Son datos que no pasan desapercibidos: en apenas cinco años, Rosario habilitó la construcción de 2,4 millones de metros cuadrados, una cifra que la coloca entre las ciudades más activas del país en materia edilicia. Para dimensionarlo de otra manera: estamos hablando de más de 300 canchas de fútbol profesional cubiertas de cemento, ladrillos y hormigón.
El período analizado va de 2021 a 2025, y el resultado es contundente: Rosario quedó quinta en el ranking nacional de localidades que más superficie habilitaron para ejecutar edificios de vivienda, locales comerciales e instalaciones industriales. No es un dato menor para una ciudad que en los últimos años convivió con crisis de seguridad, vaivenes económicos y una pandemia que frenó el mundo.
¿Qué explica este dinamismo? La respuesta no es simple. El sector de la construcción en Argentina suele funcionar como refugio de valor en contextos de inflación alta: cuando el peso se derrite, los ladrillos resisten. Rosario, con su tejido de inversores locales, su mercado inmobiliario históricamente activo y su posición como segunda ciudad del país en términos económicos, fue un destino natural para ese capital que buscaba cobertura.
El boom no fue parejo en el tiempo. Los años 2022 y 2023 concentraron buena parte del movimiento, impulsados por el blanqueo de capitales y la demanda de unidades funcionales en barrios como Fisherton, Echesortu y el macrocentro. La construcción de torres residenciales y edificios de mediana altura transformó el skyline de varios sectores de la ciudad, generando tanto entusiasmo en el sector privado como preguntas sobre la planificación urbana y el impacto en la infraestructura.
Porque el otro lado de la moneda existe y hay que nombrarlo: más metros cuadrados habilitados no siempre significan más viviendas accesibles. Una parte importante de lo construido apuntó al segmento premium o a la inversión especulativa, mientras los sectores populares siguen con dificultades para acceder a una vivienda digna. El crédito hipotecario, aunque reactivado en los últimos tiempos, todavía no llega a todos.
Aun así, el número es para destacar. Que Rosario figure entre las cinco ciudades más activas del país en permisos de construcción habla de una economía local que, pese a todo, sigue moviéndose. El desafío que viene es que ese movimiento se traduzca en ciudad para todos, no solo para los que pueden pagarse el metro cuadrado en dólares.

Comentarios (13)
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Impresionante el número, pero habría que ver cuántas de esas unidades son accesibles para una familia de clase media. Porque torres de lujo en Fisherton hay un montón, pero mi hijo no puede alquilar ni un monoambiente.
Quinto en el país no está nada mal para una ciudad que según algunos 'no tiene futuro'. Algo se está moviendo.
Construyen y construyen pero la infraestructura no da abasto. En mi barrio cortaron el agua tres veces este mes y siguen levantando torres. ¿Alguien planifica algo o es todo a lo loco?
En mi cuadra levantaron dos edificios en tres años. El tráfico es un desastre, no hay donde estacionar y la presión del agua bajó un montón. Que construyan está bien, pero que también inviertan en servicios.
El sector de la construcción genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Antes de quejarse, piensen en los obreros, los electricistas, los plomeros que viven de esto.
Totalmente de acuerdo Roberto, pero una cosa no quita la otra. Se puede crecer en construcción Y planificar mejor la ciudad al mismo tiempo. No son excluyentes.
300 canchas de fútbol... lo pusieron así para que lo entendamos los mortales jajaja. Igual es una barbaridad el número.
El problema es que construyen para el que tiene dólares guardados buscando refugio de valor. El trabajador común sigue sin poder acceder a una vivienda propia. Los números son lindos pero no cuentan toda la historia.
Como profesional del sector puedo decir que parte de este boom se explica por el blanqueo de 2023 y la reactivación del crédito UVA. No es solo especulación, hay demanda real de vivienda. El mercado responde a señales.
Ingeniero, con todo respeto, el crédito UVA no llega a quien gana el sueldo mínimo. La demanda 'real' que menciona es la de los que ya tienen capital. El resto sigue afuera del sistema.
Y mientras tanto hay familias viviendo en asentamientos sin agua potable a diez cuadras de donde levantan un edificio de 20 pisos. Eso también es Rosario, aunque no salga en los rankings.
Hay que reconocer que algo bueno tiene que tener la ciudad para que sigan invirtiendo acá a pesar de la inseguridad y todo lo que pasó. No todo es catastrófico.
quinto en el pais es quinto en el pais. punto.