Lo que viene discutiendo el sector hace tiempo finalmente llegó al Concejo Municipal de Rosario: un proyecto para actualizar el régimen de los transportes escolares que, según sus impulsores, busca dar más aire a quienes prestan el servicio sin tocar ni una coma de las exigencias de seguridad vigentes para el traslado de chicos.
La iniciativa no cayó del cielo. Surgió después de una serie de reuniones entre concejales y trabajadores del sector, que pusieron sobre la mesa una realidad que muchos conocen pero pocos atienden: sostener un transporte escolar en Rosario hoy es cada vez más difícil, y renovar las unidades se convirtió en un desafío casi imposible para buena parte de los prestadores.
¿Cuánto tiempo más puede funcionar un sistema que no se actualiza mientras los costos se disparan y las exigencias se mantienen igual? Esa parece ser la pregunta de fondo que empuja este debate en el Palacio Vasallo.
Los transportistas escolares son, en su mayoría, trabajadores independientes o pequeños empresarios que operan con una o pocas unidades. No tienen el respaldo de una empresa grande ni acceso fácil al crédito para renovar sus vehículos. Mientras tanto, las habilitaciones, los seguros, los controles técnicos y los requisitos de seguridad —todos necesarios y justos— generan una presión económica que, sin un marco normativo actualizado, termina expulsando del mercado a los prestadores más chicos.
El proyecto que empezará a discutirse en el Concejo apunta justamente a ese punto: mayor previsibilidad para quienes prestan el servicio. Eso puede significar desde plazos más claros para las habilitaciones hasta mecanismos de actualización tarifaria que no dejen a los transportistas corriendo siempre de atrás a la inflación.
Lo que el proyecto no propone —y esto es importante subrayarlo— es bajar los estándares de seguridad. En un servicio que traslada chicos, cualquier relajación en ese punto sería inaceptable. Los impulsores de la iniciativa fueron claros en ese sentido desde el arranque.
El debate recién comienza. El Concejo tendrá que encontrar el equilibrio entre un sector que necesita condiciones más sostenibles para operar y una ciudad que exige, con razón, que sus hijos viajen seguros. No es una ecuación sencilla, pero al menos alguien decidió sentarse a resolverla.

Comentarios (10)
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Ya era hora. Mi hijo usa transporte escolar hace cuatro años y el remisero que lo lleva tiene una combi del 2009 que no puede renovar porque no le dan los números. Hay que ayudar al sector pero sin bajar la guardia en seguridad.
Claudia tiene razón, pero también hay que entender que si el transportista no puede renovar la unidad, el que viaja en una combi vieja es tu hijo. El problema es sistémico.
Ojalá que esto no sea solo para sacarle más plata a los padres con una suba de tarifas disfrazada de 'actualización del régimen'. Ya pagamos una fortuna por el transporte.
El Concejo debatiendo esto en agosto... los chicos ya terminan el año en diciembre. Para cuando salga la ordenanza, si sale, ya arrancó el 2027. Velocidad crucero la de estos tipos.
Soy transportista escolar hace 12 años. Esto que plantean era necesario desde hace rato. Los costos del seguro, el GNC, los repuestos... no hay tarifa que aguante. Espero que realmente se apruebe algo concreto y no quede en una reunión más.
A mi lo que me preocupa es que 'mayor previsibilidad para los prestadores' suene lindo pero en la práctica signifique menos controles. Que no nos vendan humo.
Yenny, en la nota dice explícitamente que no van a bajar ninguna exigencia de seguridad. Leé antes de opinar.
Silvia, que lo digan no significa que lo cumplan. Acá prometieron mil cosas con el transporte urbano también y mirá cómo estamos.
Buen paso. El transporte escolar es un servicio esencial y merece un marco normativo serio. Ojalá los concejales lo traten con la seriedad que merece y no lo usen para hacer política barata.
¿Y los padres vamos a poder opinar en algún momento? Porque somos los que pagamos el servicio y los que ponemos a nuestros hijos adentro de esas combis.