Trabajar como repartidor de aplicaciones en Rosario tiene una cara que pocas veces se muestra: muchos de quienes pedalean o manejan para PedidosYa, Rappi u otras plataformas terminan cada semana con más deudas de las que empezaron. Así lo reconoció un sector de los propios trabajadores, que admitió que "la mayoría" de sus compañeros recurre al crédito para poder sostener un nivel de ingreso que les permita vivir.
La dinámica es conocida en el mundo de la economía de plataformas: el repartidor trabaja de manera independiente, sin relación de dependencia, sin obra social garantizada por el empleador y sin salario fijo. Lo que gana depende de cuántos pedidos complete, del clima, del horario y de la zona. En ese esquema, cuando los ingresos de la semana no alcanzan, la solución más rápida suele ser el crédito que ofrecen las propias aplicaciones.
Sin embargo, no todos en el sector comparten la misma lectura. Un grupo de repartidores nucleados en torno a la Asociación de Repartidores Independientes de Rosario (Arir) salió a desmentir que las plataformas apliquen punitorios en caso de atrasos en el pago de esos créditos. Más aún: sostienen que las condiciones que ofrecen las apps son más convenientes que las de los bancos tradicionales, lo que convierte a esos préstamos en una herramienta financiera accesible para trabajadores que, en muchos casos, no califican para productos bancarios convencionales.
La discusión pone sobre la mesa una tensión que atraviesa al sector a nivel nacional. Por un lado, la flexibilidad que valoran muchos repartidores: manejar sus propios horarios, no tener jefe directo, poder combinar la actividad con estudios u otros trabajos. Por el otro, la precariedad estructural de un modelo donde el riesgo económico recae casi exclusivamente sobre el trabajador: si la moto se rompe, si llueve, si el algoritmo baja la cantidad de pedidos asignados, el ingreso cae sin red de contención.
En ese contexto, el endeudamiento no aparece como una excepción sino como una estrategia de supervivencia para una parte significativa del colectivo. La pregunta que divide aguas es si ese crédito es una trampa o una herramienta. Para quienes critican el modelo, el trabajador queda atrapado en un ciclo donde parte de lo que gana ya está comprometido antes de cobrar. Para quienes lo defienden, acceder a financiamiento sin los requisitos de un banco es, en la práctica, una ventaja concreta para personas con ingresos informales o variables.
El debate en Rosario refleja una discusión más amplia sobre el futuro del trabajo en la economía digital. Las plataformas de delivery crecieron de manera exponencial en los últimos años, especialmente tras la pandemia de 2020, y hoy representan una fuente de ingresos para miles de trabajadores en todo el país. Pero la regulación laboral no acompañó ese crecimiento: en Argentina, los repartidores de apps siguen sin un marco legal específico que defina sus derechos y obligaciones de manera clara.
Mientras el Congreso nacional debate proyectos de ley que buscan regular el sector —con posiciones que van desde exigir relación de dependencia hasta crear una categoría laboral intermedia—, los repartidores rosarinos siguen resolviendo en el día a día una ecuación que, para muchos, no cierra sin endeudarse.

Comentarios (15)
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Esto es lo que pasa cuando no hay un salario mínimo garantizado. El pibe trabaja todo el día y encima termina debiendo plata. Algo está muy mal en ese modelo.
Che, pero si el crédito de la app es mejor que el del banco, ¿cuál es el problema? Yo prefiero eso a que me cobren el 300% de interés en Mercado Pago.
El problema es que si dependés de la misma empresa para trabajar Y para pedir plata prestada, nunca vas a poder decirles que no a nada. Eso se llama dependencia, no libertad.
Mi hijo reparte hace dos años. Dice que le gusta la libertad de horarios pero que hay semanas que no le alcanza para nada. Esto no es trabajo digno, es rebusque.
Nadie los obliga a trabajar en las apps. Si el modelo no les conviene, que busquen otra cosa. El mercado ofrece opciones, el problema es que muchos prefieren la comodidad de no tener jefe.
Rodrigo, ¿qué 'otra cosa'? ¿Con qué título, con qué experiencia? Para mucha gente esto es lo único que hay. Fácil decirlo desde afuera.
No es tan así. Hay trabajo en construcción, comercio, gastronomía. El tema es que las apps pagan en el momento y eso engancha. Pero el precio lo pagan después.
Lo que me llama la atención es que la Arir salga a defender a las plataformas. ¿No se supone que deberían defender a los trabajadores? Algo huele raro ahí.
Yo soy repartidor y la verdad que el crédito de la app me salvó más de una vez. No todo es tan negro como lo pintan. Hay que ver caso por caso.
¿Y el Estado dónde está? Años debatiendo una ley y nada. Mientras tanto estos pibes se endeudan para comer.
El problema de fondo es que en Argentina el costo laboral es tan alto que las empresas no pueden contratar en blanco sin quebrar. Las apps encontraron la vuelta y los trabajadores pagan el costo de un sistema impositivo insostenible.
Muy de acuerdo con Gustavo. Si bajaras impuestos y cargas sociales, capaz que las empresas podrían blanquear a estos trabajadores. Pero claro, eso no lo dice nadie.
Jajaja sí claro, bajar impuestos y todo arreglado. Eso lo escucho hace 40 años y los laburantes siempre terminan igual de cagados.
Lo que describe la nota es un círculo vicioso clásico: trabajás para pagar la deuda que pediste para poder trabajar. Eso no es economía de plataformas, eso es trampa.
Igual hay que reconocer que muchos repartidores eligieron esto porque les da más libertad que un trabajo de 8 horas. No todos son víctimas del sistema.