En Rosario, la agenda de Maximiliano Pullaro volvió a la seguridad después de los Juegos Suramericanos, con el respaldo a Vranicich. El trago amargo fueron los incidentes en Newell’s, donde el gobierno admitió fallos en el operativo y anticipó una investigación con eventuales sanciones a policías que persiguieron hinchas y entraron al club.
El ministro Pablo Cococcioni aclaró que, en términos legales, no había impedimento para que los uniformados, que venían en una persecución por un presunto delito en flagrancia, ingresaran al club sin pedir permiso. La letra fría de la ley permite entrar a una propiedad privada sin orden judicial para detener al presunto autor de un delito, cuando alguien pide socorro o en caso de incendio o inundación.
Esa potestad es una herramienta delicada que exige profesionalismo, responsabilidad y criterio. Los videos de Newell’s, según la nota, evidenciaron que faltó ese estándar en los policías que intervinieron, en una situación distinta de los casos que inspiraron el cambio normativo.
Queda para otra discusión el papel de las dirigencias de Central y Newell’s, con sus reacciones, silencios y publicaciones en redes. Pero la buena noticia para el gobierno es que la Legislatura activó el paquete de proyectos de seguridad enviado en mayo y relegado por la urgencia de la reforma electoral.
El principal proyecto modifica 11 leyes diferentes y busca dar más poder de acción a la Policía, al Ministerio Público Fiscal y al Estado frente al delito. El diagnóstico oficial es que las organizaciones criminales, sobre todo las del narcomenudeo, “están contenidas, pero el problema no está resuelto”.
El gobernador repitió ese mensaje frente a fiscales generales de 22 provincias y a la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, reunidos esta semana en Rosario. Fue una platea para “vender” el modelo santafesino, que el resto del país sigue con atención por los resultados en la contención del crimen organizado.
Ante ese auditorio, Pullaro dejó el traje de organizador de los Juegos Suramericanos y se presentó como pacificador de Rosario. El “más duro de los duros”, como se autodefine, volvió a atacar el “garantismo bobo” y a los que “romantizan la delincuencia”, aunque aclaró que la contención se hizo “dentro del marco legal”, con respeto por las garantías constitucionales.
Veinticuatro horas antes, en una jornada que escenificó la coordinación entre fiscales federales y provinciales desde diciembre de 2023, el gobernador pidió “ir por contadores, escribanos y abogados que dan cobertura profesional a las organizaciones criminales para el lavado de dinero y bienes”. La premisa: la próxima etapa debe avanzar sobre el lavado de activos.
El debate no es menor: más poder policial puede ser eficaz contra el narco, pero también exige control institucional y transparencia. En Rosario, la seguridad vuelve a ser el termómetro de un gobierno que quiere mostrar resultados sin perder el relato de legalidad.
Con informacion de: Rosario3, nota de seguridad.

Comentarios (10)
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Me parece bien que se investigue a los policías que entraron a Newell’s, pero también que se avance contra los contadores y abogados del narco.
Ojo con dar más poder a la policía sin control. En Newell’s ya se vio cómo se usa mal.
El control no es el garantismo bobo que menciona Pullaro, es que la ley se cumpla. No es lo mismo.
Más leyes para la policía y nada contra el Estado que no resuelve. En Rosario la inseguridad sigue igual.
Al menos Pullaro no se esconde, defiende el modelo y pide ir por el lavado. Vos qué proponés, más subsidios?
Lo de las 11 leyes me parece mucho, hay que ver si la Legislatura las aprueba bien o las aprisa como la reforma electoral.
Que se investigue a los policías que fallaron y que también vayan por los escribanos y contadores del narco, eso es lo que falta.
La reunión con fiscales de 22 provincias y Monteoliva en Rosario muestra que el modelo santafesino quiere exportarse, aunque haya que discutir los límites.
Ojalá no quede en discurso. Si van por el lavado de activos, que se vean resultados en Rosario y no solo en la foto con los fiscales.