El caso de Lucía Carpanetto, joven rosarina de 21 años asesinada en diciembre de 2022, terminó con tres condenas en un juicio abreviado.
El recluso Darío Varela acordó 28 años como instigador, mientras que Valentín Rodríguez cerró 32 años por su rol de sicario.
Silvia Varela, partícipe primaria, fue condenada a 15 años por el homicidio de Lucía Carpanetto.
La sentencia fue por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y no contempló los agravantes de género.
El acuerdo se cerró el viernes con el visto bueno del tribunal integrado por Ana Julia Milicic, Carlos Leiva y Pablo Pinto.
Fuentes judiciales indicaron que Lucía atravesaba una vulnerabilidad estructural, con problemas de salud mental y consumo problemático de drogas, y vendía contenido erótico por OnlyFans y Cafecitos.
En la mañana del 14 de diciembre de 2022, vecinos de Muñoz al 700, en el barrio Roque Sáenz Peña, la encontraron sin vida en la vereda, con un disparo de calibre pequeño en la sien.
Las grabaciones de una cámara de la cuadra mostraron que, minutos antes de las 2, caminó tambaleante hasta desvanecerse y morir.
El fiscal Alejandro Ferlazzo estableció que Valentín Rodríguez fue convocado para matar a Lucía a cambio de 120 mil pesos.
Ese pago, ofrecido por Darío Varela, hubiera configurado un agravante, pero quedó fuera de la calificación final.
El celular de Silvia Ailén Varela, secuestrado durante la investigación, permitió reconstruir el móvil del homicidio.
Lucía mantenía un conflicto con su ex pareja Ramiro C., a quien había denunciado por femicidio-en-la-zona-noroeste-prendio-fuego-a-su-pareja.html" class="auto-link">violencia de género y abuso sexual; Silvia era entonces pareja del hombre.
En diciembre de 2022, Darío Varela se encontraba preso por delitos que luego le significarían una condena a 17 años de prisión.
Desde el encierro mantenía contacto con el exterior mediante un teléfono celular ingresado de manera ilegal al penal de Piñero.
Según la acusación, Silvia le contó a su hermano el problema con Lucía y le envió una captura de una conversación entre ambas.
Darío le preguntó el nombre de la joven y Silvia respondió: «Lucía Carpanetto».
También le indicó que vivía por San Juan y Oroño para luego expresar: «Ojalá la maten».
Darío le pidió su Facebook y Silvia le pasó la cuenta de Instagram y fotos de Lucía, con la intención de que la joven «pescara».
«Que se muera esa bastarda», fue otro de los mensajes incriminantes recuperados de ese intercambio.
El plan consistió en generar una cita de índole sexual y reservar una habitación de hotel, sostuvo el fiscal Alejandro Ferlazzo.
El 14 de diciembre de 2022, a las 0.31, Rodríguez citó a Carpanetto en Muñoz 783, en la zona sur.
Tras su arribo en taxi, aprovechando la nocturnidad, la mató de un disparo en la cabeza.
Luego le robó el celular Samsung y borró contenido del aparato con la intención de destruir evidencia incriminatoria.
La cronología quedó al descubierto a partir del peritaje del celular de Silvia.
Aunque gran parte de los mensajes estaban borrados, surgieron evidencias de la comunicación.
El 14 de diciembre, durante la madrugada y en coincidencia con el momento del crimen, apareció un intenso intercambio de mensajes.
«Borrá», le dijo Silvia a su hermano. Y luego: «Gracias, Dios te bendiga».
Ese mismo día, ya por la tarde, Varela cambió de chip y los mensajes comenzaron a llegar desde otro número.
«Hermana, salió todo en las noticias», le escribió. «No le digas nada a mami», cerró.
Para la Fiscalía, esos intercambios permitieron reconstruir el rol de cada uno de los condenados en el asesinato de Lucía.
Con información de Rosario3.

Comentarios (8)
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Por fin una sentencia. Ojalá no quede en papel.
Me preocupa que no se hayan aplicado los agravantes de género. En la investigación se hablaba de eso.
Claro, y además el pago de 120 mil pesos tampoco quedó como agravante. La justicia a veces elige la calificación más liviana.
Al menos se pudo reconstruir el plan con el celular de Silvia. Los mensajes fueron clave.
Que haya usado un teléfono ilegal en Piñero muestra lo que pasa adentro de los penales.
Sí, pero también se ve la vulnerabilidad de Lucía. No era un caso cualquiera.
Espero que la sentencia sirva para que no pase otra vez en el sur.
Ojalá. En el barrio se habla de esa cuadra y de la calle oscura donde la citaron.