Este jueves por la tarde se confirmó el peor desenlace: César Aquino Valdez, de 21 años, falleció en el Hospital Centenario de Rosario. El joven había resultado herido por la explosión del pasado martes en la planta de biocombustibles Albardón Bio, en Puerto General San Martín.
La noticia enlutó a Fray Luis Beltrán, localidad de donde era oriundo el joven. Según su círculo íntimo, durante la noche del miércoles el equipo médico le comunicó a la familia que presentaba un cuadro irreversible de muerte cerebral. En la tarde del jueves se procedió a desconectarlo del ventilador que lo mantenía con soporte vital.
Apenas 24 horas antes, familiares, amigos y vecinos habían iniciado una masiva cadena de oración rogando por un milagro para su recuperación. Su entorno había expresado: “Pedimos todos unidos en un solo clamor”, un mensaje que conmovió y movilizó a toda la región del Cordón Industrial.
Con la muerte de Aquino Valdez, ascienden a tres los trabajadores fallecidos por la deflagración del tanque de metanol en las instalaciones ubicadas en la zona de Vucetich y Quebracho. El joven se suma a las trágicas pérdidas de Rubén Omar Correa, vecino de Puerto General San Martín, y Matías Edgardo Díaz, de Granadero Baigorria.
Sobre las responsabilidades frente a la tragedia, se confirmó que los tres operarios fallecidos no eran personal directo de la firma productora de biodiésel, sino que eran trabajadores tercerizados pertenecientes a la empresa contratista Gelvez, radicada en San Lorenzo. Se encontraban realizando tareas de mantenimiento y soldadura en el interior de la planta al momento de la catástrofe.
Esta confirmación refuerza las recientes denuncias del gremio aceitero SOEA sobre la precarización, el abaratar costos mediante convenios colectivos ajenos a la actividad principal y la falta de capacitación adecuada para el personal joven expuesto a tareas de altísimo riesgo químico.
El hecho vuelve a poner en el centro la seguridad laboral en una zona de fuerte actividad industrial. Para los trabajadores, no es un accidente aislado: es la consecuencia de un sistema que prioriza el abaratamiento de costos sobre la vida de quienes realizan tareas de alto riesgo.
La muerte de César Aquino deja una herida profunda en Fray Luis Beltrán y en todo el Cordón Industrial. La exigencia ahora es clara: que se investiguen las responsabilidades y que no vuelva a repetirse una tragedia con operarios tercerizados en plantas de riesgo.
La tragedia de Albardón Bio vuelve a mostrar que, cuando una planta opera con metanol y tareas de alto riesgo, la seguridad no puede quedar en manos de contratistas que trabajan con condiciones más débiles. La comunidad exige respuestas y garantías para los trabajadores.

Comentarios (10)
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Me duele mucho por la familia de César. Que se investigue bien y que no quede impune.
Igual, no alcanza con la oración. Hay que exigir que se investigue a la contratista Gelvez y a la planta.
Tres vidas por tercerizar. En Rosario se repite lo mismo: el riesgo lo pagan los más jóvenes.
No es solo tercerizar, también la falta de capacitación y los convenios ajenos que denunció el SOEA.
Exacto. En el Cordón Industrial siempre aparece el mismo esquema: el riesgo para el operario y el ahorro para la empresa.
Ojalá la justicia determine responsabilidades. No alcanza con la cadena de oración, hay que saber qué falló.
Bancamos a los trabajadores y a sus familias. Que se haga justicia.
De acuerdo. Los trabajadores no pueden ser moneda de cambio. Que se investigue a fondo.
Muy triste. Fray Luis Beltrán está de luto. Que descanse en paz César.
Qué barbaridad. Un pibe de 21 años y ya son tres. No puede ser.