Lo dijeron sin rodeos y en voz alta: los tratamientos de diálisis para los afiliados a Pami están en riesgo. La Confederación de Asociaciones de Diálisis de la República Argentina (Cadra), que nuclea a los centros de todo el país, salió este lunes a denunciar públicamente que el gobierno nacional está recortando los fondos destinados a estas prestaciones, y que la situación ya es crítica.
La diálisis no es un tratamiento opcional. Es el procedimiento que mantiene con vida a miles de personas con insuficiencia renal crónica, que necesitan realizarlo entre dos y tres veces por semana, durante varias horas cada sesión. Interrumpirlo o degradarlo no es un problema administrativo: es una amenaza directa a la salud y a la vida de los pacientes.
Cadra no es una entidad menor. Representa a los centros de diálisis de todo el territorio argentino y tiene interlocución directa con el sistema de salud nacional. Que salgan a denunciar públicamente implica que el problema ya superó los canales internos de negociación. Alguien en algún despacho decidió ajustar, y los que pagan el costo son los jubilados con los riñones fallando.
¿Cuánto más puede aguantar el sistema de salud de los adultos mayores antes de colapsar? Pami es la obra social más grande de América Latina, con más de cinco millones de afiliados. La mayoría son personas mayores de 65 años, muchos con múltiples patologías crónicas. La diálisis es uno de los tratamientos de mayor costo y mayor complejidad dentro del sistema, y también uno de los que no admite demoras ni recortes sin consecuencias inmediatas.
Desde Cadra advirtieron que los recortes afectan directamente la capacidad de los centros para sostener las prestaciones. Sin financiamiento adecuado, los centros no pueden mantener insumos, personal especializado ni equipamiento. La cadena de consecuencias es previsible y brutal: primero se deteriora la calidad del tratamiento, después se reducen los turnos disponibles, y al final los pacientes quedan sin atención.
El contexto no ayuda. En un año en que el ajuste fiscal se convirtió en política de Estado, los recortes en salud golpean con más fuerza a los sectores que menos pueden defenderse. Los jubilados que dependen de Pami no tienen plan B: no tienen obra social alternativa, no tienen capacidad económica para afrontar tratamientos privados que pueden costar cientos de miles de pesos por mes, y muchos no tienen familia que pueda absorber ese gasto.
La denuncia de Cadra es una señal de alarma que no debería pasar desapercibida. Cuando los propios prestadores del sistema salen a decir que los tratamientos están en riesgo, es porque la situación ya cruzó un umbral que no se puede ignorar. El Estado tiene la obligación de garantizar la continuidad de estos tratamientos. No es ideología: es la ley, y es la vida de miles de personas.

Comentarios (13)
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Mi marido hace diálisis tres veces por semana en un centro de Rosario. Esto me da un miedo terrible. No tenemos plata para pagarlo de manera privada, dependemos completamente de Pami. ¿Qué se supone que hagamos si cortan el servicio?
Siempre ajustan sobre los que menos pueden. A los jubilados les sacan la diálisis pero los sueldos de los funcionarios no bajan ni un peso. Una vergüenza.
Antes de indignarse habría que ver los números completos. ¿Cuánto cobra cada centro por sesión? ¿Hay sobreprecios? El sistema de salud tiene una corrupción histórica que nadie quiere tocar.
Rodrigo, mi marido no es un número ni un sobreprecio. Es una persona que necesita ese tratamiento para vivir. Hablar de corrupción cuando hay vidas en juego es una frialdad que no entiendo.
Graciela, entiendo tu situación y la respeto. Pero si no se discute la eficiencia del sistema, el problema va a seguir. No digo que tu marido no merece atención, digo que hay que ver dónde se va la plata.
Trabajo en un centro de salud y les puedo decir que esto es real. Los centros de diálisis ya están avisando que no llegan a cubrir los costos con lo que paga Pami. No es cuento, es lo que se vive adentro del sistema.
¿Y dónde están los legisladores de Santa Fe? ¿Alguien levantó la voz en el Congreso por esto? Silencio total como siempre.
Cadra no es una entidad cualquiera. Si ellos salen a denunciar públicamente es porque ya agotaron todas las instancias privadas de negociación. Esto está muy mal.
Mi abuela es afiliada a Pami y tiene diabetes avanzada. Todavía no necesita diálisis pero el médico dice que puede llegar a necesitarla. Leer esto me parte el alma.
El problema de fondo es que Pami está quebrado hace años y nadie lo quiere decir. Esto no empezó ahora, viene de gobiernos anteriores también.
Diego, puede ser que venga de antes, pero el que ajusta ahora es el que está ahora. No se puede gobernar mirando para atrás cuando hay gente que necesita tratamiento hoy.
Tengo 71 años y soy afiliada a Pami. Cada vez que leo estas noticias me pregunto si voy a poder seguir teniendo atención médica. Es angustiante llegar a esta edad y tener que preocuparse por esto.