Un operativo policial en el barrio de los Pescadores dejó una denuncia por golpes, amenazas y maltrato.
El relato, publicado por El Ciudadano, describe una escena que encendió la bronca de vecinos y comerciantes.
“Desde la punta de Ricardo Núñez hacia Gallo empezaron a golpear a la gente”, sostuvo un denunciante en la nota.
“Nosotros estábamos trabajando pacíficamente en nuestros negocios”, agregó, y puso el foco en el momento en que la actividad cotidiana se cortó de golpe.
La descripción más dura apunta a una vecina de 73 años y a una chica que estaba sobre una moto, según la misma denuncia.
“Golpearon muy mal a una vecina de 73 años y también a una chica que estaba sobre una moto”, remarcó el vecino.
La escena no se limita a un malentendido menor: la palabra violento aparece en el propio título de la nota y el relato habla de golpear a la gente en el barrio.
El barrio de los Pescadores es un lugar de trabajo, de oficio y de vida. Cuando un operativo policial se vuelve desmedido, la pregunta no es menor: ¿qué se buscaba y por qué se usó esa fuerza?
La bronca de los vecinos no es un detalle: es la señal de que la confianza con la fuerza de seguridad se rompió. Si la denuncia es cierta, la respuesta no puede ser el silencio.
Lo que queda ahora es que la investigación avance con seriedad. No alcanza con escuchar el relato: hay que verificar, identificar y, si corresponde, responsabilizar.
Porque cuando la violencia se instala en un barrio, no se va con una nota. Se va con justicia y con respuestas.
Un barrio de pescadores no es un espacio cualquiera: es un lugar donde la actividad se sostiene en la calle, en el oficio y en la vecindad. Cuando la fuerza aparece, la tensión se multiplica.
La denuncia habla de golpear y de amenazas. No es un relato menor: es la descripción de una violencia que, si se confirma, no puede quedar en el olvido.
La pregunta que queda en el aire es simple: ¿por qué un operativo termina generando bronca y denuncia? La respuesta no puede ser la misma de siempre.
Si la investigación avanza, deberá revisar testimonios y los hechos. Si no avanza, el mensaje que se envía al barrio es peor que la violencia misma.
Los vecinos no pidieron un privilegio: pidieron trabajar. Que la política y la justicia respondan no es un capricho: es la forma de que el barrio no se sienta abandonado.
El caso de los Pescadores no puede convertirse en una anécdota más. Si hubo golpes y amenazas, hay que esclarecerlos.
Porque la confianza con la fuerza se construye con control y se pierde con la impunidad. En un barrio, eso se nota en la calle.
Con información de: El Ciudadano. Fuente publicada el 1 de noviembre de 2026.

Comentarios (10)
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Esto no puede quedar en el silencio. Si golpearon a una señora de 73 años, hay que investigar a fondo.
Yo vivo cerca y la verdad que los operativos a veces se salen de madre. Ojalá haya cámaras.
Siempre los mismos: los vecinos trabajan y la policía hace lo que quiere. Falta control.
No todos los policías son así, pero cuando hay una denuncia hay que escucharla. No se puede generalizar.
No estoy generalizando, estoy diciendo que falta transparencia. Si no hay investigación, la bronca crece.
Lo que más me indigna es que estaban trabajando. Un barrio de pescadores no puede vivir con miedo.
Espero que la justicia avance. Una denuncia no es un hecho, pero tampoco se puede ignorar.
Exacto. No es un hecho, pero el relato es fuerte. Hay que verificar.
¿Y la policía? ¿Quién responde por el operativo? Eso es lo que falta.
Ojalá no sea solo una nota y se quede en el aire. Los vecinos necesitan respuestas.