El telescopio Swift de la NASA reingresó de forma descontrolada a la atmósfera terrestre el miércoles 4 de noviembre, aunque antes se estimaba para el viernes 6, sobre el norte de la isla indonesia de Sumatra, sin daños registrados.
La nave, de unos 1.450 kilogramos, aunque una fuente lo redondea a 1.500, se desintegró en gran parte por el calor durante el descenso.
El punto registrado quedó cerca de los 3,4 grados de latitud norte y 98,6 grados de longitud este, en Sumatra, Indonesia. Aún no hubo confirmación oficial sobre restos en la superficie ni reporte de daños.
La probabilidad de daños a personas era de 1 entre 2.100, y los restos solo podían caer entre 20,6 grados de latitud norte y sur, una franja que en América va del centro de México al norte de Chile.
El final se aceleró por la intensa actividad solar, que expandió las capas altas de la atmósfera. La NASA contrató a Katalyst Space para subir el telescopio, pero la nave robótica terminó estrellándose.
La misión de rescate buscaba elevar la órbita 240 kilómetros. Jared Isaacman explicó en agosto que la nave tenía problemas de control y no podía mantenerse estable.
El astrofísico Cenko explicó que el satélite bajó por debajo de los 120 kilómetros de altitud y la fricción provocó temperaturas de miles de grados. Señaló que espejos y piezas de tungsteno podrían sobrevivir parcialmente.
El observatorio medía 5,6 metros de largo por 5,4 de ancho. El 26 de octubre estaba a menos de 275 kilómetros de la Tierra y su última observación fue el 20 de octubre.
Lanzado en noviembre de 2004 para una misión de dos años, el Swift observó más de 2.000 estallidos de rayos gamma y más de 1.400 supernovas. Sus datos se usaron en unos 7.000 artículos científicos.
En 2005 registró por primera vez el resplandor de un estallido corto de 0,03 segundos, lo que respaldó la teoría de la fusión de dos estrellas de neutrones.
El archivo público ocupa unos 12 terabytes, con más de 1,5 millones de imágenes. “El Swift nos deja un archivo extraordinario de observaciones en múltiples longitudes de onda que impulsará nuevos descubrimientos durante décadas”, afirmó Shawn Domagal-Goldman.
La NASA evalúa opciones para salvar al Hubble, lanzado en 1990, que probablemente termine estrellándose hacia mediados de la década de 2030. “El Hubble todavía tiene mucha ciencia por realizar”, expresó Jared Isaacman.
Con información de: Clarin.com, Perfil, Radio 3 Cadena Patagonia.
Comentarios (3)
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Qué lástima, pero el archivo de 12 terabytes va a servir décadas.
Ojalá la NASA logre salvar al Hubble, todavía tiene mucha ciencia por hacer.
Me preocupa que queden restos, aunque la probabilidad de daños era baja.