Una nueva tragedia laboral sacudió a Rosario este viernes: un mecánico murió aplastado por un colectivo mientras realizaba tareas de reparación en un taller de la zona sudoeste de la ciudad. La muerte de este trabajador es un golpe brutal que no puede naturalizarse.
Según las primeras informaciones, el vehículo cayó sobre el obrero cuando falló el gato hidráulico que lo mantenía elevado. Esa herramienta, que debería garantizar la seguridad del trabajador en una de las maniobras más riesgosas del oficio, no cumplió su función. El resultado fue irreversible: un hombre que salió a ganarse el pan no volvió a su casa.
Un segundo mecánico que se encontraba trabajando en el mismo taller sufrió lesiones durante el accidente, aunque afortunadamente no perdió el conocimiento y fue atendido en el lugar. Su estado de salud no revestiría gravedad, según las primeras versiones.
El hecho ocurrió en uno de los talleres mecánicos que atienden vehículos de transporte público en la zona sudoeste rosarina, un sector de la ciudad con fuerte actividad industrial y de servicios. Las autoridades competentes se hicieron presentes para iniciar las pericias correspondientes y determinar con exactitud las causas del siniestro.
La hipótesis principal que manejan los investigadores apunta a una falla mecánica del gato hidráulico. Este tipo de equipamiento es fundamental en los talleres que trabajan con vehículos pesados como colectivos y camiones, y su mantenimiento adecuado es una obligación básica del empleador. Cuando esa obligación no se cumple, las consecuencias las paga el trabajador con su vida.
Este accidente vuelve a poner sobre la mesa el drama de la siniestralidad laboral en Argentina. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, los accidentes en talleres mecánicos y actividades vinculadas al transporte figuran entre los rubros con mayor índice de incidentes graves. La pregunta que siempre queda flotando es la misma: ¿se hizo todo lo necesario para proteger a estos trabajadores?
Los sindicatos del sector y las organizaciones de trabajadores del transporte tienen la palabra. Cada accidente de este tipo debería disparar una revisión inmediata de los protocolos de seguridad, de las condiciones de los equipos y del cumplimiento de las normas vigentes. No alcanza con el dolor del velorio: hacen falta respuestas concretas y responsabilidades claras.
Mientras tanto, una familia rosarina llora a uno de los suyos. Un hombre que se fue a trabajar y no volvió. Eso es lo que hay detrás de cada estadística de accidente laboral: una vida, una historia, un vacío que no se llena.
Con información de: La Capital

Comentarios (13)
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Una vergüenza total. Este hombre salió a laburar y no volvió. ¿Cuándo van a controlar de verdad las condiciones en los talleres? Esto no es un accidente, es negligencia.
Mi más sentido pésame a la familia. Que dolor tan grande. Ojalá haya justicia y no quede en la nada como tantos otros casos.
Trabajo en el sector hace 20 años. Los gatos hidráulicos hay que revisarlos siempre, SIEMPRE. Y además usar caballetes de seguridad como respaldo. Si no se hace, tarde o temprano pasa esto. El patrón tiene que responder.
¿Y el sindicato qué dice? ¿Dónde están los delegados? Esto es exactamente para lo que existen los gremios, para controlar que no maten a los trabajadores.
Che, no seamos tan rápidos en culpar al patrón sin saber. A veces los propios trabajadores saltean los protocolos de seguridad para ir más rápido. Hay que esperar la investigación.
Mirá Diego, con todo respeto, cuando el equipo falla es responsabilidad del empleador mantenerlo en condiciones. Eso no se discute. La ley es clara. No le busques la vuelta.
y dale con echarle la culpa al trabajador... siempre lo mismo. el que muere es el pobre tipo que labura, no el dueño del taller que cobra y no invierte en seguridad
Esto me parte el alma. Tengo un familiar mecánico y cada vez que va a trabajar rezo para que vuelva bien. Las condiciones en muchos talleres son un desastre.
¿Alguien sabe si el taller tenía ART al día? Porque si no, la familia no cobra nada y queda en la calle además de perder al padre/marido/hijo.
La ART en estos casos muchas veces pone trabas igual. Conozco familias que tardaron años en cobrar. El sistema está hecho para proteger a las empresas, no a los laburantes.
Descanse en paz. Y ojalá el compañero que quedó herido se recupere pronto. Qué momento horrible habrán vivido los dos.
El Estado también tiene responsabilidad. ¿Cuándo fue la última inspección de ese taller? ¿Cuántos talleres de Rosario operan sin controles reales? Hay que exigirle al municipio y a la provincia que fiscalicen de verdad.
zona sudoeste, trabajador humilde, taller sin controles... si esto pasaba en un concesionario del centro sería escándalo nacional. acá va a quedar en dos días de noticias y chau.