El deterioro de las rutas nacionales que atraviesan Santa Fe ya no es solo una postal del abandono estatal, sino una amenaza cotidiana para miles de conductores. Los números son contundentes: en los primeros cuatro meses de 2026, los siniestros viales en estos corredores ya provocaron 34 muertes, una cifra que expone la gravedad de la situación.
El último informe técnico de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina) confirma lo que cualquier santafesino que maneja por estas rutas ya sabe: más del 53% de los 2.700 kilómetros de rutas nacionales que cruzan la provincia está en estado "malo". Es decir, más de 1.431 kilómetros de asfalto en condiciones que ponen en riesgo la vida de quienes circulan diariamente.
Esta realidad golpea especialmente a Rosario y su región, donde convergen las principales arterias del país. La Ruta Nacional 9, que conecta la ciudad con Buenos Aires, y la Ruta Nacional 11, que une el norte provincial con el sur, presentan tramos críticos que obligan a los conductores a sortear pozos, ondulaciones y deterioros que convierten cada viaje en una ruleta rusa.
El abandono sistemático de la infraestructura vial nacional no es casualidad. Durante décadas, los gobiernos peronistas priorizaron el gasto político por sobre la inversión productiva, destinando recursos a planes sociales y subsidios en lugar de mantener las rutas que mueven la economía del país. Ahora, el costo de esa desidia se paga con vidas humanas.
La situación es particularmente grave en los accesos a puertos y terminales del Gran Rosario, donde el tránsito pesado agrava el deterioro de rutas ya castigadas. Los camiones que transportan la producción agropecuaria argentina deben navegar por un laberinto de baches y deformaciones que no solo ponen en riesgo la carga, sino la seguridad de todos los usuarios de la vía.
Mientras tanto, la presión impositiva sobre combustibles y transporte sigue siendo asfixiante, con impuestos que deberían destinarse al mantenimiento vial pero que históricamente se desviaron hacia otros fines. El resultado es un círculo vicioso: se recauda mucho, se invierte poco y se deteriora todo.
La Federación del Personal de Vialidad Nacional viene alertando sobre esta situación desde hace años, pero sus reclamos cayeron en oídos sordos de una clase política más preocupada por mantener sus privilegios que por garantizar rutas seguras. Ahora, con 34 familias enlutadas en lo que va del año, la urgencia de una solución integral se vuelve impostergable.

Comentarios (12)
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Manejo todos los días por la ruta 9 para ir a trabajar y es un desastre. Pozos por todos lados, es un milagro que no pase algo peor.
Como camionero que hace Buenos Aires-Rosario te digo que es una vergüenza. Los neumáticos no te duran nada y encima te cobran peaje por circular por esos cráteres.
34 muertos en 4 meses... y después se quejan de que Milei no invierte. ¿Dónde estaba la inversión estos últimos 20 años de peronismo?
@Silvia Peralta Siempre echando culpas al pasado. Milei lleva más de un año y las rutas siguen igual o peor. ¿Cuándo va a empezar a gobernar?
@El Pipa Claro, en un año tenés que arreglar 70 años de desidia. Primero hay que ordenar las cuentas y después invertir bien, no como hacían antes.
La realidad es que hace falta inversión urgente. No importa de qué gobierno, pero hay que arreglar las rutas YA antes de que sigan muriendo personas.
Yo perdí un familiar en la ruta 11 el año pasado. Es criminal que sigan así las rutas y nadie haga nada.
¿Y los peajes para qué sirven entonces? Pagamos fortunas y las rutas están destruidas. Es una estafa.
@Tere de Fisherton Los peajes van a las concesionarias privadas, no al Estado. Ahí está el problema, hay que revisar esos contratos.
Mientras tanto los políticos andan en autos oficiales con chofer y no pisan una ruta en su vida. Que vayan a manejar ellos a ver si les gusta.
En otros países las rutas son una maravilla. Acá parece que estamos en el tercer mundo. Qué vergüenza.
Mi hermano es camionero y dice que los costos de mantenimiento de los camiones se triplicaron por el estado de las rutas. Es insostenible.