Lo que quedó de los patrulleros no era mucho más que chapa retorcida y vidrios negros. Este sábado, un incendio de proporciones destruyó varios vehículos de la Policía de Santa Fe en lo que se convirtió en una imagen difícil de ignorar: las fuerzas de seguridad de la provincia viendo arder su propio parque automotor.
Los Bomberos Zapadores de Rosario fueron los encargados de confirmar el siniestro y de combatir las llamas. Según las fuentes oficiales consultadas, el incendio generó únicamente daños materiales, sin víctimas ni heridos que lamentar. Esa es, al menos, la buena noticia en medio de un panorama que de bueno tiene poco.
Lo que todavía no tiene respuesta es la pregunta más obvia: ¿qué provocó el incendio? Hasta el momento, las autoridades no dieron a conocer ningún indicio sobre la causa del siniestro. Si fue un cortocircuito, un descuido, o algo más, es información que la policía y los investigadores aún no pusieron sobre la mesa. Y eso, en una ciudad como Rosario, donde la desconfianza institucional tiene historia, genera más preguntas que certezas.
El contexto no es menor. La Policía de Santa Fe viene de años de cuestionamientos sobre su infraestructura, sus recursos y su capacidad operativa. Perder varios patrulleros de un golpe no es un dato menor para una fuerza que ya enfrenta presiones cotidianas en materia de seguridad. Cada vehículo fuera de servicio es una patrulla menos en la calle, una respuesta más lenta, un flanco más expuesto.
Los Bomberos Zapadores, cuerpo de élite con base en Rosario y dependencia del Ministerio de Seguridad provincial, lograron controlar el fuego y evitar que las llamas se extendieran a otras instalaciones. Su intervención fue clave para acotar el daño, aunque lo que ya ardió, ardió.
¿Cuántos patrulleros exactamente? Eso tampoco está claro todavía. Las fuentes oficiales hablaron de «varios» sin precisar el número, lo que alimenta la sensación de que la información se dosifica con cuentagotas. En situaciones así, la transparencia no debería ser opcional.
Lo que sí es seguro es que la imagen de patrulleros quemados genera un impacto simbólico que va más allá del daño económico. En una provincia que lleva años debatiendo cómo fortalecer su seguridad, ver los vehículos de la policía convertidos en cenizas es, como mínimo, un golpe a la moral institucional. Y una señal de que hay preguntas que el gobierno provincial tendrá que responder con más detalle del que ofreció hasta ahora.

Comentarios (12)
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Y encima no dicen cuántos fueron. 'Varios' dicen. Transparencia cero, como siempre. Que alguien les explique que son vehículos del Estado, o sea, nuestros.
Apuesto a que fue un cortocircuito por falta de mantenimiento. Los patrulleros de acá están para el descarte hace años.
¿Cortocircuito? Ja. En Rosario todo 'se incendia solo'. Hay que ser muy ingenuo para no hacerse preguntas.
No dije que fue accidente, dije que apuesto. Pero sí, tampoco descarto nada. Esta ciudad tiene de todo.
Menos mal que no hubo heridos, eso es lo primero. Después ya veremos qué pasó y quién responde.
Mientras tanto Pullaro sale a hablar de seguridad en cadena. Che, empezá por cuidar los patrulleros, pibe.
Los Bomberos Zapadores hicieron su trabajo y lo hicieron bien. Eso hay que reconocerlo. El problema es lo que vino antes: ¿cómo llegaron a prenderse fuego varios vehículos juntos?
Igual que siempre: pasan estas cosas, nadie da explicaciones, y en dos días no habla más nadie del tema.
Ojalá que investiguen bien. No puede ser que no sepan la causa todavía.
Perdemos patrulleros y la inseguridad sigue igual. No sé si reír o llorar.
Che, alguien sabe si fue en el predio de la jefatura o en otra dependencia? La nota no dice nada.
Exacto, eso también falta. No dicen dónde, no dicen cuántos, no dicen por qué. Periodismo de comunicado de prensa nomás.