No hace falta que te lo explique un experto en redes: si tenés menos de 25 años y pasás tiempo en internet, ya sabés quién es Venti. Y si no lo sabés, mejor que te pongas al día, porque este nombre está en boca de todos y es tendencia nacional en las búsquedas de Google Argentina.
El fenómeno Venti es parte de esa nueva generación de creadores de contenido que rompieron el molde. No son actores, no son músicos, no salieron de un reality. Son pibes que se sentaron frente a una cámara, encontraron su voz y construyeron comunidades de fans que muchos medios tradicionales envidiarían. En Argentina, ese modelo explotó en los últimos años y Venti es uno de los exponentes más representativos del momento.
¿Qué tiene de especial? La autenticidad, o al menos la percepción de ella. En un mundo donde todo parece armado y producido, los streamers como Venti generan la ilusión de estar hablando con un amigo. Sin guión, sin maquillaje, sin filtro. Eso engancha. Y en Rosario, donde la cultura gamer y el streaming encontraron terreno fértil entre los jóvenes del Gran Rosario, el fenómeno se siente con fuerza.
En los bares y plazas de Rosario, los pibes hablan de sus streamers favoritos con la misma pasión con la que antes se discutía de fútbol o de música. Las referencias a frases, memes y momentos virales de estos creadores forman parte del lenguaje cotidiano de toda una generación. No es un dato menor: estamos hablando de una industria cultural nueva que mueve millones de pesos en publicidad, merchandising y eventos en vivo.
El streaming en Argentina creció de manera exponencial desde la pandemia. Plataformas como Twitch y YouTube se convirtieron en el prime time de los menores de 30. Y los nombres que dominan ese espacio tienen más llegada que muchos programas de televisión abierta. Venti es uno de esos nombres que aparece en las conversaciones, en los grupos de WhatsApp, en los comentarios de TikTok.
¿Cuánto más va a crecer este fenómeno? Todo indica que recién está empezando. Los medios tradicionales ya empezaron a mirar de reojo a estos creadores, algunos con admiración, otros con desconfianza. Pero el mercado habla solo: las marcas grandes ya pusieron fichas en el streaming y no piensan sacarlas.
Lo que está pasando con Venti y la escena del streaming argentino no es una moda pasajera. Es un cambio cultural que llegó para quedarse. Y Rosario, siempre atenta a los movimientos culturales del país, no se está quedando afuera de la conversación.
Comentarios (4)
Deja tu comentario
Lo sigo hace años, es de los pocos que no se vendió ni cambió su forma de ser cuando se hizo conocido. Eso se valora.
No entiendo el hype, pero mi hermano menor lo mira todos los días. Supongo que cada generación tiene sus ídolos.
En Rosario hay un montón de pibes que quieren ser streamers por este tipo de referentes. Ojalá les vaya bien, pero es un mercado muy difícil.
Estos streamers ganan más que un médico trabajando 12 horas. El mundo está al revés, pero bueno.