Un mecánico de 61 años quedó detenido con prisión preventiva en Rosario, acusado de protagonizar una serie de estafas a clientes que le confiaron sus automóviles para realizar reparaciones que nunca concretó.
La investigación judicial describe un modus operandi simple y repetido: el hombre cobraba importantes sumas de dinero con la excusa de comprar repuestos, prometía entregar los vehículos en pocos días y después acumulaba excusas para justificar las demoras.
El dato que pesa en la causa no es solo el dinero: es la confianza. Quien deja su auto en un mecánico no está comprando un repuesto suelto; está entregando una herramienta de trabajo, de estudio, de vida. Y cuando esa confianza se usa para cobrar sin cumplir, el golpe es doble.
Según la información judicial, en algunos casos las víctimas pasaron meses sin recuperar sus autos. No se trata de una demora menor, de un repuesto que llega tarde o de una falla imprevista. Se trata de autos que quedaron afuera de la circulación mientras el acusado sostenía la promesa de entrega.
La detención con prisión preventiva muestra que la causa no quedó en una simple denuncia: hay una medida judicial que obliga al acusado a permanecer detenido mientras avanza la investigación. En este tipo de casos, la prueba de los cobros y la identificación de las víctimas pueden definir el peso de la acusación.
¿Qué pasó con los autos? La fuente no detalla si los vehículos fueron recuperados, si estaban en el lugar de trabajo o si el dinero fue rastreado. Lo que sí queda claro es que el patrón de la estafa no dependía de un solo cliente: era una secuencia de promesas, cobros y demoras que se repetía hasta que la víctima se daba cuenta.
En Rosario, un auto no es un lujo: es parte de la vida diaria. Muchos trabajadores dependen de su vehículo para llegar a tiempo, para hacer mandados, para llevar a sus hijos. Por eso, una estafa de este tipo no solo duele en el bolsillo: duele en la rutina, en la ansiedad y en la sensación de haber sido engañado por alguien que parecía tener oficio.
La causa sigue su curso. La detención con prisión preventiva es un paso, pero no es el final. Ahora resta que la justicia defina si hay pruebas suficientes para llevar adelante un juicio, si se identifican más víctimas y si el dinero cobrado puede ser recuperado.
Con información de La Capital sobre la causa en Rosario.

Comentarios (8)
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Me pasó algo parecido con un mecánico de confianza. Cobraba por repuestos y después siempre había una excusa. Da bronca porque uno no puede estar detrás del auto.
Igual, si no se denuncia, no hay causa. Yo me quedé con el auto en el servicio y no hice nada porque daba vergüenza. Ahora entiendo que era una estafa.
No es vergüenza, es que te engañan. Si cobró millones por arreglos que no hizo, hay que juntar todas las denuncias.
Que quede preso es un alivio. Ojalá se recupere el dinero de las víctimas y no quede en una causa larga.
Con la prisión preventiva no está todo resuelto. Todavía falta juicio y ver si hay pruebas de todos los cobros.
Lo que más me preocupa es que pasaron meses sin recuperar sus autos. En Rosario, sin auto, te cae el mundo encima.
Sí, y además no era un solo cliente. Si era una serie de estafas, la magnitud puede ser mayor.
Que no vuelva a tocar un auto. Si cobraba con la excusa de repuestos, hay que ver a dónde fue el dinero.