Con una presentación en el Salón Carrasco del Palacio de los Leones, el gobierno de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario lanzaron este miércoles el programa "Obras bajo tierra", un plan de infraestructura que las autoridades definen como el más importante de la historia en materia de servicios públicos para la ciudad.
El acto estuvo encabezado por el intendente Pablo Javkin, junto a las presidentas de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), Anahí Rodríguez, y de Aguas Santafesinas (ASSA), Renata Ghilotti. El nombre del programa no es casual: apunta directamente a esas obras que generan semanas de caos en el tránsito, zanjas en la vereda y ruido frente a los comercios, pero que después desaparecen bajo el asfalto y son la columna vertebral de cualquier ciudad que funcione.
La idea central es coordinar los trabajos de las distintas empresas y organismos públicos para evitar que una misma calle sea abierta repetidas veces. Primero se resuelve todo lo que va bajo tierra —electricidad, agua, cloacas, pluviales— y recién después se avanza con las obras de superficie. Simple en teoría, históricamente difícil de ejecutar en la práctica.
La red eléctrica: de 40 mil afectados a 20 mil
Uno de los ejes más fuertes del plan es la renovación de las redes de media y baja tensión de la EPE. En los últimos dos años se invirtieron 42.700 millones de pesos en infraestructura eléctrica en Rosario. Entre las obras ya terminadas se cuentan una nueva estación transformadora en Catamarca, la ampliación de la estación Rosario Oeste y la puesta en marcha de la estación Mendoza. También se concretaron 1.428 nuevas conexiones subterráneas, 2.927 conexiones aéreas y 3.770 metros de nuevo tendido de baja tensión.
El impacto más concreto lo da un número: en los momentos críticos del servicio, se pasó de 40 mil usuarios afectados durante 72 horas en la temporada 2024-2025 a 20 mil durante 48 horas en 2025-2026. No es para festejar todavía, pero la tendencia es clara. La renovación de baja tensión se concentra en el distrito Centro, en el cuadrante delimitado por avenida 27 de Febrero, avenida Francia y el río, y beneficiará a unas 289 mil personas, el 30 por ciento de los habitantes de Rosario.
Agua potable: caños con 130 años de antigüedad reemplazados
El capítulo de ASSA es quizás el más impactante en términos de infraestructura heredada. La primera etapa, ejecutada en los barrios Lourdes y Pichincha, implicó reemplazar cañerías con hasta 130 años de antigüedad. Se colocaron 9 kilómetros de nuevas cañerías y se realizaron 1.800 conexiones domiciliarias, con una inversión de 4.500 millones de pesos que alcanzó a más de 30 mil vecinos. El resultado: una mejora del 85 por ciento en la presión del agua en esos barrios.
La próxima etapa se concentrará en el casco histórico y se ejecutará mediante el sistema de cracking, una técnica que permite reemplazar la vieja cañería utilizando su misma traza, reduciendo al mínimo la apertura de zanjas. El proyecto prevé 10,8 kilómetros de nuevas cañerías, 1.600 conexiones domiciliarias y una inversión superior a los 6.141 millones de pesos, beneficiando a unos 32 mil vecinos.
Cloacas: Rosario cerca del 97 por ciento de cobertura
El plan también contempla obras cloacales en ocho barrios de la ciudad. Una vez concluidas, Rosario alcanzará una cobertura cercana al 97 por ciento, un número que hubiera parecido utópico hace apenas una década. Los trabajos incluyen 7.077 conexiones domiciliarias y beneficiarán a más de 35.800 personas en barrios como Fisherton, La Bombacha, Stella Maris, Santa Rosa, Nuevo Alberdi, Cristalería y Hostal del Sol, entre otros.
Entre las obras complementarias se destacan la estación elevadora cloacal de Fisherton Noroeste, un nuevo acueducto y perforaciones en barrio Godoy, la renovación de un tramo del colector Vélez Sarsfield y la incorporación de nuevos equipos para las plantas potabilizadoras de Arroyito y Granadero Baigorria.
El desafío ahora es la ejecución. Los rosarinos conocen de sobra la diferencia entre los anuncios y las obras terminadas. Pero si los números presentados se sostienen en el tiempo y la coordinación entre organismos funciona de verdad, el impacto en la calidad de vida cotidiana puede ser enorme. Porque debajo del asfalto, como siempre, está la base de todo.

Comentarios (15)
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Ojalá lleguen a Nuevo Alberdi de verdad. Hace años que prometemos cloacas y el barrio sigue igual. Vamos a ver si esta vez es en serio.
Graciela, yo también soy de Nuevo Alberdi y te digo que esta vez aparece en el listado oficial. Igual, a ver si no se cae con la primera lluvia de presupuesto.
130 años tenían los caños de Pichincha. CIENTO TREINTA. Y recién ahora los cambian. Eso es la Argentina, señores.
Hay que reconocer que la coordinación entre provincia y municipio para no abrir la misma calle dos veces es algo que se pedía hace décadas. Si lo cumplen, es un avance real.
¿Y con qué plata? ¿La misma plata que Milei le saca a las provincias? Porque si es con fondos nacionales que se recortaron, que lo digan claro.
Las obras de ASSA y EPE se financian con tarifas y fondos provinciales, no dependen directamente de la Nación. Informate antes de opinar.
Claro, con las tarifas que nos aumentaron el 300% gracias al ajuste de Milei. Eso también es plata del pueblo, Marcelo.
Yo vivo en Fisherton y la estación elevadora cloacal era urgentísima. Cada vez que llovía fuerte era un desastre. Bienvenida la obra.
Bien por el anuncio, pero me gustaría ver los plazos concretos de cada obra. Porque anunciar es fácil, terminar es otra historia.
En Stella Maris llevamos años sin cloacas. Si esto sale bien, Javkin se gana mi voto para lo que sea jajaja
El cracking es una tecnología que se usa en Europa hace 30 años. Que recién lo apliquemos ahora dice todo de la inversión histórica que hubo en esta ciudad.
Viví los cortes de luz del verano pasado en el Centro. 72 horas sin luz con 40 grados. Si ahora son 48 horas y la mitad de afectados, algo mejoraron. No es suficiente pero es algo.
Lo de la presión del agua en Pichincha es real, mi mamá vive ahí y dice que cambió muchísimo. Antes llegaba un hilito, ahora sale bien.
¿Y los barrios del sur cuándo? Siempre el Centro, siempre Fisherton. El sur de Rosario existe, señores funcionarios.
Más allá de la política, que coordinen las obras para no abrir la misma calle tres veces es lo más básico que se le puede pedir a un gobierno. Que haya que celebrarlo como un logro dice mucho del nivel al que llegamos.