En los últimos días, la palabra 'serpiente' se convirtió en una de las más buscadas en Google Argentina, reflejando una preocupación que en Rosario y el sur de Santa Fe tiene una dimensión muy concreta: la convivencia con ofidios en zonas costeras, barrios periféricos y espacios verdes es una realidad que cada verano vuelve a la agenda.
La costa del río Paraná, los bañados, los terrenos baldíos de los barrios populares del sur y el oeste de la ciudad son los escenarios donde más frecuentemente los vecinos reportan avistamientos. Lejos de ser una rareza, las serpientes forman parte del ecosistema regional y su presencia aumenta con las altas temperaturas, cuando estos animales de sangre fría salen a buscar calor y alimento.
En la región del Gran Rosario conviven varias especies. La gran mayoría son inofensivas para el ser humano, como la culebra verde, la falsa coral o la boa de las vizcacheras. Sin embargo, también habita en la zona la yarará (Bothrops alternatus), la especie venenosa más común del país y la responsable de la mayoría de los accidentes ofídicos en Argentina. Identificarla correctamente puede marcar la diferencia.
Ante un avistamiento, los especialistas en fauna silvestre son contundentes: no matar, no manipular, no provocar. La mayoría de los accidentes ocurren precisamente cuando las personas intentan atrapar o eliminar al animal. Lo correcto es mantener distancia, alejar a niños y mascotas, y comunicarse con el Centro de Zoonosis municipal o con el cuerpo de bomberos, que en Rosario cuenta con personal capacitado para el rescate y la reubicación de fauna silvestre.
Desde una perspectiva social, vale destacar que los barrios más vulnerables son también los que tienen mayor exposición a este tipo de situaciones: terrenos sin urbanizar, falta de recolección de residuos que atrae roedores —principal alimento de las serpientes— y menor acceso a información. La educación ambiental en las escuelas y los centros comunitarios es una herramienta clave que organizaciones barriales vienen reclamando hace años como parte de una política integral de salud pública.
Si alguien sufre una mordedura, la recomendación médica es clara: no succionar el veneno, no hacer torniquetes, no cortar la herida. Hay que inmovilizar la zona afectada, mantener la calma y trasladarse de inmediato a una guardia hospitalaria. El Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) y el Hospital Provincial del Centenario cuentan con suero antiofídico disponible.
El interés nacional por el tema es una oportunidad para que las autoridades locales refuercen las campañas de concientización, especialmente en épocas de calor. Conocer, respetar y convivir con la fauna silvestre no es solo una cuestión ecológica: es también una política de cuidado comunitario.
Comentarios (4)
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El año pasado encontramos una en el fondo de casa, en el barrio Tablada. Llamamos a bomberos y vinieron enseguida, muy profesionales. Menos mal que no la tocamos.
Importante la info sobre no matar al animal. Mucha gente lo primero que hace es agarrar una pala y ya fue. Hay que educarse más en esto.
En los barrios del sur esto es moneda corriente y nadie hace campañas de prevención. Siempre los mismos de siempre los que tienen que arreglárselas solos.
Buena nota. Yo soy docente en una primaria de Fisherton y justamente este tema lo trabajamos en ciencias naturales. Los chicos necesitan saber esto desde chicos.