"No nos interesa el dinero, lo que nos interesaba es que él esté en la cárcel. Yo pienso que no se hizo Justicia. 12 años para una persona que violó y mató no es nada." Esas palabras son de Mari, la madre de Irina Laura Montoya, y resumen con una claridad brutal todo lo que este caso tiene de herida abierta.
Casi tres décadas después del doble crimen que sacudió al país, la Cámara en lo Civil y Comercial de Bahía Blanca confirmó parcialmente una sentencia que obliga al asesino Eduardo Fermín Eliçabe y al empresario Leónidas Hugo Soria a indemnizar a la familia de Irina con $21.060.000 más intereses. Un número que, para la madre de la víctima, no alcanza a cubrir ni la sombra de lo que perdieron.
Irina tenía 24 años y viajaba junto a su amiga María Dolores Sánchez, de 18, desde Chañar Ladeado, Santa Fe, rumbo a la Patagonia. Era febrero de 1998 y las dos chicas hacían dedo, como hacían miles de jóvenes en aquella época. Subieron al vehículo de Eliçabe sin saber que ese hombre era un custodio de cargas que usaba su trabajo como cobertura. Lo que vino después ocurrió sobre la ruta 33, a menos de 40 kilómetros de Bahía Blanca: un ataque sexual y dos disparos que terminaron con sus vidas.
El fallo civil que acaba de confirmarse tiene un argumento que vale la pena subrayar: los camaristas Marcelo Restivo, Patricio Lombardi y Fernando Kalemkerian sostienen que Eliçabe aprovechó su condición de custodio para generar confianza en las jóvenes. Y que Soria, como dueño de la empresa de seguridad que le encomendó esa tarea, tiene responsabilidad en lo que ocurrió. Sin esa relación laboral, razona la Cámara, el crimen no habría sido posible de esa manera.
Pero hay un dato que no puede pasarse por alto y que la familia nunca pudo digerir: Eliçabe recuperó la libertad a fines de 2010, después de cumplir apenas 13 años de prisión. Había sido condenado a reclusión perpetua por homicidio doblemente agravado por alevosía y para ocultar otro delito —la violación—, pero accedió al beneficio del 2x1, vigente en aquel momento. Hoy está libre. Eso es lo que más duele.
¿Cuánto vale la vida de una chica de 24 años que quería conocer la Patagonia? La pregunta no tiene respuesta, y la familia lo sabe. Por eso el abogado de los Montoya, Alejandro Vecchi, ya anticipó que apelará ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense para que se analice también la posible responsabilidad del Estado provincial. Según Vecchi, la empresa de Soria tenía una disposición administrativa de inhabilitación en trámite al momento del crimen, y el Ministerio de Seguridad bonaerense tenía la obligación de controlar su habilitación, los antecedentes de Eliçabe y su autorización para portar armas. Si eso es cierto, el Estado miró para otro lado.
La demanda civil había sido iniciada alrededor del año 2000. La condena penal quedó firme en 2006. Y la resolución sobre la indemnización llegó casi veinte años después. En ese tiempo, Eliçabe entró, cumplió la mitad de lo que debía y salió. La Justicia civil todavía sigue su curso. Algo en ese ritmo no cierra.
El caso de Irina Montoya y María Dolores Sánchez marcó una época. Fue uno de los primeros crímenes contra mochileras que instaló en la agenda pública el debate sobre la seguridad de las mujeres que viajaban solas o en pareja por las rutas argentinas. Casi treinta años después, la madre de Irina sigue esperando algo que ningún fallo civil puede darle: la certeza de que se hizo justicia de verdad.

Comentarios (13)
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Leí esta nota y se me cayeron las lágrimas. Irina tenía 24 años, quería conocer la Patagonia, y terminó así. Y el tipo está libre desde 2010. ¿Qué justicia es esa?
El 2x1 fue una vergüenza histórica. Lo usaron los genocidas y también este tipo. Alguien tiene que dar explicaciones.
Entiendo la bronca, pero hay que separar: el 2x1 era una ley vigente y los jueces la aplicaron. El problema es que existía esa ley, no que los jueces la usaran.
Rodrigo, ¿en serio salís a defender eso? Una ley injusta sigue siendo injusta aunque sea ley. Los jueces tenían margen para no aplicarla y no lo usaron.
Lo que dice la madre lo resume todo: 'No nos interesa el dinero'. Esa frase me parte el alma. Veinte años peleando en tribunales y el asesino ya está en la calle.
Yo viajé haciendo dedo en los 90. Éramos chicas, no teníamos miedo. Este caso me hizo entender que el miedo que no tuvimos no significaba que estuviéramos seguras.
Lo del Estado provincial es clave y nadie lo está hablando. Si la empresa tenía una inhabilitación en trámite y el Ministerio no actuó, hay responsabilidad pública directa. Ojalá la Corte lo analice.
21 millones de pesos hoy no es nada. Con la inflación que tuvimos, eso no alcanza para nada. Deberían actualizar esos montos.
Yenny tiene razón, pero además el punto no es la plata. La familia lo dijo claramente. Lo que falla es el sistema penal completo.
Que un caso de 1998 todavía esté en tribunales en 2026 dice todo sobre la Justicia argentina. Todo.
Dos chicas de Santa Fe que querían conocer el país. Las mataron por eso. Y el tipo está libre. No hay más nada que agregar.
Hay que reconocer que la familia no bajó los brazos en casi 30 años. Eso requiere una fortaleza que muy poca gente tiene. Respeto enorme.