Lo que se encontró en el celular de JIHR no deja lugar a dudas. El hombre de 39 años no solo abusó de una menor: filmó el delito, lo guardó y lo compartió por WhatsApp como si fuera algo normal. Hoy está en prisión preventiva, y la causa que lo tiene encerrado es una de las más graves que contempla el Código Penal argentino.
La medida fue dispuesta este sábado por el juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Martín Torres, en una audiencia celebrada en los tribunales de la ciudad de Santa Fe. La fiscal Natalia Giordano, quien lleva adelante la investigación, fue quien solicitó la preventiva y obtuvo el aval judicial sin mayores obstáculos.
"El magistrado consideró que la atribución delictiva está acreditada con el grado de probabilidad requerido en esta etapa del proceso penal", explicó Giordano, y agregó que el juez tuvo en cuenta que "la pena en expectativa es de prisión de cumplimiento efectivo" y que los riesgos procesales estaban latentes. En criollo: hay pruebas, la pena es grave, y el hombre podría fugarse o entorpecer la investigación si quedaba libre.
La fiscal fue precisa al describir los cargos. Al imputado se le atribuye haber producido videos con connotación sexual en los que aparecen personas menores de edad. Pero hay un caso que agrava todo: en uno de esos registros, el propio JIHR aparece cometiendo el abuso. No es solo tenencia ni distribución. Es el autor del hecho filmándose a sí mismo.
¿Cómo llegó la causa a la Justicia? Por la valentía —o quizás el espanto— de alguien que recibió esos videos por WhatsApp y decidió hacer la denuncia. Esa persona, cuya identidad se mantiene reservada, fue quien disparó la investigación. Sin esa denuncia, el hombre probablemente seguiría libre.
A partir de esa presentación, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) ordenó un allanamiento en una vivienda ubicada en Saavedra al 2.000, en la ciudad de Santa Fe. El procedimiento fue contundente: se secuestraron dispositivos electrónicos y también elementos físicos que aparecen en los videos, lo que permitió confirmar que el material fue producido en ese mismo domicilio. La casa era, en definitiva, la escena del crimen.
El imputado enfrenta cargos por abuso sexual, tenencia, producción y distribución de material con representaciones de menores de 18 años en actividades sexuales. Se trata de delitos que en Argentina están contemplados en la Ley 13.944 y en el artículo 128 del Código Penal, con penas que pueden superar los seis años de prisión dependiendo de las agravantes.
Vale recordar que la producción y distribución de este tipo de material —conocido internacionalmente como CSAM (Child Sexual Abuse Material)— es uno de los delitos que más ha crecido en la era digital. Las redes de mensajería instantánea como WhatsApp se convirtieron en un canal de circulación que las fuerzas de seguridad monitorean cada vez con más recursos, aunque la demanda de este contenido sigue siendo alarmante.
La causa está en etapa de investigación penal preparatoria, lo que significa que aún falta camino judicial por recorrer. Pero la preventiva es una señal clara: la Justicia santafesina no va a soltar a este hombre mientras se construye el caso. Las víctimas, por su parte, merecen que ese camino se recorra con la misma velocidad y contundencia que se usó para detenerlo.

Comentarios (13)
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Me revuelve el estómago. Y lo peor es pensar cuántos más hay haciendo lo mismo y todavía no los agarraron. Ojalá la Justicia esta vez no lo suelte.
Preventiva está bien, pero en este país en dos años está libre con probation o algo así. Ya lo veremos.
La preventiva es lo que corresponde en esta etapa del proceso. Todavía no hay condena, el juicio viene después. Pero los elementos que describen son muy sólidos, difícil que zafe.
Eso mismo dije yo cuando agarraron al de Fisherton el año pasado y salió en libertad a los 8 meses. No confío más en los jueces.
Hay que reconocerle el coraje a la persona que recibió esos videos y fue a denunciar. Mucha gente mira para otro lado. Esa denuncia salvó quizás a más víctimas.
Me alegra que alguien haya denunciado. Cuánta gente recibe cosas así y las borra o no dice nada por no meterse. Esa persona hizo lo correcto.
¿Preventiva? ¿Solo preventiva? Este tipo debería estar encerrado de por vida.
Lo que más me impacta es que lo compartía por WhatsApp. O sea, lo mandaba como si fuera un chiste. No tiene dimensión de lo que hizo o directamente no le importa. Eso es lo más aterrador.
monstruo de mierda, espero que en cana le vaya bien 👊
Y uno se pregunta si los vecinos de Saavedra al 2000 sabían algo o sospechaban. Siempre pasa lo mismo, después dicen 'parecía una persona normal'.
Bien por la fiscal Giordano. Estos casos necesitan fiscales que vayan al frente y no bajen los brazos. Ojalá el juicio sea igual de contundente.
El sistema de monitoreo de WhatsApp y redes debería ser más robusto. En otros países estas redes están obligadas a reportar automáticamente este tipo de contenido. Acá vamos siempre un paso atrás.