Lo que Federico Molinari construyó durante años como deportista de élite se derrumbó en una sala del Juzgado Correccional 3 de San Isidro. El ex gimnasta rosarino, que en 2012 se convirtió en el primer argentino en llegar a una final olímpica en anillas, fue condenado por grooming contra una alumna de 15 años que entrenaba en su escuela de gimnasia de Don Torcuato, en el conurbano bonaerense.
La sentencia la dictó la jueza Mariela Quintana: 1 año y 8 meses de prisión en suspenso, más una serie de obligaciones que incluyen tratamiento psicológico obligatorio y prohibición absoluta de acercarse a la víctima y a su familia. La pena pedida por la querella era de dos años y medio de efectivo cumplimiento. No se llegó a eso, pero el fallo es contundente en algo que no tiene vuelta atrás: la Justicia le creyó a la chica.
Entre 2021 y 2022, Molinari le envió a su alumna —entonces menor de edad— numerosos mensajes a través de Instagram con contenido de claro tono sexual. Frases como «Cómo agitaste al público, te llevaste todas las miradas, incluso la mía» o «¿Querés que te cuide un día de estos? Creo que me animo» quedaron registradas en el expediente. En otros mensajes la describía como «hecha un fuego» y admitía que cuando la viera en el gimnasio se iba «a poner rojo como un tomate». No son mensajes de un entrenador. Son los mensajes de alguien que cruzó todos los límites.
Lo que agrava el cuadro es que Molinari intentó borrar sus huellas: en varios chats le pedía a la adolescente que activara el «modo efímero» de Instagram, una función que elimina automáticamente las conversaciones. Pero esa misma solicitud quedó registrada en las capturas que la madre de la joven aportó como prueba a la fiscalía del fiscal Gonzalo Acosta. El intento de encubrimiento se convirtió en evidencia.
La víctima había abandonado la actividad deportiva en 2021. Fue durante un tratamiento psicológico que reveló los verdaderos motivos. Su madre confrontó a Molinari, y según la denuncia, el ex olímpico le ofreció cambiar de entrenadora y darle un trato especial a la menor a cambio de silencio. Lejos de eso, la chica fue excluida de competencias para las que ya se había clasificado. La represalia como respuesta al reclamo.
Cuando la denuncia tomó estado público en mayo de 2023, Molinari salió a defenderse con un comunicado. Dijo que los mensajes eran «inapropiados» pero negó «enfáticamente» cualquier contenido sexual. Habló de un «cordial vínculo» y de mensajes para «acompañarla y levantarle el ánimo». La jueza Quintana interpretó exactamente lo contrario.
«La verdad salió a la luz. La víctima siempre fue clara en su relato. Molinari la quiso manipular y seducir», dijo la abogada María Emilia García Márquez, representante de la denunciante. Y fue más allá: cuestionó duramente «la pasividad que tuvieron los organismos de contralor» —la Federación Bonaerense de Gimnasia y la Confederación Argentina de Gimnasia— cuando tomaron conocimiento de los hechos. Molinari renunció a ambas instituciones, pero la pregunta que deja el caso es incómoda: ¿cuánto sabían y cuándo?
El grooming no es un delito menor ni una travesura digital. Es la puerta de entrada al abuso. Un adulto en posición de autoridad —entrenador, profesor, referente— que usa esa confianza para acercarse sexualmente a un menor es exactamente lo que esta ley busca perseguir. Que la pena sea en suspenso puede generar debate, y es legítimo tenerlo. Pero el fallo establece algo que no se puede ignorar: Federico Molinari es culpable. Y eso, para la chica que dejó el deporte que amaba por culpa de él, no es poca cosa.
Con información de: El Ciudadano Web

Comentarios (15)
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Una nena de 15 años que tuvo que dejar el deporte que amaba por culpa de este tipo. Y encima la excluyeron de competencias para las que ya estaba clasificada. Eso también es una condena, la de ella, que nadie le va a devolver.
La pena en suspenso me parece una vergüenza. Grooming a una alumna menor de edad, intentó borrar las pruebas, la excluyó de competencias cuando la madre lo encaró... ¿y no pisa la cárcel? El sistema protege a los famosos.
Coincido en que la pena es baja, pero hay que entender que el grooming sin contacto físico tiene una escala penal que va de 6 meses a 4 años. La jueza se movió dentro de ese marco. El problema es la ley, no solo la sentencia.
Puede ser que la ley tenga ese techo, Leticia, pero el punto es que intentó destruir evidencia y encima represalió a la víctima. Eso tendría que haber pesado más en la sentencia.
Rosarino, olímpico, referente del deporte... y esto. Da mucha vergüenza ajena. Ojalá sirva para que los padres estén más atentos a los mensajes que les mandan los entrenadores a sus hijos.
Lo que más me impacta es el detalle del modo efímero. O sea, sabía perfectamente lo que estaba haciendo y trató de cubrirse. Eso no es un error, es premeditación.
¿Y la Federación de Gimnasia qué? ¿Nadie rinde cuentas ahí? Renunció él solo y listo, se lavaron las manos. Alguien tenía que saber algo.
La abogada tiene razón en pedir que las instituciones deportivas actúen. Esto no puede quedar en la renuncia del acusado y punto. Tiene que haber protocolos reales para proteger a los menores que entrenan.
Hay que reconocer el coraje de esa chica y de su mamá. Denunciar a una figura pública, aguantar que te excluyan de competencias, ir a juicio... no es fácil. El fallo les da la razón.
Che, pero la nota dice que negó todo con un comunicado. ¿Alguien le creyó en algún momento? Porque los mensajes que cita la jueza son bastante claros, no hay mucho para interpretar.
"Te llevaste todas las miradas, incluso la mía" le escribía a una alumna de 15 años. Y después dijo que eran mensajes para levantarle el ánimo. El cinismo es impresionante.
Yo lo vi competir en Londres, era un orgullo rosarino. Ahora esto. Qué bajón. Igual bien que lo condenaron, no importa quién seas.
Pena en suspenso para un tipo que intentó comprar el silencio de la familia. Argentina es un país donde si sos conocido zafás. Siempre.
Diego, la condena en suspenso no significa que zafó. Tiene antecedentes penales, está obligado a tratamiento psicológico, no puede acercarse a la víctima. Si reincide, va preso. No es lo mismo que nada.
Que quede claro para siempre: CULPABLE. Lo dijo la Justicia. Todo lo que dijo en ese comunicado era mentira. Que cargue con eso el resto de su vida.