Telefe volvió a ser tendencia en Google Argentina y las redes sociales, generando un aluvión de búsquedas en todo el país. El canal de las pelotas, como lo conoce el público de toda la vida, sigue siendo una referencia ineludible de la televisión abierta argentina, aunque su presente está marcado por debates sobre programación, audiencias y el futuro del medio.
En Rosario, como en cualquier ciudad del interior profundo, Telefe tiene una historia particular. Durante décadas, la señal fue el canal de cabecera de miles de familias santafesinas. Desde las telenovelas que paraban el país hasta los noticieros que marcaban la agenda, pasando por los realities que generaban conversación en cada mesa de trabajo, Telefe fue parte del tejido cultural de esta ciudad.
Lo que está pasando hoy con el canal refleja una transformación profunda del ecosistema mediático que no es ajena a Rosario. La televisión abierta perdió terreno frente al streaming, las plataformas y el consumo on demand. Los rosarinos, como el resto de los argentinos, cambiaron sus hábitos: hoy se mira más Netflix, Disney+ o YouTube que la grilla tradicional. Eso impacta directamente en los números de rating y en las decisiones editoriales de los grandes canales.
Sin embargo, sería un error dar por muerta a la televisión abierta en el interior. En Santa Fe y Rosario, hay segmentos importantes de la población que siguen consumiendo TV abierta como fuente principal de información y entretenimiento. Los adultos mayores, los sectores populares, las familias que no acceden a servicios de streaming de pago: todos ellos siguen mirando Telefe. Y eso tiene un peso político y cultural que no se puede ignorar.
Desde la perspectiva de la política mediática provincial, el debate sobre Telefe también toca fibras locales. La concentración de medios, la producción de contenidos federales y la representación del interior en la pantalla nacional son temas que la dirigencia santafesina viene reclamando desde hace años. Rosario aparece poco en la televisión nacional, y cuando aparece, suele ser por noticias de inseguridad. Esa deuda de representación con el interior es una crítica legítima que trasciende a cualquier canal en particular.
El debate sobre Telefe y el futuro de la TV abierta es, en el fondo, un debate sobre qué modelo de comunicación queremos como país. Y en esa discusión, las voces del interior —de Rosario, de Santa Fe, del litoral— tienen que estar presentes. No puede ser que la agenda mediática la sigan definiendo únicamente desde Palermo o Puerto Madero.
Por ahora, el canal sigue en pie, sigue generando conversación y sigue siendo parte de la vida cotidiana de millones de argentinos. Lo que venga después dependerá de decisiones empresariales, del contexto económico y de cómo evolucione el consumo cultural en un país que no para de cambiar.
Comentarios (4)
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Yo sigo mirando Telefe de toda la vida, el noticiero de la noche y alguna novela. No entiendo tanto escándalo, el canal sigue ahí.
La tele abierta está muerta, Néstor. Nadie menor de 40 mira Telefe. Todo el mundo está en el streaming. Es una realidad.
Lo que me molesta es que Rosario aparece en Telefe solo cuando hay tiros. Nunca muestran lo bueno de la ciudad. Eso sí que es un problema.
Buen artículo Néstor, aunque creo que te quedaste corto. El tema de fondo es quién controla los medios en Argentina y eso tiene mucho que ver con la política.