Tres familias rosarinas siguen esperando justicia. Tres crímenes, tres nombres, y ningún responsable preso. El Ministerio Público de la Acusación (MPA) volvió a tender la mano a la ciudadanía esta semana y renovó el llamado a colaborar con información en los casos de Matías Isassa, Mauro Villamil y Damián Lucero, tres homicidios ocurridos en Rosario entre 2015 y 2023 que todavía no tienen autor identificado.
La herramienta es la misma de siempre, pero no por eso menos importante: $25 millones de recompensa por cada caso para quien aporte datos útiles, relevantes y decisivos que permitan individualizar a los responsables. La Fiscalía garantiza que la identidad de los informantes será preservada durante y después de finalizadas las investigaciones. En una ciudad donde el miedo a represalias es moneda corriente, esa garantía no es un detalle menor.
El primero de los casos es el más reciente. Matías Isassa fue asesinado el 7 de agosto de 2023, pasada la 1.25 de la madrugada, en el cantero de bulevar Oroño y Lamadrid. Estaba con otra persona cuando se le acercó un hombre armado con un cuchillo que le exigió las llaves de su moto, una Motomel Blitz 110 gris. Isassa intentó escapar. No pudo. Una sola puñalada fue suficiente. El agresor huyó por Lamadrid hacia el este y fue visto por última vez cerca de Gutiérrez y Vuelta de Obligado. Tres años después, nadie fue detenido.
El segundo homicidio tiene una escena que todavía estremece. Era la tarde del 3 de mayo de 2023, alrededor de las 18.50, en una verdulería de Corrientes y Gutiérrez. Mauro Villamil estaba haciendo las compras cuando tres hombres irrumpieron en el local. Uno de ellos habría arrojado lo que podría haber sido una nota —un mensaje, una advertencia, una condena— y acto seguido abrieron fuego. En la escena se secuestraron 37 vainas servidas de calibres 9x19 milímetros y 380. Villamil murió. Tres mujeres que estaban en el comercio resultaron heridas. Los atacantes llegaron en un Renault Logan blanco estacionado sobre calle Entre Ríos. ¿Alguien los vio? ¿Alguien sabe quiénes son? Esa es la pregunta que la Fiscalía lleva más de tres años intentando responder.
El tercer caso es el más antiguo y, quizás por eso, el más olvidado. Damián Lucero fue asesinado el 1 de marzo de 2015, a las 4.16 de la madrugada, en calle Constitución al 400, en el barrio Luis Agote. Caminaba desde su casa hacia la Terminal de Ómnibus para buscar a una hermana. Un hombre y una mujer que viajaban en una moto Honda Wave bordó o roja lo interceptaron. La mujer se quedó en la moto. El hombre bajó y lo atacó con un arma cortopunzante. Las cámaras registraron parte de la secuencia. Once años después, los dos siguen sin ser identificados.
Tres historias distintas, un denominador común: la impunidad. Y un sistema judicial que, a falta de testigos que se animen a hablar, apela a la recompensa económica como último recurso. No es una crítica, es una realidad. En Rosario, donde la cultura del silencio tiene raíces profundas y razones concretas, conseguir que alguien hable es muchas veces más difícil que resolver el crimen en sí.
Quienes tengan información pueden comunicarse al 911, escribir a recompensas@mpa.santafe.gov.ar, contactar las redes sociales de la Fiscalía Regional 2 o presentarse en el Centro de Justicia (Sarmiento 2850). También pueden acercarse a cualquier sede de las Fiscalías Regionales de la provincia. La identidad, prometen, queda bajo reserva absoluta.
Tres familias esperan. La pregunta es si alguien, en algún lugar de esta ciudad, sabe algo y todavía no se animó a decirlo.

Comentarios (13)
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Once años sin que nadie responda por la muerte de Damián Lucero. Once años. ¿Y recién ahora renuevan la recompensa? Esto es una vergüenza para la Justicia rosarina.
Con $25 palos cualquiera habla. El problema es que en Rosario el que habla aparece flotando en el Paraná. No es tan fácil como parece.
Trabajo en el sistema judicial y puedo decirles que la reserva de identidad es real y se cumple. El problema es que muchas veces la información llega tarde o incompleta. Si saben algo, hablen.
Con todo respeto, Tomas, vos trabajás adentro del sistema. El que vive en el barrio ve otras cosas. No es desconfianza personal, es experiencia acumulada.
Hay que reconocer que el MPA al menos mantiene los casos abiertos y sigue buscando. En otras provincias esto ni siquiera llega a los medios. No es suficiente, pero algo es algo.
¿Qué garantía de reserva? Si en esta ciudad se sabe todo. El que habla se expone, y el Estado no te puede proteger 24 horas. Ojalá me equivoque pero la recompensa no alcanza.
Entiendo lo que decís, pero si nadie habla nunca, los asesinos siguen sueltos para siempre. Algo hay que intentar. El sistema no es perfecto pero es lo que hay.
Yo vivo a dos cuadras de donde mataron a Isassa. Esa noche escuché algo pero no sé qué. La zona de Oroño y Lamadrid de madrugada es tierra de nadie. Cuídense.
Lo de la verdulería de Corrientes y Gutiérrez fue terrible. Yo pasé por ahí al otro día y todavía había flores. Tres tiradores y 37 balas. ¿Cómo no hay un solo detenido?
Mi hijo conocía a Matías Isassa. Era un pibe laburador que lo mataron por una moto. Una moto. Tres años y nada. Gracias por no olvidarlo.
Che, ¿y el Logan blanco del caso Villamil nunca apareció? Con las cámaras que hay en la ciudad eso debería haberse resuelto en una semana.
El caso de Lucero es el que más me parte el alma. Iba a buscar a su hermana a la Terminal. Una cosa tan simple. Y lo mataron. Once años sin justicia es demasiado.
Ojalá alguien se anime a dar datos. Por las familias que llevan años sin respuestas. Eso no tiene precio, ni siquiera $25 millones.