En los barrios más postergados del Gran Rosario, la solidaridad vecinal es muchas veces la única red de contención que queda en pie. Pero hoy esa red se está desgarrando: el merendero 'Caritas Felices' de entradera-mostro-una-leve-mejoria-p.html" class="auto-link">Granadero Baigorria vive su hora más dramática y podría cerrar sus puertas si no recibe ayuda urgente.
La situación es desesperante. Los responsables del espacio, que viven en Funes, se quedaron sin trabajo en las últimas semanas, eliminando de un plumazo el principal sustento económico que les permitía comprar leche, harina, azúcar y fideos para alimentar a las decenas de pibes que llegan cada tarde buscando la merienda.
'Es todo solamente por ellos', dijeron con la voz quebrada en diálogo con Telenoche, refiriéndose a los chicos del barrio que dependen de ese plato de comida caliente. Pero la voluntad ya no alcanza cuando las ollas están vacías y no hay plata para llenarlas.
El merendero funciona hace años como un refugio para familias que no llegan a fin de mes. En un contexto donde la pobreza infantil supera el 60% en el país y los comedores comunitarios se multiplicaron exponencialmente, espacios como 'Caritas Felices' son literalmente la diferencia entre que un pibe coma o se vaya a dormir con hambre.
'Necesitamos colaboración para sostener el espacio. No queremos cerrar porque sabemos lo que significa para los chicos del barrio', explicaron con angustia quienes mantienen vivo este espacio de contención social en una zona donde el Estado muchas veces no llega.
La crisis del merendero refleja una realidad que se repite en toda la región: el ajuste económico no solo golpea a las familias directamente, sino que también destroza la red solidaria que las sostiene. Cuando los que ayudan se quedan sin laburo, toda la cadena de solidaridad se rompe.
Para que el merendero pueda seguir funcionando, los responsables apelan a la solidaridad rosarina. Necesitan desde alimentos no perecederos como leche, harina, azúcar y fideos, hasta cualquier tipo de donación que permita mantener la estructura del lugar en pie.
Los interesados en colaborar pueden comunicarse al 341 345 7770 para coordinar las donaciones. Cada aporte, por pequeño que sea, puede marcar la diferencia entre que el merendero siga abierto o que decenas de pibes pierdan su único plato caliente del día.

Comentarios (11)
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Qué tristeza leer esto. Yo vivo en Baigorria y conozco el merendero, hacen una labor increíble. Voy a acercar lo que pueda mañana mismo.
Mientras tanto los políticos se aumentan los sueldos y la gente no puede ni mantener un merendero. País inviable.
Carlos, en lugar de quejarte podrías colaborar. Estos vecinos hacen más que muchos funcionarios.
Silvia tiene razón. Hay que arremangarse y ayudar en lugar de solo criticar. Yo voy a llamar al teléfono.
Esta es la realidad del ajuste. Los que menos tienen son los que más sufren. Hay que ayudar como sea.
Mi hermana es maestra en Baigorria y me cuenta que muchos chicos van al colegio solo por el desayuno. Estos merenderos son fundamentales.
En mi barrio pasó lo mismo con el comedor. La crisis nos está matando a todos, pero los pibes no tienen la culpa.
¿No hay algún programa municipal que los pueda ayudar? Es increíble que dependan solo de donaciones.
Roberto, los programas están todos recortados. Por eso estos espacios están en crisis. El Estado se borró.
Voy a compartir esto en todos lados. Entre todos podemos ayudar a que siga funcionando.
Qué bronca me da que tengamos que mendigar para darle de comer a los chicos. Pero bueno, hay que ayudar.