Lo que se descubrió en Santa Fe sacude la conciencia. Un hombre de 39 años quedó preso acusado de algo que no admite eufemismos: filmar y distribuir videos de abuso sexual contra chicos. No es una denuncia anónima ni una sospecha. Hay material secuestrado, hay imputación formal, hay un detenido.
La causa avanzó a partir de una investigación que derivó en un allanamiento donde los investigadores encontraron elementos que aparecen directamente en los videos vinculados a los hechos. Eso es clave: no se trata solo de material descargado de internet, sino de producción propia. La fiscal Natalia Giordano fue quien solicitó la detención en una audiencia celebrada en los tribunales de la capital provincial, y el pedido fue aceptado.
Al imputado se le atribuye haber producido los videos y también haberlos distribuido, al menos en parte, a través de WhatsApp. Ese detalle no es menor: la aplicación de mensajería más usada del país se convierte, una vez más, en el canal por donde circula lo peor. Grupos cerrados, contactos de confianza, cadenas que parecen invisibles hasta que alguien las detecta.
¿Cuántos videos? ¿Cuántos chicos? ¿Cuánto tiempo llevaba esta actividad? Son preguntas que la investigación deberá responder. Por ahora, la Fiscalía tiene lo suficiente como para mantenerlo encerrado mientras avanza la causa.
Este tipo de delitos —la producción y distribución de material de abuso sexual infantil, conocido internacionalmente como CSAM por sus siglas en inglés— tiene penas severas en Argentina desde la reforma de la ley 13.944 y sus actualizaciones. Sin embargo, la detección sigue siendo el cuello de botella: la mayoría de los casos se descubren por denuncias o por operativos coordinados con organismos internacionales como Interpol o el NCMEC de Estados Unidos, que monitorea el tráfico de este material en plataformas digitales.
La ciudad de Santa Fe, capital provincial a unos 170 kilómetros de Rosario, ha visto en los últimos años un incremento en causas de este tipo, en línea con la tendencia nacional. El avance de la telefonía móvil y las aplicaciones de mensajería cifrada facilitó tanto la producción como la circulación de este material, complejizando el trabajo de las fuerzas de seguridad y la Justicia.
Que un hombre de casi 40 años haya llegado a producir este tipo de contenido y distribuirlo por WhatsApp habla de una impunidad que se construye en el silencio. Y que hoy esté preso habla de que, cuando el sistema funciona, puede llegar a tiempo. El problema es cuántas veces no llega.

Comentarios (14)
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Que se pudra en la cárcel. No hay otra forma de decirlo. Estos tipos no tienen rehabilitación posible.
Bien que lo agarraron, pero me pregunto cuánto tiempo llevaba haciendo esto y cuántos chicos fueron víctimas antes de que alguien lo detectara. Eso es lo que me parte el alma.
Y WhatsApp sigue sin hacer nada serio para detectar esto. Tienen los recursos, tienen la tecnología. No quieren.
Discrepo un poco. WhatsApp tiene cifrado de extremo a extremo justamente para proteger la privacidad de todos los usuarios. El problema es que los delincuentes lo aprovechan. No es tan simple decir que 'no quieren' actuar.
Luciana, entiendo el argumento del cifrado, pero Apple y Google ya encontraron formas de colaborar con la Justicia sin romper la privacidad de todos. Meta puede hacer más y lo sabe.
Hay que reconocerle el trabajo a la fiscal Giordano. Estas causas son difíciles de armar, llevan tiempo y requieren mucho detalle técnico. Que haya llegado a una detención con pruebas concretas no es poca cosa.
Me alegra que lo hayan agarrado pero me da miedo pensar que hay miles como él sueltos. Esto es la punta del iceberg.
39 años. Tiene cara de vecino normal. Eso es lo más aterrador de todo.
Como mamá esto me revuelve el estómago. Ojalá la Justicia no lo largue a los seis meses con una probation o algo así. Que pague de verdad.
Gabriela, lamentablemente en Argentina los tiempos de la Justicia son eternos y muchas veces estos tipos terminan con penas menores a lo que merecen. Esperemos que este caso sea diferente.
Buen trabajo de la fiscalía santafesina. Ahora a ver si el juicio no tarda cinco años como suele pasar.
Lo que más me impacta es que usaba WhatsApp, algo que todos tenemos en el celular. Hay que hablar más con los chicos sobre esto, sobre qué hacer si alguien les manda algo raro o les pide fotos.
pena de muerte para estos hdp, basta de contemplaciones
Braian, entiendo la bronca, la comparto. Pero la pena de muerte no existe en Argentina y tampoco resuelve el problema de fondo. Lo que hace falta es más prevención, más educación y más recursos para la Justicia.