Lo que durante 16 años fue una fábrica de electrodomésticos en La Tablada, partido de La Matanza, hoy es silencio. Las máquinas ya no están. Los operarios tampoco, en su mayoría. Peabody, una de las marcas más reconocidas del mercado argentino de climatización y electrodomésticos, consumó el desmantelamiento de su planta industrial y se convierte en lo que muchos temían: una empresa que vende productos fabricados afuera.
La confirmación llegó a través de los informes de la sindicatura en el marco del concurso preventivo que la firma abrió el 20 de abril de 2026. La empresa, controlada por Goldmund S.A. y cuyo dueño es Dante Choi, ya no tiene capacidad instalada para producir en el territorio nacional. Toda la maquinaria fue trasladada a un depósito en San Martín, provincia de Buenos Aires, mientras las oficinas administrativas se reubicaron en la avenida Cabildo, en la Ciudad de Buenos Aires.
El destino elegido para seguir fabricando —al menos parte de la línea de climatización— es Paraguay, bajo el régimen de maquila. La razón es tan simple como brutal: producir allá sale entre un 30% y un 35% menos que en Argentina, gracias a menores costos laborales y una carga tributaria sustancialmente más liviana. El propio Choi lo había dicho sin rodeos: no pensaba volver a producir en el país. Y cumplió.
¿Cuánto pesa esta decisión en términos humanos? En 2023, Peabody empleaba de manera directa a más de 350 personas. Hoy quedan 111 trabajadores. Al inicio del concurso preventivo había 158, pero sucesivas olas de despidos y retiros voluntarios —que solo en junio demandaron casi $89 millones— redujeron la planta a menos de un tercio de su pico. Los más afectados fueron los operarios de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el corazón del empleo industrial de una empresa que ya no fabrica nada en suelo argentino.
Los números del negocio son un espejo roto. Después de un diciembre de 2025 relativamente activo —con más de 62.000 unidades vendidas—, las ventas se fueron a pique mes a mes. El golpe más duro llegó en junio de 2026: las ventas cayeron más de un 52% respecto a mayo, pasando de $2.813,7 millones a apenas $1.335,9 millones. La empresa tuvo que liquidar stock a precio de remate para generar caja.
El déficit operativo de ese mismo mes lo dice todo: ingresos de $824,3 millones frente a egresos de $2.326,3 millones, lo que arroja un rojo de $1.501,9 millones en un solo mes. Para no quebrar definitivamente, Peabody recurre al endeudamiento de cortísimo plazo. Su pasivo total ya supera los $39.234 millones.
La apertura de importaciones que el gobierno nacional impulsó como política económica tiene acá una cara concreta: una fábrica vaciada, cientos de familias sin trabajo y una marca que sobrevive vendiendo lo que otros producen. No es un caso aislado. Es el modelo.
Peabody no quebró todavía. Pero la planta de La Tablada, que durante casi dos décadas fabricó aires acondicionados y electrodomésticos para el mercado argentino, ya es historia. Lo que queda es una comercializadora que importa, vende y reza para que el consumo no siga cayendo. Por ahora, el consumo no escucha.

Comentarios (14)
Deja tu comentario
Esto es lo que pasa cuando abrís las importaciones sin ningún tipo de política industrial. Peabody no es el primero y no va a ser el último. El gobierno festeja la baja de precios pero nadie habla de los 250 laburantes que se quedaron en la calle.
Y bueno, si producir en Paraguay sale 35% menos, ¿qué querés que hagan? ¿Que sigan perdiendo plata para mantener empleos que el Estado hace inviables con impuestos y convenios laborales del siglo pasado? La culpa no es de Choi, es del modelo sindical argentino.
Claro, la culpa siempre es del laburante y el sindicato. Nunca del empresario que se lleva la guita a Paraguay y deja 200 familias sin comer. Típico razonamiento de escritorio.
Yo tengo un aire Peabody hace 8 años y nunca me dio un problema. Una pena lo que está pasando con la marca.
Mi marido trabajó en una metalúrgica de La Matanza que cerró en 2024. Exactamente el mismo cuento: primero el concurso, después los retiros voluntarios, después el silencio. Esto no es una noticia, es un patrón.
Lo que me llama la atención es la caída del 52% en ventas en un solo mes. Eso no es solo competencia de importados, eso es que la gente directamente no tiene plata para comprar un aire acondicionado. El problema es más profundo.
Paraguay con maquila, China con los productos, y acá nosotros comprando en cuotas lo que antes fabricábamos. Gran país.
¿Y los que compraron electrodomésticos Peabody hace poco? ¿Quién les da garantía y servicio técnico si la empresa está en concurso y sin fábrica?
La garantía la sigue dando la comercializadora mientras esté operativa. El concurso preventivo no implica cierre, implica reestructuración de deuda. Ahora, si finalmente quiebran, ahí sí hay un problema real para los consumidores con garantías vigentes.
mi viejo perdio el laburo en peabody en mayo. 22 años en la empresa. le dieron una indemnizacion que no le alcanzo ni para pagar dos meses de alquiler. esto no es economia, es una cagada
Fuerza hermano, ojalá tu viejo encuentre algo pronto. Una vergüenza lo que hacen con los trabajadores de experiencia.
Noto que nadie habla de que en diciembre vendieron 62.000 unidades y aun así no les alcanzó. Algo no cierra en la gestión de esta empresa más allá del contexto. Con esos volúmenes de venta, ¿cómo llegás a un déficit de $1.500 millones en un mes?
Y mientras tanto los políticos hablan de 'inserción al mundo' y 'competitividad'. Competitividad para quién, para los paraguayos que ahora tienen el trabajo que era nuestro.