El viernes vuelve a encenderse el telón del juicio contra Cristian “Pity” Álvarez por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz. A las 11.30, en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29, arranca la audiencia número 14.
La jornada no será cualquiera: declararán cinco testigos, todos bajo identidad reservada. Según trascendió, una de las voces será la de la madre de la hija de “Pity” Álvarez, un dato que le da peso emocional y familiar a una causa que ya lleva semanas en el ojo público.
El músico no estará sentado en la sala. Cumple internación en Solar Colonial, institución de salud mental de Castelar, y deberá conectarse por videoconferencia. Para que eso ocurra, la defensa se divide: Javier Baños estará ante el tribunal y Sebastián Queijeiro acompañará al acusado desde la clínica.
La logística no es menor. Desde la clínica, Queijeiro formará equipo con dos integrantes del tribunal y algunos médicos para garantizar que el cantante cumpla con la Justicia. Es una escena inusual: un juicio que avanza con pantallas, protocolos y una presencia que no se ve, pero que sigue pesando.
El clima judicial ya viene tenso. Hace una semana, el tribunal volvió a rechazar el pedido de la defensa que buscaba anular el juicio y comenzar de cero. Con esa negativa encima, la audiencia 14 se transforma en una nueva prueba para una causa que no afloja y que mantiene a la ciudad mirando cada movimiento.
Álvarez, exlíder de Viejas Locas e Intoxicados, sigue siendo protagonista de una de las causas más mediáticas de la ciudad. El viernes, con cinco testigos y una conexión remota, el juicio vuelve a poner en el centro la pregunta que nadie se saca de encima: ¿cómo se sostiene un proceso judicial cuando el acusado no puede estar en la sala?
La reserva de identidad de los cinco testigos complica el seguimiento público de la audiencia, pero no quita la tensión. Cuando un proceso judicial se cubre con ese tipo de protección, el dato que trasciende pesa doble. En este caso, la mención a la madre de la hija del músico abre una ventana familiar que la Justicia no puede ignorar.
La presencia virtual de Álvarez también obliga a pensar en la forma en que se desarrolla un juicio penal. No es un detalle técnico: es una condición que puede cambiar el ritmo, el tono y la percepción de cada declaración. Con dos integrantes del tribunal y algunos médicos en la clínica, el sistema judicial intenta sostener la continuidad de una causa que ya no puede detenerse.

Comentarios (10)
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Ojalá la Justicia no se trague el show. Si no puede estar en la sala, que al menos no se le haga fácil.
Lo de la madre de la hija me parece un dato importante. Ahí se ve que la causa no es solo un juicio, tiene familia de por medio.
Coincido. La familia aparece y eso le da otro peso. Ahí se nota que la causa tiene más capas que un simple juicio.
Cinco testigos con identidad reservada y uno que trasciende. La transparencia está para otro lado.
No todo es transparencia. A veces la reserva protege a testigos que pueden estar expuestos. No hay que confundir.
Proteger testigos está bien, pero cuando el acusado no está en la sala y la defensa ya pidió anular, uno se pregunta si el proceso no se está estirando.
Lo virtual es nuevo. Veremos si la conexión falla o si el tribunal puede sostener el ritmo.
Que la Justicia siga con el protocolo. Si hay médicos y tribunal en la clínica, al menos no se para el juicio.
Hace una semana rechazaron anular. Ahora cinco testigos. Me parece que la defensa ya agotó el tiempo.
No es agotar el tiempo, es que el tribunal dijo que no. Lo que viene es escuchar a los testigos.