Argentina tiene una deuda pendiente con sus ciudadanos: la de debatir en serio qué significa morir con dignidad. Y ese debate, esquivo durante años en los pasillos del Congreso Nacional, volvió a la superficie con fuerza en 2026 de la mano de un legislador rosarino.
El diputado nacional Esteban Paulón, del bloque Provincias Unidas, presentó un proyecto de ley que propone establecer un régimen de Muerte Voluntaria Médicamente Asistida en el país. La iniciativa no es la primera en su tipo —hasta fines de 2025 ya existían cuatro proyectos con estado parlamentario— pero llega en un momento en que la sociedad argentina parece más dispuesta a dar la conversación.
"El proyecto busca abordar un aspecto que todavía no está cubierto por la legislación argentina, que es la posibilidad de dar capacidad de decidir libremente a las personas sobre cuándo y en qué condiciones terminar su vida en el marco de una enfermedad terminal, degenerativa, degradante, denigrante, incapacitante", explicó Paulón en diálogo con Rosario3.
El marco legal vigente en Argentina contempla dos herramientas: la ley 26.742 de muerte digna, sancionada en 2012, que permite rechazar tratamientos que prolonguen artificialmente la vida, y la ley 27.678 de Cuidados Paliativos. Pero ninguna de las dos habilita poner fin activamente a la vida del paciente. Es exactamente ese vacío el que Paulón busca llenar.
"La eutanasia viene a complementar estas dos leyes para que, quien ha pasado por distintos tratamientos y desee morir en determinadas circunstancias, evitando el sufrimiento y utilizando lo que hoy las tecnologías médicas brindan, pueda hacerlo", detalló el legislador.
Según el texto del proyecto, podrían acceder a la ley todas las personas mayores de 16 años —en línea con lo que establece el Código Civil y Comercial sobre capacidad progresiva— que cuenten con un diagnóstico de enfermedad crónica, degenerativa o incapacitante. La voluntad de morir deberá ser expresada de forma libre, voluntaria, consciente e informada, y el paciente deberá presentar una segunda opinión médica dentro de los 15 días de recibido el primer diagnóstico. Además, la decisión puede revocarse en cualquier momento.
El proyecto contempla dos modalidades distintas: la eutanasia propiamente dicha, realizada por un equipo médico, y la muerte voluntariamente asistida, que implica la entrega de un fármaco que el propio paciente puede autoadministrarse. En ambos casos, interviene una Comisión de Evaluación y Garantías que debe autorizar la práctica, y el procedimiento queda en manos de equipos interdisciplinarios que incluyen médicos clínicos, psicólogos, psiquiatras, especialistas en cuidados paliativos y en bioética.
El antecedente parlamentario más cercano incluye proyectos presentados por figuras de distintos espacios: Miguel Ángel Pichetto, Carolina Gaillard y Gabriela Estévez en Diputados, y la senadora Mariana Juri en el Senado. Ninguno logró el consenso suficiente para avanzar. La pregunta es si el de Paulón correrá la misma suerte o si el clima político y social de 2026 ofrece una ventana diferente.
El debate, en el fondo, excede lo legislativo. Toca fibras profundas: la autonomía individual, el rol del Estado en las decisiones más íntimas, la posición de la medicina frente al sufrimiento y las convicciones religiosas de una sociedad todavía mayoritariamente creyente. No hay respuesta única. Pero hay algo que sí está claro: la discusión ya no puede seguir esperando.

Comentarios (14)
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Mi mamá murió de cáncer de páncreas. Tres meses de agonía que no le deseo a nadie. Si hubiera tenido la opción de elegir, ella la hubiera tomado. Este proyecto llega tarde para nosotros, pero ojalá llegue a tiempo para otras familias.
La vida es un don que no nos pertenece. El Estado no puede convertirse en cómplice de quitarla. Hay que invertir en cuidados paliativos, no en protocolos para matar.
Con todo respeto, su fe es suya. La mía me dice que Dios no quería ver sufrir a mi mamá de esa manera. No todos creemos lo mismo y la ley tiene que contemplar eso.
Che y mientras tanto no hay medicamentos en los hospitales públicos de Rosario, no hay camas, no hay nada. Pero para debatir esto sí hay tiempo. Prioridades, señores.
Una cosa no quita la otra. Se puede pedir más presupuesto para salud Y debatir derechos al mismo tiempo. El Congreso no es monofunción.
Paulón siempre activo en estos temas, hay que reconocerlo. Más allá de si uno está de acuerdo o no, el tipo labura.
Lo que me preocupa es quién controla que no haya presiones sobre el paciente. Un viejo con plata que molesta a la familia... ¿cómo garantizamos que la decisión es realmente libre? El proyecto tiene que ser muy preciso en eso.
Soy médica y el debate me parece necesario. Pero hay que leer bien el proyecto: la Comisión de Evaluación, la segunda opinión, el equipo interdisciplinario... no es una decisión que se toma de un día para el otro. Hay salvaguardas.
Gracias por la aclaración, doctora. Igual sigo pensando que en Argentina los controles sobre el papel son una cosa y en la práctica otra. Ojalá me equivoque.
16 años me parece muy joven para tomar esa decisión. Entiendo la lógica del Código Civil pero hay que pensarlo bien.
Pichetto, Gaillard, Estévez, Juri... todos presentaron proyectos y ninguno avanzó. ¿Por qué el de Paulón va a ser distinto? El Congreso argentino tiene una habilidad especial para cajonearlo todo.
Porque el contexto social cambió. Hace diez años el matrimonio igualitario parecía imposible también. Los debates maduran.
Me alegra que sea un diputado de Santa Fe el que lleve esto adelante. Al menos alguien de acá pone el cuerpo en temas que importan.
Yo no sé si estoy a favor o en contra todavía. Es un tema muy difícil. Pero me parece bien que se debata. El silencio no ayuda a nadie.