Lo que vivió la familia de Camila este martes en Rosario no debería pasarle a nadie. Eso lo dijo su hermano Hernán con la voz partida, rodeado de amigos y familiares que se reunieron en la zona sur de la ciudad para despedir a una joven de 24 años que fue a buscar un futuro en la Gendarmería y terminó convertida en otra víctima de femicidio-en-santa-fe-le-imputan-haber-asesinado-a-su-pareja-prendiendola-fuego.html" class="auto-link">femicidio.
Camila fue encontrada sin vida el domingo al mediodía en el departamento que alquilaba en Cordillera de Ansilta al 48, en Barreal, provincia de San Juan. El complejo estaba destinado a gendarmes y aspirantes a la fuerza. Tenía múltiples heridas de arma blanca. En el mismo lugar fue hallado Carlos Gonzalo Rivero, su pareja, oriundo de Tartagal, Salta, con signos de un intento de suicidio.
"Es terrorífico encontrarnos con este cuadro. Lo que vivimos no se lo deseo a nadie", dijo Hernán durante el velatorio. No se quedó solo en el dolor: también apuntó directo contra el acusado. "Este tipo sabía lo que hacía", afirmó, y describió el ataque como premeditado. "Fue golpeada, cortada, maltratada de forma atroz", agregó, con una precisión que duele escuchar y que obliga a no mirar para otro lado.
Los padres de Camila, devastados, eligieron permanecer dentro de la sala velatoria sin dar declaraciones. Una decisión que dice todo sin decir nada. Hernán fue quien tomó la palabra por la familia, y lo hizo también para recordar quién era su hermana más allá de la tragedia: enfermera, aspirante a Gendarmería, y una persona con un amor especial por los animales. "Se fue un ser extraordinario", resumió. "Su legado no solo era ser enfermera y servir a la fuerza, sino que quería mucho a los animales."
¿Cuántas veces más vamos a escuchar estas palabras en un velatorio antes de que algo cambie de verdad? Porque el caso de Camila no llega en el vacío. Llega después de una seguidilla que sacudió a Rosario en los primeros días de agosto: tres femicidios en quince días. El 4 de agosto, Débora Bordón, de 31 años, fue asesinada a puñaladas en Crespo al 500. El 9 de agosto, Gabriela Banach, de 47 años, fue asesinada a golpes en Cerrito al 600, en un caso investigado como transfemicidio. El 19 de agosto, Carina Candelas, de 56 años, fue atacada a puñaladas por su expareja mientras trabajaba en una farmacia de Dorrego al 1500.
En esos mismos días, una joven de 19 años fue atacada a cuchillazos en un edificio de Paraguay al 1700 y trasladada al Hospital Clemente Álvarez en estado delicado, en lo que la Justicia investiga como un posible intento de femicidio. La acumulación de casos encendió las alarmas de organizaciones feministas y sociales. La Asamblea Transfeminista de Rosario convocó a una concentración bajo la consigna "Basta de Matarnos", mientras desde distintos espacios se reclamó por el fortalecimiento de las políticas de prevención y asistencia.
Hernán cerró su mensaje con una advertencia que es también una exigencia: que la Justicia avance contra el acusado, que el crimen no quede impune, que el nombre de Camila no se diluya en la estadística. Porque eso es lo que pasa demasiado seguido: el dolor se visibiliza unos días, y después el caso desaparece de los titulares mientras el expediente duerme en un juzgado. La familia de Camila no está dispuesta a que eso ocurra. Y tienen razón.

Comentarios (13)
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Que dolor tan grande. Camila se fue a buscar un futuro mejor y la mataron. El Estado tiene que dar respuestas, no alcanza con los pañuelos verdes y las marchas. Necesitamos políticas reales.
Pibe de Tartagal, complejo de Gendarmería, y nadie vio nada? Cómo es posible eso. Alguien tiene que explicar qué pasó ahí adentro.
Y el tipo intentó suicidarse para no responder por lo que hizo. Ojalá la Justicia no se lo permita.
El hermano habló con una valentía impresionante. Bancarlo en ese momento es muy difícil. Fuerza familia.
Tres femicidios en agosto en Rosario y ahora esto. En algún momento alguien va a tener que asumir que el sistema de protección no funciona. Las líneas de ayuda no alcanzan cuando el agresor ya decidió matar.
Estoy de acuerdo con Graciela. Pero tampoco hay que desestimar las marchas, la visibilidad importa. El problema es que después del pañuelo verde no hay seguimiento real de los casos.
Sí, Lorena, tenés razón. No digo que las marchas estén mal. Digo que no pueden ser lo único. Necesitamos presupuesto, refugios, jueces que no den libertades a los golpeadores.
Enfermera, aspirante a Gendarme, amaba los animales. Una persona que daba todo. Y la mataron así. No hay palabras.
Yo tengo una hija de 22 años y cada vez que sale me quedo con el corazón en la mano. Esto no puede seguir así.
Che, una pregunta seria: si el tipo estaba en un complejo de Gendarmería, no había ningún protocolo de seguridad? No estoy culpando a nadie, pero algo falló institucionalmente.
Exacto lo que decís Facundo. Y eso es lo que la familia tiene que exigir que se investigue también, no solo el crimen en sí sino cómo llegaron a esa situación sin que nadie interviniera.
Descanse en paz Camila. Fuerza a la familia rosarina.
El hermano dijo que este tipo sabía lo que hacía. Eso es premeditación. Espero que la fiscalía de San Juan lo tome en serio y no lo deje salir con una condena reducida como pasa tantas veces.