Un proyecto que mezcla urbanismo, turismo y oportunidad comercial empieza a circular entre los empresarios rosarinos: la creación de un polo temático de cultura china en el centro de la ciudad, al estilo de los Chinatown que existen en Nueva York, Londres, Buenos Aires o São Paulo. La iniciativa, todavía en etapa embrionaria, ya cosechó el apoyo de referentes del sector inmobiliario y de la mediana empresa.
El impulso detrás de la idea es Lucio Di Santo hijo, empresario local que recientemente vendió sucursales de la firma Micropack a la cadena Todo Chen. Su propuesta apunta a concentrar en unas pocas cuadras del macrocentro rosarino la actividad comercial asiática —bazares, gastronomía, servicios— para generar un atractivo diferencial que dinamice una zona golpeada por el vaciamiento de locales.
Andrés Gariboldi, expresidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir), fue uno de los primeros en respaldar públicamente la propuesta. En declaraciones a Radiópolis (Radio 2), señaló: "El Chinatown lo encontrás en muchísimas capitales del mundo, ¿por qué no en Rosario?". El dirigente aclaró que no se trata de crear un barrio entero, sino de concentrar la actividad en unas pocas cuadras del centro. "Los lugares ociosos en el centro rosarino están, entonces es una iniciativa para dinamizar la zona", remarcó.
Gariboldi también destacó el perfil de los comerciantes chinos como locatarios: "Son muy buenos locatarios, pagan puntualmente", dijo, y señaló que esta semana se llegó a ofrecer un local comercial directamente en idioma chino, lo que da cuenta del creciente interés de esa comunidad por instalarse en el centro de la ciudad. Aunque reconoció que el proyecto "está en pañales", se mostró entusiasmado con su potencial.
También se sumó al debate Ricardo Diab, presidente de la Asociación Empresaria de Rosario y de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). "Con el empuje que viene la comunidad china, lo veo muy factible", afirmó en la misma emisora. Diab fue más allá y planteó que incluso podría replicarse el modelo con un polo de cultura brasileña, dado el alto número de estudiantes universitarios y directivos de empresas de ese país radicados en la región.
Sin embargo, el diagnóstico empresarial no se agotó en el entusiasmo por el proyecto. Diab aprovechó la consulta para encender alarmas sobre la situación de las pymes santafesinas. Si bien reconoció avances en el plano macroeconómico —"hay muchas cosas que realmente son buenas y habría que fortalecerlas para una Argentina predecible"—, advirtió que la microeconomía sigue en zona crítica: "Si no se cambian ciertas cosas, es imposible que las pymes puedan seguir desarrollándose en la Argentina".
Entre los factores que más preocupan al sector, el representante de CAME enumeró la falta de financiamiento, la caída del consumo y, especialmente, la competencia desleal de mercadería que ingresa por frontera sin los controles adecuados. "Hoy hay mucha mercadería que entra por frontera, que no es cuidada, que se vende en cualquier lado", denunció. El endeudamiento de los sectores productivos, según Diab, es consecuencia directa de la caída de la productividad y del consumo interno acumulada en los últimos años.
Ante este panorama, el dirigente empresarial reclamó canales de diálogo con el Ejecutivo nacional y un "consenso productivo" que permita a las empresas medianas y pequeñas planificar con horizonte. La paradoja del momento es elocuente: mientras el centro de Rosario acumula locales vacíos y pymes asfixiadas por embargos y falta de crédito, una comunidad extranjera con músculo comercial probado podría ser parte de la solución. El mercado, una vez más, encuentra sus propias respuestas donde el Estado no llega.

Comentarios (14)
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Me parece una idea bárbara. El centro está lleno de locales vacíos y necesita algo que lo reactive. Si funciona en Buenos Aires, ¿por qué no acá? Hay que darle para adelante.
Antes de traer un barrio chino habría que resolver el problema de los comerciantes locales que están cerrando. ¿O vamos a reemplazar a las pymes rosarinas con negocios extranjeros?
Silvia, los locales vacíos no los están ocupando los comerciantes locales tampoco. Al menos esto genera movimiento, turismo y laburo. No es una competencia, es complementario.
Marcelo, el problema es que la mercadería china entra sin controles y destruye a los productores locales. El mismo Diab lo dijo en la nota. No es tan simple como decís.
Jajaja primero arreglen las veredas rotas del centro y después hablen de polo turístico oriental. Prioridades, gente.
Yo fui al barrio chino de Belgrano y es un paseo divino, muy familiar. Si Rosario tiene algo parecido vendría seguido al centro. Hace años que no voy porque no hay nada que ver.
Lo que me llama la atención es que ofrecieron un local en chino. Eso dice todo: la comunidad china ya está buscando espacios grandes en el centro. El proyecto tiene patas.
¿Y un barrio brasileño también? Diab dijo que lo ve viable. Che, ¿en qué ciudad estamos? ¿Rosario o Epcot?
LaFlaca33 jajajaja Epcot Center Rosario, me muero. Igual si traen comida brasileña no me quejo.
El problema de fondo que señala Diab es real: falta de financiamiento, competencia desleal, caída del consumo. Un barrio chino no resuelve eso. Es una curita en una hemorragia.
Yo trabajo en el centro y te digo que hay cuadras enteras con locales cerrados. Cualquier cosa que traiga gente es bienvenida. No seamos tan negativos.
Gariboldi dice que los comerciantes chinos pagan puntualmente. Eso ya es un mérito enorme comparado con lo que pasa habitualmente en el mercado inmobiliario comercial.
Me preocupa que estemos hablando de esto mientras las pymes santafesinas se funden. El Estado debería facilitar crédito y bajar la presión impositiva antes de pensar en proyectos turísticos.
Valeria, totalmente de acuerdo. Y lo paradójico es que la comunidad china prospera justamente porque tiene menos burocracia interna, se financian entre ellos y trabajan con márgenes que un comerciante local no puede sostener con la carga impositiva actual.