con información de: El Ciudadano, La Capital.

Comentarios (13)
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Bien por los controles, pero 789 borrachos al volante en seis meses en una sola ciudad es una barbaridad. Eso no es un logro, es una señal de alarma. Que no lo vendan como si fuera un éxito.
Jajaja 'la tendencia a la baja'. Con 800 borrachos en seis meses. Qué tendencia ni qué nada, esto es un desastre.
Che cuervo, el 2,93% sobre casi 27 mil controles no es lo mismo que decir que hay 800 borrachos sueltos. Hacé la cuenta bien antes de opinar.
Algo es algo. Al menos están saliendo a controlar. Antes no había ni un inspector en la calle un domingo a la madrugada. Ahora por lo menos los pibes de las picadas saben que los pueden parar.
Vivo cerca del Parque Scalabrini y los fines de semana era un infierno con las motos. Desde que pusieron los operativos mejoró bastante. No es perfecto pero se nota la diferencia.
Lo que me llama la atención es lo de la narcolemia. 25 casos positivos. Eso es lo que detectaron, imaginate lo que no detectan. El problema de manejar drogado está mucho más extendido de lo que se reconoce oficialmente.
Trabajo en el área de salud pública y el dato de narcolemia empieza a ser preocupante. El alcohol al menos se detecta fácil. Las drogas al volante son mucho más difíciles de controlar y los efectos en los reflejos son igual de peligrosos.
Muy lindo el comunicado de prensa del municipio. Ahora díganme cuántos de esos 789 que dieron positivo tuvieron alguna consecuencia real. Porque si pagás una multa y listo, no cambia nada.
a mi me pararon en uno de esos controles en oroño y los inspectores fueron re correctos. no como antes que te trataban como si fueras un delincuente por no tener el seguro al dia
12.149 autos al corralón. Doce mil. Y el municipio se llena la boca con la recaudación de multas mientras las calles siguen siendo un caos. Algo no cierra.
Me parece bien que amplíen los controles a La Zapatilla y el puente. Esos lugares eran tierra de nadie los sábados a la noche. Ojalá lo sostengan en el tiempo y no sea solo para las estadísticas de mitad de año.
El problema es que controlan siempre en los mismos lugares y a la misma hora. Los que hacen picadas ya saben dónde están los operativos. Necesitan ser más imprevisibles.